Adams Ledesma, el periodista villero

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DIARIO SOBRE DIARIOS | Hace dos años un periodista boliviano era asesinado en Argentina en medio de un inconcebible silencio mediático. Hasta la CIDH se expidió por el caso y su pronunciamiento no tuvo repercusión periodística. Ahora la Justicia condenó al asesino, un vendedor de droga de la Villa 31 y los diarios le volvieron a restar espacio en sus páginas. Los debates sobre qué es ser periodista. Y el móvil del crimen según los magistrados.

Zona Dura – Diario sobre Diarios

En 2010, luego del asesinato del periodista villero Adams Ledesma, creador del diario Mundo Villa y del canal de TV homónimo, Diario sobre Diarios (DsD) publicó en este mismo espacio una nota al respecto en la que señaló que se trató de un “crimen invisible” debido a que hubo ocho pronunciamientos de entidades locales e internacionales y los diarios porteños no los habían consignado en sus páginas.

Uno de esas manifestaciones había surgido de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), lo que implica mucho más que un mero comunicado de una entidad de prensa, ya que genera obligaciones a los Estados miembros, como es el argentino. Así y todo, el crimen y los pedidos de esclarecimiento siguieron sin formar parte de las preocupaciones del periodismo, que en aquel entonces se quejaba de otro tipo de cuestiones.

Ahora en 2012, un Tribunal Oral de la Capital acaba de condenar a 18 años de prisión al asesino de Ledesma, un vendedor de “paco” de la Villa 31. Y otra vez, los diarios le cedieron apenas algunos recuadros de escueta extensión.

Hubo sitios de Internet, en cambio, que si se hicieron eco del fallo. Y Mundo Villa publicó una columna del titular de SOS Discriminación y amigo de Ledesma, Víctor Ramos, quien afirmó que “los medios de prensa no se interesan por la muerte del periodista Adams Ledesma de Mundo Villa TV. Si el muerto hubiera sido Morales Solá o Van del Koy (sic), miles de litros de tinta se estarían volcando en papel diario, para encontrar vaya a saber qué tipo de virtudes tenían. Pero sólo se trata del director de un medio de comunicación de Villa 31 en el barrio de Retiro y para mejor, Adams era boliviano”.

Las causas del desdén

En la nota anterior en la que se comentó el desdén con que la prensa porteña había cubierto el hecho, DsD afirmó: “Por la trascendencia que el caso tuvo en los diarios porteños, parecería que antes de llamar a alguien periodista, hay que averiguar donde trabaja”.

Al parecer, la misma lógica primó en estos días, tras el juicio oral. En varias redacciones se consideró que se trató de un “crimen común”, que nada tuvo que ver la profesión de la víctima. Al fin y al cabo, un mero “hecho policial”.

Se eludió así el debate más profundo, que desde aquí se esbozó en 2010, cuando se planteó que “En el caso de los nuevos medios sociales, como en el que trabajaba Ledesma, la frontera (entre lo ‘profesional’ y lo ‘militante’) es más difusa aún, ya que no existen periodistas que sólo se dediquen a esa actividad, puesto que en general forman parte de una organización social. Así, un cronista de un medio villero puede estar haciendo un programa de radio, para luego ir a cavar fosas para cloacas o arreglar problemas eléctricos de sus vecinos, tal el caso de Ledesma”.

El fallo del tribunal oral condenó por el homicidio a Christian David Espínola Cristaldo, de 22 años, apodado “El Pichu”, consignó que se trataba de un vendedor de “paco” de la Villa 31. El abogado de Ledesma, en tanto, afirmó que el crimen fue porque “Adams no soportaba ver a los chicos de la villa consumiendo paco y siempre echaba a Espínola de su manzana para que no les pudiera vender la droga”.

¿Lo mataron entonces por el ejercicio de su profesión? ¿Es periodístico luchar contra la venta de paco en el barrio? Para la mayoría de los periodistas porteños que trabajan en las redacciones de los grandes diarios pareciera que no. Para los periodistas villeros, que deben lidiar en el día a día con esas dificultades, parece inevitable.

Por lo pronto, el robo quedó descartado como móvil del crimen, ya que a la víctima “se le encontraron 55 pesos en el bolsillo y un buscapolo con el que iba a revisar la instalación eléctrica”, consignó Télam.

La no cobertura de la noticia

Los diarios porteños no le dieron mayor cobertura al juicio oral, por el que desfiló una decena de testigos y conocidos de Ledesma, como así también sus familiares y compañeros de trabajo en Mundo Villa.

El miércoles 5 de septiembre, al día siguiente del fallo que condenó al homicida, DsD volvió a observar la escueta información al respecto. Y se señaló que el caso “apenas encuentra lugar en espacios de segundo y tercer orden ubicados en Clarín, La Nación y Página/12”.

DsD detalló ese día: “el diario fundado por Noble apunta las novedades judiciales de la causa en un artículo que forma parte de la sección ‘Policiales’, en la página 45. El matutino de los Saguier consigna la noticia en un pequeñísimo recuadro de notas sintéticas que figura en Seguridad. En cuanto a densidad informativa, Página edita un artículo similar al de Clarín, pero que tampoco se distingue en la página 17 de la sección Sociedad”.

En síntesis, los lectores de diarios porteños apenas si registraron que en Buenos Aires fue asesinado un periodista en 2010. Y casi ni se enteran de que acaban de condenar al autor del hecho, además de hacer públicas las causas del homicidio.

Los aspectos salientes del fallo

La investigación judicial no logró dilucidar dos dudas en torno al crimen: una, si Ledesma fue engañado por su asesino o por un cómplice para salir de su vivienda a esa hora de la noche. La otra, si el asesino actuó por su cuenta o si fue enviado por una organización más importante.

Según los fundamentos del juez Hugo Boano, a los que se sumó la jueza Mónica Atucha (Fernando Larraín falló en disidencia), “se ha podido comprobar que, alrededor de las 5,30 hs. del 4 de septiembre de 2010, en inmediaciones de la casa 175 de la manzana 99 de la ‘Villa 31 Bis’, Cristian David Espínola Cristaldo, utilizando un elemento punzo cortante produjo heridas letales a Adams Ledesma Valenzuela quien, luego de desplazarse algunos metros, cayó al piso donde falleció”. Añadió que “Las acciones que concluyeron con la muerte de Ledesma fueron observadas por varias personas, algunas pudieron indicar, sin dudar, la identidad del autor”.

El juez dejó sentado que tres testigos “antes del acometimiento mortal, lograron identificar tanto a ‘Pichu’, a quien conocían por su condición de proveedor de las sustancias tóxicas que consumían y porque habitaba en el barrio, como a su ocasional interlocutor y posterior víctima −Ledesma− porque se trataba de una persona con cierto predicamento en el lugar debido a las múltiples actividades que desarrollaba y a su protagonismo en cuestiones de trascendencia pública”.

Para el magistrado “resulta altamente demostrativo de la determinación homicida el seguimiento posterior al golpe en el cuello cuando Espínola seguía arrojando 64 puñaladas hacia otras zonas del cuerpo de Ledesma; una de ellas interesó la zona abdominal. Es decir, que sabía qué quería y realizó las acciones necesarias para lograr su propósito”.

El móvil

Finalmente y a la hora de referirse al móvil del crimen, el juez aseguró: “se pudo saber a través de la prueba testimonial era que Adams Ledesma Valenzuela de alguna manera resultaba un obstáculo para la comercialización de sustancias estupefacientes o narcóticas que llevaba adelante Espínola en el barrio. Ningún otro pudo ser el motivo que determinó al autor para hacer desaparecer el impedimento a su actividad y muy probablemente, la de otros que lucran con ella”.

Adams Ledesma le había dicho a Perfil en una nota que iba a dar a conocer desde los medios que dirigía, los nombres de los que iban a comprar droga a la Villa 31 en autos lujosos.

La famosa premisa sobre el periodismo: “hacer público algo que algún poder quiere mantener en secreto”.

Aunque queda claro que hay algunos periodistas que son más periodistas que otros.

Fuente: http://www.diariosobrediarios.com.ar/eldsd/zonadura/index.htm