EEUU: el 25% cree que fue un montaje el intento de atentado contra Trump

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Iker Seisdedos

Malos tiempos para la realidad en Estados Unidos. Aproximadamente uno de cada cuatro estadounidenses cree que el tiroteo ocurrido el 25 de abril en el hotel Hilton, de Washington, durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, gala que presidía Donald Trump, fue un montaje. Así se desprende de una encuesta publicada este lunes por NewsGuard, empresa dedicada a la verificación de noticias publicadas en internet, junto a la firma demoscópica YouGov.

La muestra suma mil encuestados. Un 24% de los consultados consideró el incidente como “falso”. Un 45% cree que sucedió tal y como lo contaron las autoridades y los medios, que tenían a centenares de sus mejores periodistas allí, algunos de los cuales fueron testigos directos del tiroteo. El 32% restante afirmó “no estar seguro” sobre lo que pasó aquella noche.

Por afiliación política, uno de cada tres encuestados demócratas se decantó por la teoría de la conspiración del montaje. En el bando contrario, uno de cada ocho republicanos tomó esa postura escéptica sin base alguna. Cuanto más jóvenes los participantes (especialmente, entre los 18 y 29 años), más proclives a considerar que el ataque fue falso.

La publicación de la encuesta coincidió con la comparecencia del acusado, Cole Thomas Allen, ante un juez federal de Washington. Se declaró “no culpable”. Está imputado por cuatro delitos graves, incluido el intento de asesinato del presidente Trump, lo que podría suponerle una condena a cadena perpetua, y por haber disparado con una escopeta contra un agente del Servicio Secreto que se interpuso entre él y su objetivo, que, según un escrito que había Allen mandado minutos antes a varios miembros de su familia, eran el presidente y “cuantos miembros de su Gabinete” le fuera posible matar.

Cole Thomas Allen, junto a sus abogados de oficio, Tezira Abe y Eugene Ohm, en la comparecencia ante el juez.

Allen fue detenido un piso por encima del lugar en el que se estaba celebrando la cena, una cita anual en defensa de la libertad de expresión a la que Trump acudía por primera vez en calidad de presidente del país. Inmediatamente empezaron a circular por internet teorías de la conspiración que ponían en duda que Trump hubiese sido víctima de un tercer intento de atentado.

Según las teorías que hablan de un montaje en el Hilton, que fue hace 45 años escenario del atentado que casi acaba con la vida del presidente Ronald Reagan, Trump y los suyos lo orquestaron para mejorar los malos índices de popularidad del presidente, para desviar la atención de la guerra en Irán, para mejorar las perspectivas de los republicanos en las elecciones de medio mandato del próximo mes de noviembre −aciagas, según las encuestas− o para vencer las resistencias a su proyecto de construir un salón de baile en la Casa Blanca, parado ahora mismo por un juez. Con él, y con sus medidas de seguridad, Trump ha defendido insistentemente que algo como lo del pasado 25 de abril no habría podido suceder.

No hay ningún indicio que sostenga ninguna de esas hipótesis. A los aficionados a las conspiranoias tampoco parece convencerles el argumento de lo altamente improbable que resulta que Allen se haya prestado a pasar el resto de su vida entre rejas para sacar de apuros a Trump.

Atentados previos

La encuesta ambién preguntó a sus participantes por los dos atentados previos contra Trump. El más grave de los dos anteriores sucedió el 13 de julio de 2024, cuando el entonces candidato estaba dando un mitin al aire libre en Butler (Pensilvania). En lo que solo cabe calificar como una estrepitosa cadena de errores del Servicio Secreto, un joven llamado Thomas Allen Crooks se subió a una azotea cercana y pudo apuntar con tranquilidad. Disparó ocho veces con un rifle antes de que los agentes lo mataran. Una de esas balas rozó la oreja derecha de Trump.

El segundo atentado fue 64 días después en un campo de golf propiedad de Trump en Florida. Ryan Wesley Routh se ocultó entre la maleza durante 12 horas. Un agente lo descubrió. Tenía planes, que había forjado durante meses, de disparar al candidato desde una distancia de unos 400 metros. Routh cumple ahora cadena perpetua.

El sondeo dice que el 24% de los encuestados cree que el de Butler fue un montaje, por un 16% que sospecha que el segundo, el de Florida, también fue falso. En total, un 30% de los estadounidenses cree que al menos uno de esos sucesos fue orquestado por Trump.

 *Corresponsal jefe de EL PAÍS de España en EE UU