Las Malvinas: Argentina, el Reino Unido y Estados Unidos
Rubén Armendariz
El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump decidió utilizar la Causa Malvinas como una pieza más en su armado geopolítico: buscó presionar al Reino Unido, a pocos días de la visita del rey Carlos III a Washington, y reforzar la narrativa sobre la que se sostiene la subordinación incondicional del gobierno libertario argentino de Javier Milei.
El 24 de abril, la agencia Reuters informó sobre la supuesta filtración de un correo interno del Pentágono en el que habría una propuesta para que Estados Unidos revise su postura de apoyo a Gran Bretaña en la Causa Malvinas. Trump busca presionar a sus socios británicos que se han negado a darle el apoyo total en su aventura belicista contra Irán y el gobierno libertario argentino vuelve a servir como peón en la estrategia geopolítica de Wasbhington. 
Amenazas para unos, espejitos de colores para otros.
En el memorando se “incluye una opción para considerar la posibilidad de reevaluar el apoyo diplomático de Estados Unidos a las ‘posesiones imperiales’ europeas de larga data, como las Islas Malvinas cerca de Argentina”. La noticia rebotó de los dos lados del Océano Atlántico.
Rápidamente los medios argentinos, británicos y estadounidenses se hicieron eco de la supuesta filtración. Medios cercanos al gobierno de Milei (y/o a la Embajada de Estados Unidos) intentaron demostrar que el supuesto cambio en la posición de la Casa Blanca se debería a la “exitosa” política exterior de alineamiento incondicional de Milei con los intereses de Washington.
Ante la repercusión de la supuesta filtración, en rueda de prensa, un portavoz del primer ministro británico, Keir Starmer, sostuvo: “la soberanía recae en el Reino Unido y el derecho de las islas a la autodeterminación es primordial. Ha sido nuestra posición consistente y seguirá siendo el caso”. Por su parte, el gobierno argentino a través de un comunicado del canciller Pablo Quirno, expresó que la Argentina “reafirma sus derechos soberanos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”.

En el texto también se señala que la ocupación que el Reino Unido hizo de esos territorios en 1833 constituyó “un acto de fuerza contrario al derecho internacional de la época que vulneró nuestra integridad territorial y dio inicio a una situación colonial que persiste”. Asimismo, Milei, posteó: “Las Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas”.
Más allá de las declaraciones altisonantes, el Reino Unido ha consolidado su control en las islas con la ampliación de la base militar, el saqueo de los recursos naturales de ese territorio a través de la entrega de licencias a empresas de diversos países para realizar actividades pesqueras allí como también el acuerdo con la empresa israelí Navitas Petroleum para realizar explotación petrolera, parte de sus planes para proyectar su dominio hacia la Antártida.
A ello el Reino Unido suma el acuerdo de cooperación militar integral con Brasil, la histórica asociación con Chile y el avance en tratativas con Uruguay (que ya es usado como escala para los vuelos militares a Malvinas) y el Acuerdo Mondino-Lammy firmado con el actual gobierno argentino en 2024 (que tiene como antecedente el Acuerdo Foradori-Duncan de 2016).
La posición argentina (hasta Milei)
El exsecretario de Malvinas, Antártida, Política Oceánica y Atlántico Sur del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guillermo Carmona, salió al cruce de las especulaciones periodísticas que se dispararon a raíz de la supuesta filtración y señaló que “lo primero que hay que tener en cuenta sobre este trascendido es que EE.UU. nunca ha reconocido la soberanía británica sobre Malvinas. Solo reconoce el ejercicio de un poder de facto por parte del Reino Unido en las islas” y agregó que “no queda claro, entonces, cuál sería el cambio en la política exterior estadounidense al respecto”.
“Hay que tener en cuenta que, ajustándose a ese criterio, EE.UU. acompañó desde el 2020 la declaración de la OEA que llama a una resolución negociada entre la Argentina y el Reino Unido de la cuestión de la soberanía. Eso fue leído como una posición de cierta neutralidad estadounidense respecto de la cuestión de la soberanía, un paso importante pero no suficiente”, recordó.
Carmona añadió que “sin lugar a dudas y como lo he sostenido desde hace tiempo, los escenarios internacionales convulsos (como el que hoy vive el mundo) son propicios para la creación de nuevas oportunidades en relación con la en cuestión Malvinas. Pero para ello es necesaria una política exterior asertiva, flexible y con capacidad de maniobra. Depositar todas las expectativas en el alineamiento automático e incondicional con un par de países no contribuye ni contribuirá a lograr ese objetivo”, afirmó.
Carmona concluyó que “Frente a este escenario, el alicaído gobierno de Milei viene intentando generar una suerte de ‘efecto Galtieri’, es decir la generación de la idea de que EE.UU. nos ayudará la cuestión Malvinas rompiendo su alianza eterna con Gran Bretaña. Como en el 82, es grande la tentación de aprovechar este tema para diluir los problemas de la política interna. Si de verdad queremos aprovechar las fisuras entre las grandes potencias aliadas será necesario tener muy presentes las lecciones de nuestra historia y no repetir lo actuado por esa dictadura cívico militar en la que el desgobierno mileista se referencia demasiado a menudo”.
*Periodista y politólogo, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)