Marco de trabajo viable: la apuesta iraní para frenar la guerra con EEUU e Israel

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El canciller Seyed Abás Araqchi afirmó que presentó a Pakistán un marco de trabajo viable para un fin definitivo de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, trasladando a Islamabad las líneas rojas y propuestas de Teherán. En su mensaje en X calificó su escala de un día como una “muy fructífera visita”, pero dejó claro que ahora la responsabilidad recae en Washington, que debe demostrar si realmente apuesta por la diplomacia.

Aunque los detalles del plan se mantienen reservados, fuentes iraníes lo vinculan con una propuesta de paz de 10 puntos que incluye cese total de hostilidades, garantías de seguridad en el estrecho de Ormuz y levantamiento de sanciones clave. Irán insiste en que no aceptará treguas temporales ni fórmulas que le obliguen a desarmarse mientras Estados Unidos e Israel mantienen intacta su capacidad ofensiva y su aparato de presión económica.

Pakistán se ha convertido en el principal canal de mediación entre Teherán y Washington, al albergar rondas de diálogo indirecto y recibir propuestas de ambas partes. Durante su visita, Araqchi se reunió con el primer ministro Shehbaz Sharif, el jefe del Ejército Asim Munir y el canciller Muhammad Ishaq Dar, un trío que concentra la llave política y militar de la mediación.

Islamabad busca evitar que la guerra se extienda y desestabilice aún más Asia meridional, por lo que promueve un esquema que combine alto el fuego, garantías de seguridad regional y alivio de sanciones. Sin embargo, el margen de maniobra paquistaní se ve afectado por movimientos como la cancelación del viaje de los enviados de Trump a Islamabad, que frena la posibilidad de contactos inmediatos con la parte estadounidense.

Lo que exige Irán: fin real de la guerra

Desde Teherán se recalca que el objetivo del **marco de trabajo viable** no es una pausa táctica sino el fin real de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel, que ha dejado miles de víctimas civiles y daños masivos a infraestructura. El Ministerio de Salud iraní reportó que, solo entre el 28 de febrero y el 8 de abril, los bombardeos causaron la muerte de 220 menores y 257 mujeres, además de casi 30 205 heridos en total y centenares de víctimas entre el personal de salud.

Los ataques destruyeron o dañaron decenas de hospitales, centros sanitarios y ambulancias, lo que Irán califica como “crímenes de guerra” y “crímenes de lesa humanidad” en sus denuncias ante la ONU. Para el gobierno iraní, cualquier acuerdo debe contemplar garantías firmes de no repetición y mecanismos para que los responsables de estas agresiones rindan cuentas en el plano internacional.

Obstáculos y margen para la diplomacia

La propuesta iraní llega en un contexto de desconfianza mutua, con una Casa Blanca que combina mensajes de apertura con decisiones como la cancelación de la misión Kushner‑Witkoff a Pakistán. Desde Irán se advierte que no se aceptarán “dictados” ni condiciones unilaterales, y que la diplomacia solo avanzará si Estados Unidos muestra un compromiso real con un acuerdo equilibrado.

Al mismo tiempo, Teherán subraya que no inició la guerra ni tiene interés en prolongarla, pero que está preparado para seguir resistiendo si no se atienden sus exigencias de seguridad y levantamiento de sanciones. Así, el destino del marco de trabajo viable dependerá de si Washington está dispuesto a asumir el coste político de abandonar la lógica de la presión máxima a favor de una paz negociada con garantías para todas las partes.