Jorge Elbaum: «hay una debacle de Milei que los medios no quieren aceptar»

Marcos Salgado

La crisis política del gobierno de Javier Milei se profundiza en Argentina, ahora con un nuevo fracaso en el Senado de la Nación. Los tratamos en profundidad con Jorge Elbaum, sociólogo, periodista, investigador y analista político argentino, doctor en Ciencias Económicas, especializado en asuntos de coyuntura nacional e internacional, para el podcast político «Mapa de Conflicto» en La Iguana TV.

Elbaum interpreta lo ocurrido como una derrota de gran alcance para el gobierno de Javier Milei y para su ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Elbaum sostiene que la imposibilidad de avanzar con capítulos centrales del proyecto —como los vinculados al manejo de incendios y la venta de tierras a extranjeros— expuso las dificultades del oficialismo para imponer su agenda parlamentaria.

También sitúa este revés legislativo en un contexto de creciente movilización social y de deterioro de la imagen pública del Presidente. A su juicio, la protesta callejera conserva en Argentina una histórica capacidad de incidir en los procesos políticos, mientras el malestar económico y la pérdida de expectativas podrían profundizar la debilidad del Gobierno durante el último tramo de su mandato.

También conversamos sobre el impacto regional de la política exterior de Milei, especialmente tras su respaldo al bolsonarismo y la consecuente tensión diplomática con Brasil. Para Elbaum, el alineamiento irrestricto con Donald Trump y sectores de la derecha estadounidense perjudica los intereses nacionales argentinos, compromete la relación con su principal socio comercial y puede terminar fortaleciendo las posiciones de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil.

Finalmente analiza la encrucijada de la derecha argentina ante el desgaste del oficialismo y las dificultades para construir una alternativa propia. En ese escenario, identifica al gobernador bonaerense Axel Kicillof como la figura con mayores posibilidades dentro de la oposición, aunque advierte sobre las disputas internas del campo progresista y subraya que la necesidad de unidad podría imponerse frente a la crisis que atraviesa el Gobierno de Milei.

¿Cómo analizás lo que sucedió el jueves, madrugada del viernes en la Cámara de Senadores de Argentina? Yo insistía en el principio de verlo en función de la cuestión parlamentaria en particular, pero parece haber una cuestión que va más allá, que pone en peligro el último año del gobierno del presidente Javier Milei o estamos exagerando?

– En principio, conceptualmente, los medios de la derecha no lo quieren aceptar. Esto es una derrota de Javier Milei, una derrota muy profunda de Javier Milei y de Patricia Bullrich, que incluso divide al interior de la ultraderecha argentina porque la propia vicepresidenta advirtió que no estaba de acuerdo con este proyecto de extranjerización de tierras. El proyecto de ley que aprobó el Senado y que va a ir recién ahora a diputados, que eran seis capítulos, se aprobó un capítulo y medio, o sea que es una derrota enorme porque dos de los temas más importantes por los cuales el pueblo se concentró en la puerta del Congreso ayer, que es la ley de manejo de los incendios de tierras, por un lado, y la posibilidad de la venta a extranjeros de un porcentaje elevadísimo de tierras.

– Esos dos temas no llegaron ni a votación

– Esos dos capítulos fueron derrotados, no se pudieron votar y ni siquiera los llevaron a la votación porque perdían. Pero hay otro elemento clave y que tiene que ver con la movilización popular, más allá de un día terrible de lluvia, hubo miles de argentinos presenciales y, si se quiere, virtuales en las redes sociales, expectantes de lo que estaba sucediendo, y viven esto todavía con cierta ambigüedad, pero es evidente que hay una debacle de la imagen pública de Milei que ya todos los números de las consultoras lo están poniendo en evidencia.

– ¿Cómo te imaginás que puede seguir esto, teniendo en cuenta que en Argentina hubo casos relativamente recientes, principios de este siglo, en donde la movilización callejera, terminó prácticamente tumbando gobiernos. Hablo concretamente del gobierno de Fernando de la Rúa en comienzos de este siglo, hace 20 años. ¿Puede ir creciendo esto de esa manera?

– La historia argentina está atravesada por la utilización de la calle como herramienta política por parte de los sectores populares. Se vio efectivamente, como bien lo dijiste, en el 2001, se vio el 17 de octubre de 1945, se vio el 29 de mayo de 1969 con el Cordobazo, y se vio también recientemente cuando Macri fue derrotado, digamos, en la calle en el 2017, luego de ganar una votación respecto a un cambio de la ley jubilatoria, que terminó siendo el inicio de la debacle de Macri, que terminó perdiendo las elecciones dos años después con Alberto Fernández.

Hay un termómetro, y quisiera explicarlo en términos más, si se quiere, sociológicos. Cuando incluso los indiferentes, o aquellos que votan en realidad por un clima de época, y son básicamente los que votaron a Milei el año pasado, en octubre, en medio término y también tres años atrás, cuando ganó las presidenciales. Esos se rigen fuertemente por un clima, un clima político de imagen, etcétera, que hoy le está jugando en contra al gobierno. Así que todos los números desde hace ya cinco meses están mostrando cómo cada periodo, cada mes que se sucede, Milei pierde la imagen, la gente está menos esperanzada, está más crítica del proyecto político, y obviamente hoy Milei está colgado del pincel de Donald Trump. Si, como puede suceder, en octubre gana Lula en Brasil, y en noviembre pierde alguna de las cámaras Trump en Estados Unidos, Milei estaría absolutamente perdido porque habría quedado huérfano de un poder simbólico que lo trajo hasta acá. Recordemos que Estados Unidos puso supuestamente 20 mil millones de dólares con un cheque para salvar a mi ley en las últimas elecciones. Así que es muy endeble y mi hipótesis como analista es que esto es una debacle muy profunda que se va a generalizar en el año que le queda a  Milei.

– Milei fue a apoyar al candidato de la ultraderecha, al hijo del expresidente Bolsonaro, eso generó una crisis diplomática inédita entre dos socios muy importantes como son Argentina y Brasil. Más allá de las características de Milei, ¿se puede hablar de un error político en cuanto a cargar tan fuerte contra Lula?

– Milei es un empleado descartable de Marco Rubio y Donald Trump. Él cumple exactamente, cual cipayo, todo lo que le piden en Estados Unidos. Le han pedido que cumpla una misión de expandir el trumpismo al servicio de los intereses de Estados Unidos, en contra de los intereses de los latinoamericanos, y eso es lo que está haciendo. Lo que pasa es que las órdenes son darle el apoyo a Flavio Bolsonaro, no cómo es que lo tiene que hacer. Y cómo es una persona emocionalmente, psíquicamente muy endeble, hizo ese desastre de insultos tanto en Brasil como en Argentina, situación que motivó la quita del embajador de Brasil en Buenos Aires.

Yo creo que algunos sectores incluso de Estados Unidos están horrorizados porque, como que más papista que el papa, se pasó de rosca, decimos acá en Argentina, y obviamente se vuelve un boomerang en tanto potencial de voto en Brasil. Lo que se está viendo en Brasil es que cada vez que hay una injerencia extranjera, sea de Trump o en este caso del propio Millet, bueno, contribuye a la defensa de la soberanía, de la institucionalidad democrática de Brasil, etcétera, y también canaliza votos probablemente hacia Lula. Obviamente lo vamos a ver en octubre, ya falta poco, pero está claro que al interior de la Argentina, por lo menos, entre incluso los socios industriales de Brasil, recordemos que el primer socio comercial de la Argentina, en términos de importaciones y exportaciones, es Brasil.

También de Brasil proviene en gran parte de la inversión extranjera directa, y en la medida de que se haya limitado, en términos institucionales, las relaciones diplomáticas, esto contribuye a que va a haber más dificultades para seguir procesando ese vínculo comercial. No es porque los empresarios se rijan por estos aspectos diplomáticos, pero cuando no hay relaciones plenas, empieza lo que nosotros llamamos el camino burocrático, ¿no? No hay un empuje político para que sucedan los acuerdos, se legalicen los contratos, etcétera, con lo cual, sin duda, no va a beneficiar a la economía argentina, que está muy lastimada, producto de las propias decisiones de Milei.

– Si Milei es un actor descartable de Marco Rubio y Donald Trump. ¿Es también descartable para el poder en Argentina, para la oligarquía argentina, que para los grupos empresariales, incluso algunos de ellos con fuertes intereses mediáticos? Pienso esto en torno a las elecciones del año que viene.

– Están en un brete. La derecha estructural oligárquica argentina tiene una gran preocupación, y se ve en los diarios hegemónicos, sobre todo Clarín y La Nación. Ellos preferirían que las formas estén más contenidas y están preocupados fundamentalmente porque una derrota de la derecha el año que viene pueda traer al gobierno a un nacionalismo popular, progresista, de izquierda, por ejemplo, de la mano de Axel Kicillof, justamente por las barbaridades, los errores y la brutalidad de Javier Milei.

Están en una encrucijada, porque el otro partido de ese sector, que es Macri, el PRO, no levanta. Macri es una persona muy odiada en la Argentina, su partido no llega al 2-3%. El radicalismo no existe, entonces están en una gran encrucijada intentando sostener a Milei de alguna manera, sin poder evitar la vergüenza que supone su comportamiento, y haciendo malabarismo a ver si de acá al año que viene inventan otro candidato. Milei es alguien que no tiene capital propio, recibió el capital, si se quiere, de los errores de Alberto Fernández, de la pandemia y del apoyo de Trump, pero en la medida de que termine su injerencia política va a ser absolutamente descartable.

Así que bueno, hay algo de encrucijada en la derecha de que no saben cómo resolverlo.

– Nombrabas a Axel Kicillof, que es gobernador de la provincia de Buenos Aires, un cargo muy importante, una medida política muy importante, la provincia más grande de la Argentina, más poblada. ¿Se perfila a él como el candidato de la oposición el año que viene?

Sin duda, es el único candidato que hoy se ve, más allá de los debates, acá le llamamos internas, al interior del peronismo.

Hoy Axel es el presidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires. La provincia de Buenos Aires concentra el 40% de la economía, de la demografía, etcétera, y ha logrado un milagro, digámoslo, porque sobrevivir cuando el gobierno federal de Javier Milei no le da el dinero que corresponde, incluso constitucionalmente, por la coparticipación no es fácil. Ha logrado mantener las cosas más importantes, la salud, la educación, niveles básicos de seguridad, incluso cuando crece de forma brutal la desocupación, la precariedad laboral, el hambre, los problemas sanitarios, etcétera. Así que aparece como el candidato indudable.

Y obviamente que lo que quiere hacer Milei, asesorado por algunos manejadores de la opinión pública, es quitarle foco y hablar solo de Cristina, que está injustamente proscripta y presa en el marco de una operación Cóndor 2 para tratar de eliminar políticamente a todos los candidatos progresistas de la región. Lo han hecho con Lula, fracasaron. Lo han hecho y lo hacen con Correa, etcétera, con Evo, etcétera.

El único candidato que queda es Axel Kicillof, y además es un extraordinario candidato, un economista de Fuste, investigador del CONICET, etcétera, y lo que quiere hacer la derecha es sacarle foco y decir, bueno, quieren tener como candidato a una presa, a alguien que está presa por un delito que, por otra parte, insisto y subrayo, injustamente condenada en el marco de una invención jurídica escandalosa.

– ¿Existe el peligro de la guerra de egos también en el progresismo argentino? Una guerra de egos que hizo, por ejemplo, naufragar una experiencia como la del Movimiento al Socialismo en Bolivia. ¿Estamos ante esa posibilidad en Argentina?

– Es una extraordinaria pregunta. La guerra de egos está sucediéndose en este momento. De todas formas, por supuesto como hipótesis, creo que el empuje… Recordemos que Milei se le votó en contra, digamos, en las últimas elecciones, en la anterior, 40% de la sociedad. 40% de la sociedad en este país son 20 millones de personas, digamos, ¿no? Hay un empuje por parte de una gran parte de lo que hoy es la oposición política a que arreglen y tengamos un candidato unificado para sacarnos de encima esto.

Y me hace acordar la famoso poema de Borges, no es que nos querramos tanto, sino que el desastre que expresa el actual gobierno nos obliga a juntarnos. Así que entre la pelea de egos, que puede estar existiendo sin duda, y la necesidad de sacarnos de encima el peor gobierno de la historia democrática argentina, que es el de Javier Milei, creo que va a primar la unidad política de cara a las elecciones del año que viene.