América Latina se organiza contra la edición génica

Silvia Ribeiro

El 1 y 2 de junio 2026 se reunieron en Quito, Ecuador, representantes de organizaciones campesinas, ambientales, académicas y de movimientos populares de América Latina para analizar el despliegue de la llamada “edición génica”, especialmente en agricultura y alimentación.

 

El encuentro fue convocado por Acción Ecológica de Ecuador y las redes continentales Alianza Biodiversidad y CLOC–Vía Campesina, para compartir información sobre el estado e impactos de estas tecnologías en los países de la región y construir respuestas colectivas frente a los impactos en las semillas, la biodiversidad, la salud y la soberanía alimentaria (https://tinyurl.com/encuentro-quito).

Las corporaciones de transgénicos y agrotóxicos han tomado América Latina como la playa de desembarco para estas nuevas biotecnologías, que incluyen técnicas de manipulación genética de semillas, insectos, animales, microorganismos y otros seres vivos.

Pablo Galeano, del departamento de Biociencias de la Universidad de la República de Uruguay y de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza (Uccsnal), explicó que al contrario de lo que afirman las empresas que promueven estas tecnologías, todos los organismos derivados de la edición génica son organismos genéticamente modificados (OGM), sea que introduzcan material genético ajeno o no, ya que en alguna parte del proceso de edición genética se usan ácidos nucleicos o proteínas recombinantes.

Dichos organismos están por tanto cubiertos en las definiciones de la FAO y del Protocolo de Cartagena sobre bioseguridad de los OGM, porque “introducen modificaciones al genoma resultado de la aplicación de técnicas de la biología moderna”, algo que nunca sucedería en la naturaleza. Explicó además que estas técnicas no tienen la precisión que se les quiere atribuir, ya que generan frecuentemente cambios inesperados en el genoma, lo cual tiene impactos en el funcionamiento de los organismos, con potenciales impactos de salud y ambiente.

Edición génica para mejoramiento en especies vegetales y animalesAna Lucía Bravo, de la Universidad Andina Simón Bolívar, detalló cómo las regulaciones de bioseguridad en América Latina se han ido cambiando siguiendo un modelo similar y sin consultas públicas, en varios países de América Latina, para favorecer el avance sin control ni supervisión de las semillas y organismos manipulados con edición génica.

Se adoptaron términos como “nuevas tecnologías de mejoramiento de precisión” o similares, y se determinó que, si no se detecta material genético de otras especies, se consideran cultivos convencionales. Esto es muy grave, afirmó Bravo, porque significa que pese a ser organismos genéticamente manipulados, no se informa sobre su siembra ni su consumo. No pasan por evaluación de riesgo y “no se exige ningún control para garantizar la salud humana, el ambiente o el bienestar social y económico de las y los campesinos”.

Elizabeth Bravo, bióloga de Acción Ecológica, agregó que bajo esta cobertura de que no serían cultivos transgénicos, se aprobaron cultivos modificados genéticamente en Ecuador, donde están prohibidos por la Constitución, y en Perú, donde existe una moratoria contra éstos.

Agregó que pese a que las empresas prometen que tendrán características para resistir sequía o beneficios para el consumidor, la mayoría de estos cultivos son “editados” para resistir agrotóxicos, lo que impulsa el uso de más y nuevos agrotóxicos.

En México también se intenta, con apoyo de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), abrir el país a la siembra y consumo de cultivos “editados genéticamente”, con lo cual se podría burlar la prohibición a la siembra de maíz modificado genéticamente que existe en la Constitución (https://tinyurl.com/bayer-secihti).

En los intercambios de ideas entre las y los participantes se destacó la preocupación de que se hayan aprobado, ya para siembra y consumo, cultivos básicos en la alimentación, como arroz, trigo, maíz y plátano, lo cual es una nueva amenaza a la soberanía alimentaria.

Pese a ser semillas OGM, al ser aprobados como cultivos convencionales, están en circulación sin control y podrían llegar al campo y a nuestras mesas sin ser detectados. También preocupa la contaminación de semillas nativas y criollas y cómo detectarla, ya que no están claros los mecanismos para ello.

El encuentro contó con participantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Nicaragua, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Perú y Uruguay, lo cual sirvió para reafirmar la articulación entre organizaciones en América Latina que asumieron el compromiso de seguir colaborando para enfrentar estas nuevas amenazas.

Desde México, la Red en Defensa del Maíz (https://redendefensadelmaiz.org/), el Colectivo por la Autonomía en Jalisco y el Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano (https://www.ceccam.org/), entre otras organizaciones, asumen este compromiso.

La Alianza Biodiversidad presentó la nueva publicación Edición génica en América Latina: peligros, trampas y problemas, que brinda información básica y un panorama de la situación en el continente.