40 años después, Obama viene por su «patio trasero»

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ar obama tangoJuan Guahán-Question Latinoamérica|

Desde aquel sueño americano del Presidente John Quincy Adams -también conocido como Doctrina Monroe-, sintetizado en la idea: “América para los americanos”, nuestra región aparece como subordinada al interés del poderoso país del Norte. Según aquella idea, siempre renovada y adaptada a las nuevas circunstancias, Nuestra América es el “patio trasero” de los Estados Unidos.

Eso se iniciaba en los años inmediatamente posteriores a nuestra declaración de independencia. Tal idea se fue consolidando a lo largo del tiempo y adquirió un reconocimiento internacional, por parte de los triunfadores de la Segunda Guerra Mundial, en los Acuerdos de Yalta (1945). Allí se consolidó la concepción que esta región formaba parte del “Área de influencia” de los Estados Unidos. A partir de esa concepción ese país construyó la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), instituciones al servicio de la política norteamericana. Los gestos del naciente peronismo procurando esquivarbr dictadura esos Acuerdos e instituciones le aseguraron el mote de nazi-fascistas, caracterización que nunca el peronismo se pudo sacar de encima.

Cuando -en la década de los 70- los norteamericanos atravesaban un mal momento se consideraron con derecho a promover los Golpes de Estado que restablecieran la continuidad de su poder en la región. La “bordaberrización” uruguaya y el “pinochetazo” contra Salvador Allende en Chile –ambos en 1973- fueron el precedente de lo acontecido en nuestro país el 24 de marzo de 1976. Ello se produjo ante el desborde del movimiento de masas de aquella época.

Lo habían querido contener con una reforma del Código Penal, luego con la acción de la Triple A, ante la insuficiencia de ambas y la continuidad de grandes estallidos obreros apelaron al recurso que les quedaba: El Golpe de Estado y una inusitada represión, todo ello en función de la Doctrina de Seguridad Nacional, prohijada por los Estados Unidos.

Eso ocurría hace 40 años.

La apertura económica, el endeudamiento y la desindustrialización, con las secuelas de dolor provocadas por la represión desatada, fueron sus efectos.

El neoliberalismo imperante no se modificó sustancialmente a pesar que se recuperó, en 1983, el derecho a votar. Hasta que explotaron las broncas acumuladas y la rebeldía del pueblo se hizo sentir. Fueron los tiempos del ¡Que se vayan todos! (2001/2)

La escasa voluntad –más allá del discurso- por producir cambios sustanciales por parte del gobierno kirchnerista, emergente de aquella crisis, abrió el camino a un nuevo ciclo de restauración conservadora. Éste se propone colocar nuevamente a nuestro país bajo el “Área de influencia” norteamericana, su “patio trasero”. La llegada de Obama, sus discursos y los de Mauricio Macri, son la manifestación de lo afirmado, 40 años después de aquel 24 de marzo. Macri le dijo a Obama: “Está en su casa”. Ahora no ha sido necesario el Golpe de Estado. De un modo inédito las elecciones han sido el camino para restaurar ese ciclo. Al igual que en otras etapas de la historia ahora es responsabilidad del pueblo determinar la duración de este ciclo y las características del que lo sobrevendrá.

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Antes de viajar a la Argentina, Obama anduvo por Cuba. Lo hizo con la habilidad de colocar el fin del bloqueo como un problema que depende de los cubanos. Extraña forma de concebir la cuestión, que se podría resumir de la siguiente manera: “Yo produzco un hecho contra la dignidad de un pueblo (el bloqueo  condenado por casi todos los países) pero ustedes deben producir situaciones para que yo pueda acabar con esa indignidad”

Más allá de ello, es importante este deshielo respecto de Cuba. Le conviene a ambos Estados. A Estados Unidos le saca una “piedra del zapato” para mejorar sus vínculos con el resto de la región. A los cubanos, porque su persistencia ha recibido un reconocimiento y esta nueva situación favorece el tráfico con los Estados Unidos con la consecuente llegada de dólares y algunas inversiones.

El acuerdo con los buitres sigue avanzando

Ya no quedan dudas: El acuerdo con los holdouts (buitres) será aprobado. Durante esta semana los senadores lo aprobaron, por una amplia mayoría, en Comisión y el próximo miércoles irá al debate en el Plenario del Senado.

Se sabe que en el Senado existe una amplia mayoría del Frente para la Victoria (FpV) que tiene quórum y mayoría propia. La decisión de ese bloque es definitoria.

El FpV navega entre la política de “resistencia” que promueve el cristinismo y la de “oposición” y “negociación” que viene de los que reivindican al PJ. El senador Miguel Ángel Pichetto -que preside ese bloque- procura mantener la endeble unidad del mismo.buitres

Ante esta crucial votación han llegado a acuerdos que permiten mantener dicha unidad. El bloque daría quórum y en la votación habría “libertad de conciencia”. De ese modo unos y otros mantendrían sus banderas y el bloque no se rompería. Sobre la base de esa negociación es muy factible que el macrismo logre su objetivo y tenga la aprobación del texto que viene de Diputados.

De ese modo quedaría abierto el camino para que el gobierno pueda pagar a los buitres lo que tiene acordado en las negociaciones que ha realizado con los mismos. El apoyo de los Estados Unidos avalando, en el propio juicio, la posición Argentina facilita las condiciones para que podamos pagar. Ciertos entreveros legales, aparecidos en estas últimas horas, pueden posponer la fecha de pago, aunque difícilmente cambien el rumbo del acuerdo realizado, sobre todo si de pagar se trata.