3 de enero 2026: Venezuela en el conflicto global moderno
Franciso Ameliach
Para analizar los sucesos del 3 de enero 2026 en Venezuela hay que estar consciente que el conflicto global moderno ya no se libra únicamente con tanques cruzando fronteras. Se ejecuta en la sombra, a través de algoritmos, bloqueos financieros y operaciones quirúrgicas de alta precisión.
La guerra híbrida contra Venezuela, caracterizada por un asedio multidimensional, comenzó formalmente en 2015 al ser declarada una amenaza inusual y extraordinaria por Estados Unidos. Los sucesos del 3 de enero de 2026 representan una acción militar directa dentro de este conflicto de largo aliento.
Los sucesos del pasado 3 de enero de 2026 marcaron un antes y un después en la historia contemporánea, dejando al descubierto la crudeza de las relaciones internacionales donde los intereses superan las lealtades.
¿Cómo llegó Venezuela a este punto de inflexión? Analizamos la anatomía de una guerra híbrida, el peso geopolítico del petróleo y los escenarios que le quedan a la República Bolivariana de Venezuela tras el evento que sacudió los cimientos del hemisferio.
La tormenta perfecta: el asedio económico y la guerra cognitiva
La crisis actual no comenzó de la noche a la mañana; fue un proceso de asfixia meticulosamente diseñado. El punto de partida formal se remonta a 2015, cuando la declaración de Venezuela como una «amenaza inusual y extraordinaria» abrió las compuertas para un asedio multidimensional sin precedentes.
- El armamento financiero: La persecución comercial y las sanciones produjeron una caída superior al 98% de los ingresos en divisas. Venezuela pasó de percibir 39.636 millones de dólares en divisas en el año 2014 a tan solo 743 millones de dólares en 2020.
- La Invasión de las mentes: Paralelamente al daño material, el país se convirtió en el laboratorio de una intensa guerra cognitiva. Medios masivos y redes sociales fueron y son utilizados para tratar de quebrar la resistencia psicológica de la población, romper la unidad nacional, sembrar el caos informativo e intentar inducir una guerra civil fratricida.
El espejismo de las alianzas internacionales cuando la trampa de Tucídides está activada
Para muchos analistas, el factor más impactante del 3 de enero de 2026 fue el silencio estrepitoso de China y Rusia. A pesar de años de retórica de cooperación y alianzas estratégicas, los supuestos grandes aliados dejaron sola a Venezuela en su momento más crítico.
Este repliegue responde a la fría lógica de la realpolitik que conduce a pactos geopolíticos no escritos en tiempos de riesgo de guerra mundial que surge cuando una potencia emergente amenaza con desplazar a otro establecida: la trampa de Tucídides.
El planteamiento hipotético sostiene que Rusia y China habrían cedido el control de influencia del hemisferio occidental a los Estados Unidos. A cambio de no interferir en América, estas potencias aseguran el repliegue o la no intervención de Occidente en sus propios frentes calientes, como Europa del Este y el Indo-Pacífico.
El colapso de las reglas: la ley del más fuerte reemplaza al derecho Internacional
El evento del 3 de enero de 2026 dejó en evidencia una realidad incómoda: el derecho internacional ha muerto. Las instituciones multilaterales creadas tras la Segunda Guerra Mundial son hoy estructuras vacías incapaces de frenar las acciones unilaterales de las potencias globales. Vivimos en una era donde se impone de nuevo la cruda «ley de la selva».
- El espejo de Gaza: La pasividad global y la total ineficacia de la ONU frente a la devastación de la guerra en Gaza demostraron que los tratados internacionales y las resoluciones de derechos humanos solo se aplican cuando no chocan con los intereses de los más poderosos.
- El secuestro como doctrina: El secuestro del presidente Nicolás Maduro en territorio soberano por parte de fuerzas extranjeras violó toda inmunidad diplomática y ley internacional. Sin embargo, la ausencia de sanciones globales o condenas unánimes consolida este tipo de actos como precedentes válidos en el nuevo orden mundial.
- La normalización del atropello: Casos previos, como el asesinato del general iraní Qasem Soleimani en 2020 mediante drones, ya venían avisando que la soberanía nacional es un concepto obsoleto para una superpotencia militar que decide ignorarla. El poder de fuego y la ventaja tecnológica han sustituido por completo a los tribunales internacionales.
El Medio Oriente en llamas eleva el valor estratégico de Venezuela en 2026
El destino de Venezuela siempre ha estado ligado a su subsuelo. Al poseer la primera reserva de petróleo del planeta, el país es una pieza codiciada en cualquier tablero internacional.
Hoy, la relevancia estratégica de Venezuela se dispara debido a la escalada bélica en el Medio Oriente. Con las rutas de suministro de Eurasia bajo constante amenaza de sabotaje y cierre, el crudo venezolano se convierte en la única garantía de estabilidad energética a corto plazo para las economías occidentales.
Después del 3 de enero 2026: los 3 Escenarios posibles para Venezuela
Escenario A: capitulación total (entregar el gobierno)
Implica ceder por completo ante las exigencias del gobierno de Estados Unidos y los sectores de la oposición radical antinacional.
- El Resultado: Este camino significaría el fin inmediato del proyecto de la Revolución Bolivariana, la derogación de la Constitución de 1999 y la persecución de sus movimientos sociales y políticos. Esto tendría una altísima probabilidad de desencadenar una guerra civil.
Escenario B: resistencia militar abierta
Este camino contempla activar la defensa nacional frente a una ofensiva directa de fuerzas militares de Estados Unidos. Sin embargo, en el siglo XXI, la naturaleza del conflicto ha cambiado drásticamente: la guerra moderna en la era de la Inteligencia Artificial (IA) ya no requiere el despliegue de soldados en el terreno.
Venezuela se ha venido preparando en la doctrina de la guerra de todo el pueblo pero con una visión de resistencia ante una ocupación territorial prolongada por parte de fuerza militar extranjera. El conflicto actual en Medio Oriente nos indica que la guerra asimétrica en la actualidad también depende principalmente de la tecnología.
- La ofensiva Invisible: El ataque de Estados Unidos no sería una invasión convencional, sino una campaña quirúrgica y automatizada, concentrada en los espacios aéreos y ciberespaciales. Algoritmos de IA coordinarían enjambres de drones autónomos, ataques cibernéticos a los servicios públicos y bombardeos automatizados de precisión, destruyendo las capacidades del país de forma remota.
- El talón de Aquiles: La gran vulnerabilidad de Venezuela radica en su dependencia tecnológica. El paraguas antiaéreo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) opera con tecnología rusa y china. Al quedar el país sin el soporte logístico, técnico o satelital en tiempo real, estos sistemas quedan completamente cegados frente a la guerra electrónica estadounidense.
- El Resultado: El intento de resistencia conduciría a una indiscutible derrota militar. El costo humano sería altísimo y en lo material sería la pulverización de la infraestructura crítica, resultando en el exterminio físico del Estado – Nación y el sometimiento absoluto del territorio, la perdida total de nuestra soberanía.
Escenario C: negociación asimétrica
Reconocer la tremenda desventaja militar, pero utilizar el control territorial y el recurso petrolero como factores indispensables para forzar un acuerdo internacional.
- El Resultado: Es la única vía que ofrece una ventana para la preservación institucional de la República Bolivariana de Venezuela. Al sentarse a negociar bajo la premisa de que occidente necesita un flujo petrolero seguro y estable, el gobierno puede pactar para salvaguardar conquistas sociales clave, la integridad nacional, el control territorial y garantizar la seguridad del poder popular y sus organizaciones políticas, evitando la extinción total del Estado – Nación.
Conclusión: La diplomacia de paz y unidad nacional
El 3 de enero de 2026 no es solo una tragedia local, sino el espejo donde el resto de las naciones deberían empezar a mirarse. El secuestro de un mandatario soberano en un mundo sin derecho internacional, el silencio pactado de los viejos aliados y la fría ejecución de un asedio económico y tecnológico total, demuestran que las viejas reglas del juego han sido completamente incineradas.
De la diplomacia de paz, la unidad nacional y la capacidad de negociación en medio de la tormenta, dependerá si Venezuela sobrevive como un actor soberano o si se convierte en un territorio desmantelado y repartido bajo la ley del más fuerte.
Postdoctorado en Seguridad de la Nación y DDHH. Dr. en Metodología. Magíster en Historia y Gerencia. Diplomado Internacional en Ciencia Electoral. Miembro de la Dirección Nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela. Texto publicado en su cuenta en la red X.