¿Qué pasa con los partidos de oposición?

Jessica Sosa- Hinterlaces|

Una especie de desbandada por altos cargos del partido Voluntad Popular ha sido una constante durante los últimos días. Las renuncias de Gabriela Arellano, Rosmit Mantilla y Ana Karina García destacan en en el panorama.

Las directivas de Acción Democrática y Primero Justicia han sido suspendidas por el Tribunal Supremo de Justicia, ante la presentación de amparos constitucionales por integrantes de ambas toldas políticas. Tras estas sentencias se nombraron directivas Ad Hoc, que en el caso de PJ recae sobre José Brito y de Acción Democrática, en Bernabé Gutiérrez, quien fungía como secretario nacional del partido.

El caso de Gutiérrez apenas comienza, pues el ala de AD que apoya a Henry Ramos Allup, desconoce la decisión del máximo tribunal y anunció su expulsión de la tolda. Gutiérrez hizo pública su opinión respecto al rumbo que llevaba AD.

Se trata de dos noticias que circundan en la agenda setting venezolana y que muestran las fracturas internas en los partidos de la oposición, principalmente los que están agrupados en el denominado G4 (PJ, VP, UNT, AD), en medio de la configuración del escenario preelectoral. No obstante, lo reciente no es más que lo que titularía Gabriel García Márquez, la Crónica de una muerte anunciada.

Los análisis nacionales esgrimen diferentes razones. Una de ellas, señala al chavismo; indican que se trata de una estrategia oficial emprendida desde el Gobierno para implosionar a los partidos políticos y dilapidar a sus contendientes.

No obstante, aguas abajo, han ocurrido hechos que permitían predecir lo que hoy ocurre.

La rebelión de las regiones

Se hizo pública el 5 de enero del 2020, cuando correspondía el proceso de designar la nueva directiva de la Asamblea Nacional. Un grupo importante de diputados opositores al Gobierno nacional, se opuso también a la reelección del diputado Juan Guaidó al frente del parlamento.

En medio de los debates, salieron a relucir las heridas recientes: señalamientos de corrupción de un lado a otro e la misma acera política y sobre todo, señalamientos a las cúpulas de los partidos, por quedarse “con el botín”, a decir del diputado José Brito de primero Justicia.

Se refiere al manejo de fondos provenientes de los Estados Unidos; además según Brito, Guaidó encabeza una mafia que convirtió el bloqueo estadounidense en un negocio, pues cobraban vacunas a empresarios venezolanos bajo la amenaza de incluirlos en la lista de sancionados por el departamento del tesoro norteamericano.

Esos y otros fondos, según denunciaron los diputados de la rebelión, no llegó nunca a ningún venezolano necesitado, ni a los diputados que no pertenecían a las cúpulas, menos a las regiones. Fue esa, según los parlamentarios opositores, la razón del estallido.

Decisiones inconsultas

Se avecina una nueva contienda electoral para relegitimar al Poder Legislativo en el país. A pesar de que Guaidó anunció que no participará en este proceso y que el sector de la AN que preside en paralelo, lo sigue, hay sectores interesados en medirse, pues saben que la abstención nunca ha sido una estrategia que deje frutos a la oposición. Por el contrario, ven la oportunidad de contar con los votos para optar por el cargo de elección popular.

Este grupo no es consultado en el momento de la toma de decisiones, muchas de ellas dictadas desde Washington, por lo que no toman en cuenta las aspiraciones legítimas de los liderazgos locales y menos los intereses del país. De allí pudieran salir candidaturas y testimonios interesantes.

Ahora bien, la fractura de AD, señalan analistas en el país, podría ser una jugada mediática para combatir en ambos escenarios y ver cuál le deja mejores resultados: el abstencionista y el electoral. No se debe olvidar, que Henry Ramos Allup promovió la abstención para las elecciones parlamentarias del año 2005 y luego se arrepintió públicamente, «es imposible que sigamos intentando un método abstencionista que fue marcadamente fallido», dice en este video.

Otro elemento que no debe olvidarse, es que el 3 de noviembre son las elecciones en Estados Unidos, ente rector de las decisiones políticas del G4. El resultado de esa contienda electoral será clave para las decisiones de la oposición venezolana, pues es el presidente Donald trump su principal financista y lobbista. No obstante, para ese momento ya debe estar en marcha la campaña electoral para definir los integrantes del parlamento nacional.

Por otra parte, la oposición democrática insiste en el diálogo y las elecciones como mecanismo para la lucha política. Los próximos dos meses serán decisivos para determinar el rumbo del país, pues están planteados dos escenarios: el escalamiento del conflicto político nacional, con graves consecuencias sobre el ámbito social y económico, o la salida democrática y pacífica de la crisis.

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