Un documento firmado por representantes de más de 300 organizaciones sociales del mundo fue consignado en la representación de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Caracas, para rechazar las pretensiones de sancionar a Venezuela en el organismo continental.

Militantes populares y representantes de organizaciones políticas acompañaron la entrega de este documento que llama la atención sobre políticas injerencistas que buscan suspender a Venezuela de la OEA y desatar una intervención contra este país sudamericano.

Hace poco más de una semana el Senado de los Estados Unidos pidió al gobierno entrante de Donald Trump que pida la aplicación de la Carta Democrática de la OEA contra Venezuela, en línea con un intento anterior, a fines del año 2016, capitaneado por el secretario general del bloque, el ex canciller uruguayo Luis Almagro.

El escrito dirigido a la Presidencia del Consejo Permanente del organismo regional condena la actuación de Almagro, por ser “una “ficha obsesiva, obsecuente y visceral de Washington” y desprovisto de “facultad para hablar o actuar en nombre del pueblo venezolano”.

 

CARTA COMPLETA: 

Caracas, cuna de Bolívar, 11 de marzo de 2017

Su Excelencia Embajador
PATRICK ANDREWS
Presidente de Consejo Permanente de la
Organización de Estados Americanos.

Quienes suscribimos la presente comunicación, ciudadanos demócratas, amantes de la paz, activistas de los movimientos sociales, defensores, por convicción, de los derechos humanos, acudimos por su intermedio, con todo respeto, al Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos para alertar a sus miembros sobre la torva intención de convencerles, siempre en términos genéricos y sin referir fuentes confiables, que en Venezuela existe una ruptura del hilo constitucional, una crisis humanitaria, o cualquier situación extrema que les induzca a solicitar la aplicación de la Carta Democrática Interamericana y seguidamente crear las condiciones que faciliten cualquier intervención armada, entendiendo que ya ha habido medidas unilaterales coercitivas -prohibidas en el derecho internacional y en la Carta de esta Organización-, que se vienen aplicando por Estados Unidos contra Venezuela.

La mayoría de los Estados miembros de la Organización, representados en ese Consejo, tienen sedes diplomáticas en Venezuela por lo tanto tienen pleno conocimiento que la pretensión de sancionar a nuestra patria no tiene ningún asidero y no hay engaño posible.
En Venezuela desde hace 18 años el pueblo decidió construir su camino, desde la perspectiva de la democracia participativa, lo que nosotros denominamos, revolución bolivariana, superando en términos de verdadera democracia lo que en el seno de la OEA se conoce como Democracia representativa; tenemos un Estado al servicio del desarrollo integral del ser humano.

En Venezuela tenemos los problemas que padecen sus respectivos países, con la diferencia que tenemos enormes riquezas y además hemos tenido al Presidente Hugo Chávez con nosotros que enarboló las banderas del socialismo, de la soberanía, de la unión latinoamericana y caribeña, que levantó y practicó, enérgicamente, la solidaridad internacional, reivindicando los sueños libertarios de Bolívar, el Libertador.
Paradójicamente, un pequeño pero violento sector político venezolano, vinculado a los emporios económicos transnacionales, ha promovido las acciones injerencistas contra nuestra patria; y son los mismos amnistiados por el Presidente Hugo Chávez Frías, luego de haber participado en un sangriento golpe de Estado en abril de 2002.

Desde entonces, han escalado actividades en el orden económico que son violatorias de los Derechos Humanos, con la finalidad de desestabilizar a nuestro país, entre ellas el paro petrolero del año 2002-2003, y agudizando con crueldad manifiesta desde el 2012 el bloqueo financiero internacional – inducido por la calificación alta del riesgo país cuando el Estado venezolano ha cumplido oportunamente sus compromisos internacionales-.
El acaparamiento y la distorsión en los canales de distribución de alimentos y medicinas, han intentado provocar una confrontación interna, que no ha calado en el espíritu pacífico de la mayoría de los venezolanos, gracias al Diálogo convocado por el Gobierno nacional y por múltiples sectores del país para facilitar el encuentro y el reconocimiento de las diferencias en la búsqueda de soluciones a los problemas que se han planteado.

El Gobierno del Presidente Nicolás Maduro ha sabido enfrentar, a pesar de la caída de los precios del petróleo, la guerra económica, adoptando medidas puntuales que vienen garantizando el acceso de nuestro pueblo a los alimentos y medicinas con la Misión Gran Abastecimiento Soberano y la extraodinaria organización popular a través de los CLAP, protección salarial de los trabajadores, 90 % de cobertura de pensionados, inversión en las Bases de Misiones y Grandes Misiones, entre ellas la consolidación de 1.500.000 viviendas entregadas hasta 2016, como parte de los programas sociales y las políticas de la revolución, cuyos resultados han sido reconocidos por la organismos como la CEPAL, FAO y UNESCO.

Los enemigos de nuestra democracia bolivariana, de la revolución, son enemigos del proceso de Dialogo Nacional en Venezuela porque necesitan mantener viva la crispación para asaltar el poder legítimo. Siguen en esta obsesiva pretensión, habiendo sido derrotados por el pueblo, quien restituyó el orden constitucional el 13 de abril de 2002, y perdonados por el Presidente Hugo Chávez, he aquí el error, no cesan, desde entonces, de una u otra forma, en desconocer, violentar, la voluntad del pueblo venezolano de continuar apoyando, con más firmeza que nunca, el proyecto político que privilegia la democracia participativa y protagónica, fundamento principalísimo del Estado democrático, social de Derecho y de Justicia contenido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Así han venido actuando, sin ningún cambio, en forma suicida, intolerantes, violentos, irrespetuosos de la Constitución Bolivariana, teniendo incluso, lo que no habían logrado antes, es decir, la oportunidad de mostrarse como opción democrática, desde el Poder Legislativo. Pero no lo han hecho. Por el contrario arreciaron su furia. No entendieron el mensaje que el pueblo les dio.

Nos referimos a quienes, habiendo obtenido suficiente apoyo electoral, para dirigir la Asamblea Nacional presentaron, sorprendentemente, el mismo día de su instalación, 05 de enero de 2016, un plan para derrocar, al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, desdeñando que nuestra carta magna no le confiere al Poder Legislativo ninguna facultad, en esa dirección, contra el Jefe de Estado.

Intentaron crear confrontaciones entre los Poderes Públicos pero nuestra Constitución, fue redactada para mantener la estabilidad del Estado. Es tan errática la conducta de la oposición antidemocrática que luego de intentar decretar, inconstitucionalmente, el abandono de cargo del Presidente de la República, le exigieron al primer mandatario que realice el Mensaje Anual a la Nación, desde ese Hemiciclo. No son confiables.
Lamentablemente, la Asamblea Nacional sigue en desacato por decisión de quienes la conducen, a pesar de haber sido invitados, reiteradamente, a volver al camino constitucional.

Necesario también es abordar dos situaciones que esta fraudulenta oposición viene utilizando indebidamente.

En el año 2016, por las importantes diferencias internas de los factores políticos que componen la oposición no lograron ponerse de acuerdo para activar el referendo revocatorio, en el tiempo que les fuera útil, políticamente hablando, es decir en la mitad del período presidencial como lo dispone la Constitución. Además de la activación tardía del mecanismo, usurparon la identidad de venezolanos y presentaron 10.995 firmas de personas fallecidas, 3.003 menores de edad, 1.335 inhabilitados por sentencias condenatorias y 9.333 cédulas inexistentes, constituyendo un gran fraude que generó más de 8.600 denuncias ante los órganos competentes.

Valga decir que es de conocimiento público que las múltiples denuncias de fraude y violaciones constitucionales cometidas, motivó a la ciudadanía a organizarse en Comité de Victimas del Fraude, lo cual activó los mecanismos judiciales para defender sus derechos.
Con respecto a la supuesta suspensión por el Consejo Nacional Electoral, de los procesos electorales para Gobernadores, Diputados regionales; Alcaldes y Concejales, debe señalarse que no ha habido tal pronunciamiento por parte del Poder Electoral y en este momento, previo a un proceso electoral, los partidos de la derecha, articulados en la coalición MUD, así como los partidos de la izquierda aliados, en el Gran Polo Patriótico tienen una situación legal que deben atender según la ley de Partidos Políticos, Reuniones Públicas y Manifestaciones.

De acuerdo a la misma, los partidos que no hayan sacado el 1% de los votos, en dos procesos electorales, de carácter nacional, deben acudir a un proceso de renovación de la militancia, con el 0,5% de la votación electoral en al menos 12 Estados. Es la situación de los partidos del Gran Polo Patriótico.

La situación de los partidos de la derecha aglutinada en la MUD, es que, según la misma Ley, los partidos políticos que no hayan usado sus tarjetas electorales, sus símbolos y emblemas en dos procesos electorales nacionales, quedan CANCELADOS, es decir, deben volver a inscribirse. Es la situación de estos. Sin embargo, el Tribunal Supremo de Justicia, dictaminó que también podían acudir a renovarse en condiciones favorables.

A despecho de la matriz lanzada a la comunidad internacional, mientras no se determine la situación legal de los partidos políticos, mal pudiera el Consejo Nacional Electoral convocar, según lo previsto, las elecciones regionales porque legalmente solo el PSUV y otras tres agrupaciones totalmente nuevas son las únicas que estarían calificadas para participar en los comicios electorales.

Lamentablemente, la intolerante oposición, no ha sido capaz de entender su papel democrático y tampoco sus responsabilidades como parte importante del Poder Público Nacional.

Señor Presidente del Consejo,

Respetados Representantes Permanentes.

El Diálogo ha sido y es la única opción que se ha privilegiado en nuestra patria en tiempos de revolución democrática, goza del respaldo de la gran mayoría del pueblo venezolano y, además, tiene el acompañamiento del Papa Francisco; de la UNASUR y de los ex Presidentes Martin Torrijos de Panamá; del ex Presidente Leonel Fernández de República Dominicana y del ex Presidente José Luis Zapatero, de España.

Señor Presidente.

Nuestro pueblo es muy celoso de su soberanía. Ofrendó su vida por construir una patria común, y no dudaría en repetir la hazaña para su defensa, de ser necesario, por lo que solo concibe, y acepta, las relaciones en la comunidad internacional, fundamentadas en el respeto más irrestricto a los principios del derecho internacional, entre los cuales prevalece, la autodeterminación y la soberanía popular.

La historia de los pueblos es una carta de presentación que habla por sí misma y aunque algunos traten de distorsionarla, esconderla, empañarla, esta permanece en la memoria por generaciones, y se expresa, de manera inobjetable en el cuerpo social.

En ese orden, la Organización de Estados Americanos tiene pruebas palpables de nuestra profunda convicción democrática, de paz y de diálogo. Venezuela ha demostrado que valora profundamente la paz y ha hecho esfuerzos por preservarla, para toda la región. Presente está, en múltiples formas, la huella generosa del respaldo que, en todas las circunstancias, entregó, por ejemplo, el comandante Hugo Chávez y nuestro actual Presidente Nicolás Maduro, para el diálogo y las negociaciones de paz, en Colombia.

No podría ser distinto lo que desea y ha garantizado nuestro pueblo para sí.

Preocupa, entonces, la nueva fase del plan injerencista trazado por quienes pretenden torcer la voluntad del pueblo venezolano.

Rechazamos que Luis Almagro pretenda invocar nuevamente, contra nuestra patria la Carta Democrática Interamericana. Almagro NO nos representa. No le reconocemos facultad alguna de hablar o actuar en nombre del pueblo venezolano. Sorprende que la OEA gaste sus insuficientes recursos financieros en dar beligerancia a quien pretende subrogarse las facultades que son propias de los Estados Miembros. Los pueblos del continente observamos sorprendidos este extraño comportamiento. Tenemos muy presente de la misma manera que la Asamblea General de la OEA, en República Dominicana, instruyó a ese órgano permanente, a dirimir sobre la deplorable conducta de Luis Almagro y su inobservancia de la carta de la OEA. Una tarea pendiente.

Los pueblos del continente observamos sorprendidos tal obscenidad.

Quienes suscribimos esta comunicación no dudamos en cumplir las nuestras. Nos corresponde defender ardorosamente nuestra patria, con la verdad objetiva, nuestros alegatos, nuestro testimonio, con profunda convicción democrática. No aceptaremos pasivamente las componendas conspirativas, injerencista de quien hace ya bastante debería estar fuera del cargo que indignamente ejerce como Secretario General.

Señor Presidente,
Representantes permanentes.

Condenamos, rechazamos y objetamos que la OEA retrograde, como lo pretende Almagro, a reconvertirse en el peón que fue en el pasado reciente.

No es un secreto que el pasado Gobierno de Estados Unidos, tutelado por los poderosos lobbys de las corporaciones transnacionales, impuso un grueso entramado de desestabilización contra el modelo político bolivariano, con la activación del Decreto Ejecutivo de Barack Obama con el cual, sin argumento o prueba alguna, calificó a nuestro pueblo como una amenaza inusual y extraordinaria, a su seguridad y a su política exterior.
Plan conspirativo que tiene vertiente militar según fue presentado por el General John Kelly, el 12 de marzo de 2015, ante el Comité del Senado de Servicios Armados del Congreso de Estados Unidos y ratificado por el almirante kurt Tidd, con una presentación, el 16 de febrero de 2016, denominada Operación Venezuela Freedom-2.

Alertamos también a las delegaciones de los Estados Miembros que la nueva administración de Estados Unidos, enfrentada a serios obstáculos internos, sucumbió a las presiones, y decidió desconocer la oferta electoral que hizo a los jóvenes estadounidenses en edad de cumplir servicio militar y a los numerosos veteranos, que ha venido acumulando en su larga, ilegal e ilegítima carrera injerencista, lisiados física, emocional e intelectualmente, respecto a que no intentaría imponer a otros países su modelo político.

Hay intervención en puertas. Por eso Luis Almagro, consciente de su ilegalidad e ilegitimidad, ha exigido a las ONG´s locales financiadas por la USAID y la NED, las cuales no tuvieron el valor de repudiar el golpe de Estado, de abril de 2002, y no han condenado ninguna de las tropelías del fascismo, le demanden la expulsión de Venezuela de la OEA. Obviamente, es un burdo juego ampliamente conocido en la Organización, en la cual todos saben, quién es quién. No hay sorpresas.

Señor Presidente del Consejo,
Distinguidos Representantes Permanentes.

Nunca antes en la historia de la República Bolivariana de Venezuela el pueblo venezolano había estado tan claro en la defensa de sus derechos. Los ejercemos plenamente. Tenemos incidencia en las decisiones públicas, y de la misma manera, tenemos deberes y responsabilidades que cumplir. Estos son, entre otros, defender nuestra soberanía, al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, que libremente elegimos, a nuestra democracia, al modelo político que nos hemos dado que, por cierto, es un imperativo en la Carta constitutiva de esa organización.

Los invitamos a no dejarse confundir. Les invitamos a continuar respaldando el Diálogo Nacional, porque los pueblos hermanos que Uds. representan en ese honorable Consejo Permanente no se los perdonarían.

Atentamente,
Los firmantes: Ver lista completa.

 

VíaALBA TV
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