“Mambrú” Trump se va a la guerra, también contra el Congreso de EEUU

 

Mirko C. Trudeau|

Tras sus sucesivos fracasos en el ámbito internacional, en medio de sus retóricas  bélicas contra Irán y Venezuela y el caos y el conflicto permanentes de su gobierno, el presidente Donald Trump provocó el martes el desplome de las bolsas de valores al amenazar con una guerra comercial con China.

En Washington sorprendió la decisión de Irán de “reducir su compromiso” con el acuerdo nuclear de 2015 ante la creciente presión de EEUU, y planea reactivar parte de su programa atómico congelado a resultas de aquel pacto (firmado por el Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia y China), pero no abandonarlo por completo. Mientras el golpe promovido en Venezuela, además de fracasar por falta de apoyo militar y sobre todo popular, hizo que varios de sus aliados abandonaran la tesis bélica y buscar negociaciones en el país sudamericano-caribeño.

Asimismo, el gobierno de Trump sigue negándose a cooperar con órdenes del Congreso para comparecer y entregar documentos que requiere en sus investigaciones de un amplio abanico de temas que van desde obstrucción de la justicia hasta corrupción, mientras se intensifica el debate entre demócratas sobre si iniciar un proceso de juicio político contra el presidente.

La oficina de asuntos legales de la presidencia estadounidense ordenó a su ex abogado Donald McGahn – testigo clave en la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre posible colusión y obstrucción de la justicia de Trump y sus socios- que no entregara documentos al Comité Judicial de la Cámara de Representantes, invocando  como justificación el «privilegio ejecutivo» (que no es ley sino norma aceptada),y  que en algunos casos permite mantener en el ámbito confidencial comunicaciones internas del Ejecutivo.

La decisión del presidente es no colaborar con el Congreso (tiene minoría en el Parlamento)  y tratar de evitar que todo ex funcionario del Ejecutivo testifique ante el Congreso: «estamos combatiendo toda citación (orden legislativa)», dijo Trump, desconociendo la separación de poderes. Trump está llevando esto a un nivel sin precedentes. Un editorial del New York Times afirma que «al declarar la guerra contra la supervisión legislativa, Trump no está buscando mantener el equilibrio entre los poderes. Está buscando cómo destruir la balanza».

Poco antes el procurador general, William Barr, se negó a comparecer ante el Comité Judicial y tampoco quiso facilitar una versión no censurada del informe de Mueller. El secretario del Tesoro rehusó entregar las declaraciones de impuestos de Trump solicitadas por una orden de la Cámara de Representantes (de mayoría demócrata), y también trató de obstaculizar las investigaciones sobre los negocios privados del presidente, entre muchos ejemplos más.

El demócrata Richard Neal, presidente de la comisión parlamentaria, había exigido al Tesoro que le entregara antes del lunes las declaraciones de impuestos de Trump, con el fin de identificar sus lazos empresariales y descartar que haya conflictos de interés en sus acciones.

El Senado, aún en manos republicanas, pretende congelar investigaciones legislativas, y su líder, Mitch McConnell, declaró que en el asunto de la investigación Mueller, «el caso está cerrado». Nancy Pelosi, presidenta de la cámara baja, y la demócrata electa más poderosa del país, declaró que estas «provocaciones» y decisiones de no responder a las órdenes del Legislativo podrían ser violaciones que ameriten un impeachment (juicio político) y advirtió que Trump está intentando provocar a los demócratas a proceder con la destitución, ya que ante eso lograría «consolidar sus bases».

Pelosi ya había argumentado que un impeachment podría beneficiar más a los republicanos políticamente antes de la elección de 2020, y que al final tendría nulas posibilidades de que culmine, dado que los demócratas no controlan el Senado. No todos los demócratas están de acuerdo con ella: la senadora y candidata presidencial Elizabeth Warren reiteró su llamado a un proceso de impeachment y afirmó que «si cualquier otro ser humano en este país hiciera lo documentado en el informe Mueller, sería arrestado y encarcelado».

El “éxito” de Trump: como evadir impuestos

Donald Trump llegó a la presidencia presentándose como un exitoso hombre de negocios en casinos, hoteles y edificios residenciales. Pero la realidad es que su conglomerado empresarial reportó pérdidas por unos 1.170 millones de dólares entre 1985 y 1994, según declaraciones de impuestos reveladas por el diario The New York Times.

El diario explicó que las altas pérdidas comerciales de los negocios de Trump provocaron que el ahora presidente evitase pagar impuestos durante ocho de los diez años analizados. Pese a que el Times reconoció que no obtuvo las declaraciones de la renta reales de Trump, aseguró que recibió «la información contenida en las declaraciones de alguien que tuvo acceso legal a ella”.

La noticia del Times llega en medio de una batalla entre los demócratas de la Cámara de Representantes y la presidencia por la solicitud de las declaraciones de impuestos personales y comerciales del actual mandatario desde 2013 hasta 2018. Trump es el primer presidente estadounidense desde Gerald Ford (1974-1977) que no publica cada año su declaración de impuestos, una tradición que sus predecesores consideraban parte de su deber de transparencia y rendición de cuentas ante el pueblo.

Lo más curioso es que Trump se queja permanentemente de cómo, a pesar de ser un «gran presidente», es tan mal tratado.

*Economista-jefe del Observatorio de Estudios Macroeconómicos (Nueva York), Analista de temas de EEUU y Europa, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)

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