Sergio Ferrari|
La siempre controversial tensión entre ganancias económicas y respeto a los derechos humanos acapara la atención en las Naciones Unidas de Ginebra este fin de octubre. La propuesta de un Tratado internacional vinculante – de aplicación obligatoria- ocupa el centro mismo del debate.Mientras los delegados oficiales participan en las sesiones del Grupo de Trabajo sobre empresas trasnacionales y derechos humanos, desde el lunes 23 de octubre representantes de centenares de ONG y movimientos sociales de diversos continentes exponen sus propias posiciones.
Los debates que continúan hasta el viernes 27 de octubre se dan tanto en las salas de la ONU, como en la Plaza de las Naciones, justo enfrente de la sede ginebrina, donde los representantes del movimiento ciudadano internacional han enarbolado su carpa redonda con perfiles de gran iglú y cubierta de banderas e insignias sociales.
 
Doble dinámica – la oficial y la de la sociedad civil internacional- que se da en torno a la tercera sesión de este Grupo de Trabajo intergubernamental que vio la luz del día en 2014 y que desde entonces ha dado pasos “tímidos”, según las organizaciones sociales.Delegacion Via Campesina en movilización en Ginebra contra trasnacionales foto Sergio Ferrari
 
Lo que explica la decisión de la Campaña Global para Reivindicar la Soberanía de los Pueblos, que reúne a más de 200 redes, organizaciones y movimientos del mundo entero, de darse nuevamente cita en Ginebra como en ocasiones anteriores, para intensificar su presión pública. Su exigencia central es que las Naciones Unidas acepte un Tratado vinculante, de aplicación obligatoria, sobre el respeto de los derechos humanos por parte de las empresas trasnacionales y sus cadenas de suministro.
 
El movimiento social publica su propuesta de Tratado
 
Una propuesta de este instrumento, elaborado por la sociedad civil internacional, será presentado durante esta semana en Ginebra. La ONG suiza Centro Europa-Tercer Mundo (CETIM) junto con el Trasnacional Instituto (TNI), en representación y consulta con los miembros de la Campaña, presentaron públicamente una proposición de Tratado sobre Empresas Trasnacionales.
 
Documento de una treintena de páginas donde se describen las obligaciones de Estados y empresas en cuanto al respeto de los derechos humanos; los mecanismos de cooperación, control y ejecución en el ámbito internacional, así como medios para el acceso a la justicia y reparación de las víctimas.
 
“No se trata solo de resistir, sino también de llegar aquí con proposiciones viables”, enfatiza el militante ambientalista mexicano Gustavo Castro, una de las personalidades internacionales presentes en Ginebra.
 
La voz de los afectados
 
Aunque no se puede ser demasiado optimista en que se llegue a un Tratado internacional vinculante, “es una lucha que hay que librar por la dignidad de los pueblos que sufren directamente las violaciones de derechos humanos”, enfatiza Gustavo Castro, quien sobreviviera milagrosamente en marzo del 2016 a un atentado perpetrado por un grupo paramilitar hondureño y donde fue asesinada la dirigente social Berta Cáceres.
 
Gustavo Castro delante de la carpa en la Plaza de las Naciones foto Sergio FerrariCastro, que dirige la organización chiapaneca Otros Mundos, miembro de Amigos de la Tierra /México, retoma el pensamiento de su colega y amiga Berta Cáceres “que no murió, sino que sigue presente y multiplicándose en nuestra acción”, para subrayar que esta lucha de la sociedad civil internacional “es a favor de toda la humanidad y de la madre tierra”. Los megaproyectos extractivos, la explotación de minerales a cielo abierto, los monocultivos de palma, la soja transgénica, implican avanzar sobre los territorios de miles de comunidades en el mundo entero. “Es decir, significa ocupar territorios, deforestar, consumir el agua de los habitantes originarios, destruir tejidos sociales y formas de producción propias a las poblaciones indígenas y campesinas”, insiste.
 
Las principales víctimas son las mujeres, que viven en sus propios cuerpos la violencia sistemática, subraya el dirigente ambientalista mexicano.  “El feminicidio cada vez más terrible no es casual: busca quebrar al movimiento social en el cual las mujeres asumen roles cada día más importantes de liderazgo en la defensa del territorio, del agua, de los alimentos esenciales, del medioambiente, de los pueblos indígenas”.
Sobre la actual movilización de la Campaña Mundial para Reclamar la Soberanía de los Pueblos, Desmantelar el Poder Corporativo y Poner fin a la Impunidad, Castro subraya el valor “altamente simbólico de la misma. Estamos en un lugar central para el poder financiero y los paraísos fiscales, por lo tanto, nuestra voz ciudadana puede tener una repercusión más directa y significativa”.
 
La migración en el centro de la resistencia
 
En el primer semestre del año en curso murieron 1 200 personas que intentaron entrar en Europa por el Mediterráneo. Y desde 2014, murieron 14 mil personas. “Es la Europa que nos están proponiendo”, denuncia Braulio Moro, representante de Francia América Latina (FAL) en la convocatoria de Ginebra.
 
Y es el delegado de la organización francesa quien tematiza en uno de los talleres en la carpa instalada en la Plaza de Naciones, la estrecha relación entre poder económico de las trasnacionales, la construcción de nuevos muros, las restricciones en la circulación de personas -aunque no de capitales-  y el creciente drama migratorio mundial.Actividad apertura 23_10 movilizacion en Ginebra contra las trasnacionales web Foto Sergio Ferrari
Para profundizar esta reflexión, el Tribunal Permanente de los Pueblos, con el apoyo de organización italiana Lelio Baso, “ha decidido convocar a una nueva sesión para juzgar los crímenes y violaciones de derechos humanos contra los migrantes, a inicios de enero del 2018, en París”, anticipa. Explicando que luego de una reciente reunión en Cataluña de esa iniciativa, se prevé una sesión del mismo Tribunal también en el sur de Italia en diciembre del año en curso. “Y si se logran recursos, una sesión en 2018 en la frontera entre México y Estados Unidos”.
 
No serán encuentros de expertos. Pretendemos que sean los afectados los que expongan sus dramas cotidianos. No solo de cuando intentan llegar al *Norte*, sino también, en caso de lograrlo, la exclusión total, la invisibilidad social, que padecen por no contar con derecho alguno, concluye Moro.

 

 

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Europa del lado de las transnacionales

Gustavo Capdevila-IPS|

Un cuerpo creado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tuvo que superar el lunes 23 el obstruccionismo de la Unión Europea para poder encauzar la discusión de un tratado vinculante sobre las violaciones de los derechos humanos cometidas por empresas transnacionales. El grupo de trabajo intergubernamental de composición abierta para avanzar hacia ese tratado, fue creado en junio de 2014, a instancias de un conjunto de países que lideraron Ecuador y Sudáfrica, por el Consejo de Derechos Humanos, el máximo organismo de la ONU en esa materia.

La resolución del Consejo especifica que el grupo debe elaborar “un instrumento internacional legalmente vinculante para regular, dentro del derecho internacional de los derechos humanos, las actividades de las empresas transnacionales y de otras empresas de negocios”.

En la tercera sesión del grupo, la disidencia europea focalizó esa descripción de las empresas que son objeto del mandato recibido por el grupo de trabajo sobre sociedades transnacionales y otras empresas que debe promover el tratado.

Un delegado de la Unión Europea (UE) reclamó que el documento de trabajo de esta tercera sesión del cuerpo contenga una nota de pie de página con referencia precisa de “las empresas transnacionales y otras empresas”.

“La UE entiende que las discusiones no pueden limitarse a las empresas transnacionales pues muchos abusos son cometidos por empresas de nivel nacional”, dijo el representante de Bruselas.

La delegación de Sudáfrica replicó que la pretensión europea era inaceptable “pues lo que necesitamos es comenzar a trabajar”. “Todo este tema corresponde a las posiciones nacionales de negociación de nuestros colegas europeas” agregó la diplomática sudafricana. La cuestión se tratará “cuando lleguemos a los debates sobre la substancia de las negociaciones”, insistió.

Brasil fue también rotundo. “Estamos aquí para discutir cómo y porque necesitamos un nuevo marco para las compañías transnacionales y toda clase de empresas. Y el mismo título del grupo de trabajo ya abarca a todas las compañías”, expresó la delegada brasileña.

El debate del cuestionamiento europeo ocupo gran parte de la sesión matutina del grupo de trabajo. El diferendo se zanjo provisoriamente pasado el mediodía cuando el presidente de la sesión, Guillaume Long, jefe de la misión diplomática ecuatoriana en Ginebra, consiguió que los europeos pospusieran su reclamo. “Lo que observamos hoy ya ocurrió en 2015, durante la primera sesión del grupo de trabajo, recordó Tom Kucharz, miembro de la secretaria europea de Podemos, la tercera fuerza política de España.

“Ponen como excusa un pie de página cuando en realidad lo que reclaman ya está recogido en el título del grupo de trabajo. Pero bien saben que es un detalle que puede hacer explotar el proceso” de elaboración del tratado, interpretó Kucharz. El político, que asesora a Podemos en el Parlamento Europeo, sostuvo que la UE obra de esa manera porque “no quiere hablar de los impactos y de las violaciones sistemáticas de los derechos humanos y de la destrucción ambiental de las empresas multinacionales de la Unión Europea”.

Por el contrario, “quiere hablar de las empresas estatales de China, de Brasil o de Sudáfrica. Sabe perfectamente que todo eso puede hacer volar por los aires toda la negociación. Y eso es lo que quiere conseguir la UE”, completó Kucharz.

Las demandas europeas fueron compartidas por Australia, Noruega y México, que se diferenció del resto de países del grupo latinoamericano y caribeño. Todas las tentativas por verificar el acatamiento de las transnacionales a las normas globales sobre derechos humanos han tropezado en las últimas décadas con la firme oposición de las naciones industrializadas, con la excepción de efímeros avances durante la década de los 70.

Lo único que han concedido los países sede de las transnacionales ha sido un conjunto de Principios Rectores, aprobados en 2011 por el Consejo de Derechos Humanos. Pero esas expresiones carecen de obligatoriedad y son meramente voluntarias.

En junio,, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, que vigila el acatamiento de las reglas del Pacto Internacional del mismo nombre, aprobó una interpretación que atribuye obligatoriedad a ese cuerpo jurídico y por ende a todo el resto de la arquitectura de los derechos humanos.

El redactor de la interpretación y miembro de ese consejo, el experto belga Olivier De Schutter, aseguró en ese momento a IPS que la interpretación tiene carácter vinculante. “Tal carácter solo quedara confirmado cuando el mismo cuerpo o alguna jurisdicción judicial de un estado miembro del Pacto lo reconozcan en un dictamen”, explicó.

La principal figura detrás del proyecto de tratado vinculante sobre las transnacionales, la actual ministra de Relaciones Exteriores de Ecuador, Maria Fernanda Espinosa, no mostró mayor preocupación por el efecto de la ofensiva europea del lunes 23.

Espinosa, que presidió el grupo de trabajo en su primera sesión de 2015, cuando dirigía la misión ecuatoriana en esta ciudad dijo a IPS que “yo esperaría que no” perjudique los resultados del proceso. “Creo que es muy importante para nosotros el papel de la Unión Europea pues hay una gran flexibilidad”, apuntó.

“Desde el inicio, la UE ha tenido una serie de exigencias para comenzar el proceso. Lo que estamos esperando es que participe de manera constructiva, no obstaculice y aporte con la gran experiencia que tienen los países del bloque en este tema, en los aspectos regulatorios en relación a las transnacionales”, observó Espinosa.

La ministra ecuatoriana se mostró optimista con respecto al resultado de los debates que concluirán el viernes 27. “Esto va a continuar y vamos a entrar ya en los temas que la gente está esperando, que los defensores de los derechos humanos, las organizaciones sociales, miles que apoyan el proceso, que las víctimas de violaciones del pasado están esperando que entremos a discutir y negociar ya lo sustantivo que es el cuerpo del tratado”, describió.

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