Helena Marchini|

“La libertad de América forma mi sistema y plantearlo es mi único anhelo”: Con esta frase del héroe rioplatense José Gervasio Artigas y otras anécdotas, el historiador Eduardo Nocera presentó su investigación sobre el ideal artiguista de integrar la emancipación rioplatense con el resto de los movimientos que se estaban gestando en el continente.

Nocera (Buenos Aires, 1973) es Profesor de Historia Argentina en la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) y Profesor de Historia Regional Argentina en la Universidad Nacional del Arte (UNA), quien durante seis años -30 viajes, 500 entrevistas  para poner la lupa en esos recodos espaciales, sociales y humanos que la historia habitualmente deja de lado-, recorrió los caminos de Artigas, pueblo a pueblo, recuperando voces y descubriendo sorprendentes hechos y datos. “Quién es Artigas, viajando tras sus pasos” es su segundo libro.

“Hechos que sucedieron hace doscientos años vinculados al artiguismo siguen siendo noticia hoy en día”, dispara el historiador y periodista Eduardo Nocera, al comenzar la presentación de su libro “Quién es Artigas” en la Biblioteca Popular del barrio porteño Cornelio Saavedra.

Para ejemplificarlo menciona la reciente votación del senado uruguayo para declarar el 13 de enero como el día de la primera bandera de José Gervasio Artigas y una manifestación que se realizó el pasado 8 de julio en el municipio de La Candelaria (Misiones, Argentina), lugar donde sesionó el primer cabildo —integrado mayoritariamente por indios guaraníes— que se sumó a la Revolución de Mayo.

Nocera también ejerce como docente y en los últimos años se ha dedicado a estudiar en detalle quién fue Artigas, a partir de documentos históricos, entrevistas y el contacto con hombres que habitan el territorio artiguista. Gracias a esta minuciosa dedicación se encontró con anécdotas curiosas como la constancia sobre la primera escuela que mandó a construir el protector de los POueblos Libres en la ciudad entrerriana de Paraná, a partir de una deuda. “Debido a que no se pagó el alquiler del establecimiento, en la justicia se halló una solicitud de la dueña del local denunciando que se le adeudaba el pago entre 1814 y 1821”, explicó.

“Desde el discurso hegemónico se busca homogeneizar el relato sobre quién es Artigas y se lo eleva a la categoría de dios para invisibilizar a los pueblos que estaban detrás del movimiento artiguista”, subraya Nocera. “En la época colonial, no había otra revolución que saliera de los sectores más pauperizados de la sociedad y de los pueblos que luchaban mancomunadamente por la soberanía popular”, agrega.

Otro concepto que buscó desnaturalizar es el de “orientales” y se pregunta si es una definición geográfica o política. Inclinado por la segunda, Nocera destaca que “ser oriental era una elección que optaban todos los hombres y mujeres que apoyaban al revolución artiguista”. Además agrega que el oriente es una palabra con mucha fuerza porque es el lugar donde nace el sol y donde se ilumina un nuevo proyecto de patria grande.

El movimiento artiguista también fue el responsable de gestar la primera reforma agraria revolucionaria que se efectivizó en el continente. “Se expropiaban las haciendas de propietarios ausentistas que tenían tierras pero no las trabajaban, como el caso de las familias Mitre, Escalada, Azcuénaga, Almagro, Díaz Vélez, entre otros apellidos aristocráticos de la época”, describe Nocera. “Fue además una medida de ordenamiento social porque aquellos que no recibían parcelas debían trabajar como peones rurales y en caso de no cumplirlo eran castigados”, suma.

“Artigas todo el tiempo vivió la independencia. Pienso que es más válido como artiguistas entender a este movimiento en la búsqueda por la unión de los pueblos libres, más que en su independencia.”, concluyó el escritor al cierre de la presentación.

Nocera dixit

– “Soy el autor de un libro escrito por miles de voces porque, por ejemplo, conviví con choznos de Artigas, que están vivos, tienen alrededor de 70 años y son parte de la quinta generación de descendientes. Ellos, como tantos otros, también ‘escribieron’ este libro. Recorrí todo, porque tenía la necesidad de respirar el paisaje, la geografía viva de los confines artiguistas, para entender al Artigas hombre, a través de personas que cuidan su legado”, refrenda el historiador sobre algo que denotan tanto las fotos como las más de mil doscientas páginas de un libro al que, dada su original y obligada forma de escritura, cuesta acceder de entrada.

– “Me pareció que para aprender al artiguismo, un fenómeno social tan complejo y lleno de aristas, me tuve que hacer de varias estrategias de escritura”, admite él, acerca de un trabajo que pone en escena múltiples interpretaciones, desde los propios territorios artiguistas. “Lo que hice fue dar a conocer voces pueblerinas, locales, que interactúan en un mosaico que arroja un significado del artiguismo, desde el siglo XXI.

-“Creo que el libro es una auténtica puesta en valor de la formulación principal del artiguismo, que es el de la igualdad y la unión entre las provincias. Lo quise pensar desde hoy, incorporar todas esas voces y experimentar físicamente la imagen fortísima de esos solares, terrenos, ríos, arroyos y montes que lo alimentaron, y le dieron ese sino tan particular… el movimiento popular artiguista está concentrado en una escenografía que no tiene parangón por fuera de su extensión”, refiere Nocera.

-Mi principal interés fue aportar una herramienta para mantener vigente la aspiración por la justicia social y la libertad de los pueblos que está pendiente, y subyace en el imaginario de los pueblos. En este sentido, vale mucho aprender el artiguismo como movimiento emancipatorio, como una revolución social y regional fracasada pero no perdida, porque intentó ser la alternativa a una revolución política apropiada por una casta, señala.

-“Y para hurgar ahí, lo primero que había que hacer, sí, era estudiar mucho las corrientes historiográficas argentinas, uruguayas, de Río Grande do Sul y también del Paraguay, pero después abandonar la comodidad del escritorio y pensar que, incluso desde el revisionismo, los grandes maestros a quienes por supuesto rindo tributo, han construido un discurso alternativo a la historia liberal y mitrista, que tal vez arrojó una nueva versión del artiguismo, pero enfocando al federalismo parcialmente desde Buenos Aires”, añade el historiador.

 

 

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