Varios países compraron el software israelí Pegasus para espiar a activistas, políticos y periodistas

Ricardo Carnevali

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La investigación Pegasus Project, realizada en forma conjunta por 17 medios, entre los que se encuentran el inglés The Guardian, el francés Le Monde y el estadounidense The Washington Post, dirigida por la organización francesa Forbidden Stories, reveló que activistas, periodistas y políticos de todo el mundo fueron objeto de espionaje a través del uso de un malware para celulares llamado Pegasus, desarrollado por la empresa israelí NSO.

Según la empresa israelí, Pegasus fue creado únicamente para ser utilizado contra delincuentes y terroristas, pero la investigación periodística reveló que los clientes de la empresa utilizaron el programa con otros fines. La investigación detectó cerca de 50.000 números de teléfono que fueron identificados como pertenecientes a personas de interés por los clientes de NSO desde 2016, según los informes.

Los medios que participaron en la investigación no revelaron la identidad de los clientes de la empresa NSO, pero los informes indican que muchos de los que adquirieron el software estaban concentrados en diez países: Arabia Saudita Azerbaiyán, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Hungría, India, Kazajistán, México, Marruecos y Ruanda.

No existen normas ni reglas internacionales sobre el uso de programas de espionaje de grado militar como Pegasus, y por tanto se supone que existen acuerdos secretos entre empresas como NSO y los gobiernos que la contratan, reportó el Washington Post.

Edward Snowden, el filtrador de la Agencia de Seguridad Nacional que denunció la existencia de programas masivos de vigilancia ciudadana -hoy refugiado en Rusia-, consideró que “esta revelación (sobre Pegasus) será la nota del año”.

Es un nuevo paso en la vigilancia de opositores y periodistas independientes por parte de regímenes más o menos autoritarios, un sistema que sigilosamente permite espiar teléfonos móviles de personas incómodas para el poder, con todo su contenido: llamadas, mensajes, contactos, fotografías.

A diferencia del programa de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de EEUU revelado en 2013 y capaz de vigilar indiscriminadamente los registros telefónicos, el programa Pegasus permite a los estados que lo ha adquirido fijarse en personas concretas, introducirse en sus teléfonos, captar sus contenidos e incluso activar el micrófono y la cámara de estos. Otra particularidad es que, en este caso, no se trata de piratas informáticos ni de gobierno de potencias globales, sino de una empresa privada que vende un producto a los gobiernos, cuyos servicios secretos se dotan así de una capacidad de espionaje que, de otro modo, solo estaría al alcance de los estados más ricos y poderosos.

“Con la existencia de herramientas de cibervigilancia tan avanzadas como Pegasus, se han dado cuenta de forma brutal de que las mayores amenazas se esconden en lugares que antes creyeron que eran los más seguros”, señalaron en The Guardian Laurent Richard y Sandrine Rigaud, responsables de Forbidden Stories. Es decir, en sus teléfonos.

Según Le Monde, el análisis de los datos muestra que, para un gran parte de los clientes de NSO, el terrorismo y la gran criminalidad no constituyen más que una parte ínfima de las utilizaciones, y añade que la investigación “demuestra de manera incontestable que estos abusos son la norma y no la excepción”.

De acuerdo a lo que informó The Guardian, no todos esos números fueron pirateados y se agregó que en los próximos días darán a conocer más detalles sobre quiénes se vieron comprometidos. En la lista figuran números de periodistas de medios de todo el mundo, como la Agence France-Presse, The Wall Street Journal, CNN, The New York Times, Al Jazeera, France 24, Radio Free Europe, Associated Press, Le Monde, Bloomberg, The Economist, Reuters y Voice of America.

The Washington Post informó que dentro de los números espiados en forma ilegal figuran los de jefes de Estado y primeros ministros, miembros de familias reales árabes, diplomáticos, abogados y políticos, así como activistas y ejecutivos de empresas.

Los aproximadamente mil números identificados hasta ahora incluyen los de más de 600 políticos y funcionarios (jefes de Estado, diplomáticos, integrantes de gabinetes y más), 189 periodistas, 65 ejecutivos empresariales y 85 activistas de derechos humanos. Son sólo una parte de una lista de unos 50 mil números que se supone corresponden a personas de interés de los clientes de NSO desde 2016 y a la que tuvo acceso Amnistía Internacional (AI) y Forbidden Stories (una ONG en París), que impulsaron la pesquisa.

También figuran entre los celulares filtrados dos números pertenecientes a mujeres cercanas al periodista saudí Jamal Khashoggi, asesinado por un escuadrón en 2018 en el consulado de su país en Estambul y otro del periodista mexicano Cecilio Pineda Birto, quien era sumamente crítico con el gobierno local y había sido amenazado de muerte en numerosas ocasiones, finalmente asesinado en marzo de 2017 en el estado de Guerrero.

Paralelamente, El uso del software para hackear los teléfonos de los reporteros de Al-Jazeera y de un periodista marroquí había sido divulgado anteriormente por Citizen Lab, un centro de investigación de la Universidad de Toronto, y Amnistía Internacional. En 2017 se reveló que la periodista mexicana Carmen Aristegui, que trabajó ahora en este proyecto, también fue víctima de espionaje a través del programa Pegasus, al igual que su hijo, una de sus hermanas y una productora de su programa.

En un comunicado realizado a través de sus representantes legales, la firma NSO negó las “afirmaciones falsas” hechas sobre las actividades de sus clientes, pero dijo que “continuaría investigando todas las denuncias creíbles del uso indebido del software y tomaría las medidas apropiadas”.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declaró que las revelaciones deben verificarse, pero que, si se confirman, sería “absolutamente inaceptable” el uso de programas de espionaje contra periodistas, informa la agencia Reuters. El portavoz del Gobierno francés, Gabriel Attal, describió las revelaciones como “extremadamente graves”. “Es muy grave que haya manipulaciones, técnicas que buscan dañar la libertad de los periodistas, su libertad de investigar, de informar”, declaró Attal a la cadena France Info.

Unos mil números de teléfonos franceses figuran entre los espiados con el programa Pegasus, según la cadena pública Radio France, que precisa que Francia no es cliente de NSO. Es Marruecos, añaden las revelaciones, el probable origen del espionaje de algunos periodistas franceses como Edwy Plenel, responsable del diario de investigación de izquierdas Mediapart, o de otros países, como el español Ignacio Cembrero, especialista en el Magreb.

México

México encabeza esa lista con más de 15 mil números, reportó The Guardian, uno de los integrantes del consorcio de medios del Proyecto Pegasus. De hecho, México fue el primer cliente internacional de NSO en 2011. Entre los periodistas en México, 25 en total, que aparecen en la lista se identificaron los números de celular de Josetxo Zaldua Lasa, y de Luis Hernández Navarro, coordinadores de La Jornada.

Además de profesionales de Quinto Elemento y de la revista Proceso, incluido Jenaro Villamil, quien ahora es presidente del Sistema Público de Radiodifusión, en la lista también aparecen corresponsales de medios internacionales en varios países, como los de Ap, Reuters, Financial Times, CNN, Wall Street Journal, New York Times, Le Monde y Al Jazeera, entre otros.

Hernández Navarro, coordinador de Opinión de La Jornada, recordó que “hay una broma que circula entre periodistas, defensores de derechos humanos y activistas de causas populares: Que uno sea paranoico no quiere decir que no lo persigan”.

*Doctorando en Comunicación Estratégica, Investigador del Observatorio en Comunicación y Democracia, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)