Uruguay: Los 55 años del Frente Amplio

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Aram Aharonian

En 1971 (¡pucha!, hace 55 años) los tres elementos básicos del ser autóctono uruguayo -los ahorros, el asado y el fútbol- corrían riesgo de estallar en pedazos. A las crisis bancaria y laboral se sumaba la de la carne y la del fútbol: ante los problemas de financiación de los principales equipos, la solución, de nuevo, parecía recaer en pedir dinero al Estado. Al instante llovieron las críticas de la oposición: se les negaba dinero a la Universidad de la República y a los sectores vivienda, salud pública y educación, pero sí había millones de pesos para el fútbol.

Sí, me dirá usted, la historia vuelve a repetirse. Es más, flotaba en el ambiente la amenaza de un golpe de Estado, si el presidente era cesado por la Asamblea General por violar (tantas veces) la Constitución. Si ayer estábamos al borde del precipicio, hoy dimos un paso al frente, diría un general.

Frente Amplio celebra el 53 aniversario de su primer acto público en 1971
Frente Amplio: primer acto público en 1971

Como periodistas teníamos que cubrir las nuevas confrontaciones en las calles entre estudiantes y la Policía, que seguían produciendo víctimas mortales y heridos, al tiempo que las fugas de tupamaros de la cárcel de mujeres y del Penal de Punta Carretas jaqueaban al gobierno frente a la opinión pública y produjeron un pedido de juicio político al presidente.

A principios de setiembre, el gobierno inglés de Edward Heath (recordado por los Beatles en “Taxman”) aceptó pagar 42.000 libras esterlinas para rescatar al embajador Goeffrey Jackson, capturado el 8 de enero y liberado el 9 de setiembre de 1971. Recuerdo que, en medio de la enorme polémica por la fuga de los presos de Punta Carretas, ese mismo día el gobierno ordenó a las Fuerzas Armadas el combate contra la “subversión”, y al mismo tiempo decretó un populista aumento de salarios de 27%, como forma de tapar la guerra.

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Las elecciones de 1971 marcaron la ruptura del bipartidismo tradicional que en Uruguay había predominado con los partidos Blanco y Colorado desde 1836, y el reacomodo político de los electores se dividiría en tres partes, gracias a pactos y alianzas de ese año. El mundo estaba cambiando y en plena Guerra Fría se calentaba con la previsible victoria del Tío Ho sobre los estadounidenses en Vietnam, con la exportación de la esperanza que venía desde Cuba y el ejemplo de Chile, donde Salvador Allende imponía el modelo electoral al socialismo.

En Argentina, milicos aperturistas y ultramontanos se disputaban el poder (que era seguido por los argentinos por la uruguaya Radio Colonia, donde brillaba la voz de Ariel Delgado) mientras el pueblo esperaba el retorno de Juan Domingo Perón, cuya figura se acrecentaba en (o por) su ausencia, y la dictadura castrense brasileña ya hacía sus planes de invadir Uruguay si la ganaba la izquierda: para eso había financiado la construcción de las rutas 5 y 26.

Foto: Liber Seregni lider histórico del Frente Amplio
Liber Seregni lider histórico del Frente Amplio

Quizá la de 1971 fue la campaña más virulenta en la historia electoral (moderna) del Uruguay (antes, cuentan, se dirimían “civilizadamente” a cuchilladas o balazos), desarrollada en el contexto de la persistente actividad de los grupos guerrilleros, notorios dirigentes políticos secuestrados, fuga de presos políticos de las cárceles, amenazas a granel, muertos en actos electorales, grupos de choque de jóvenes de la derecha, ataques a la caravana del Frente Amplio. Y eso a pesar de las medidas prontas de seguridad impuestas por un gobierno cada vez más impopular que orquestaba la represión en las calles y las torturas en las comisarías.

Para completar el marco de estas primeras elecciones con voto obligatorio, las denuncias de los fraudes económicos, ministros interpelados e investigados por el Parlamento, marchas, manifestaciones de obreros y estudiantes (unidos y adelante), pedidos de juicio político al presidente Jorge Pacheco Areco, un boxeador frustrado, que haciendo oídos sordos de la realidad intentó, incluso, su reelección.

Políticamente, dos novedades: el surgimiento de un líder carismático en el Partido Nacional, Wilson Ferreira Aldunate, y el “milagro” de un Frente Amplio progresista que coqueteaba con la victoria. En el otro extremo del partido blanco, el general Mario Aguerrondo, fundador de la logia de los Tenientes de Artigas, fungía de la pata ultraderechista, apoyo para el golpe que llegará meses después.

Pero ni Pacheco, ni Wilson, ni Seregni se llevaron la victoria, sino un desabrido exministro de Ganadería, peinado a la gomina, llamado Juan María Bordaberry, uno de los candidatos del gobernante partido Colorado: en Uruguay aún rige la ley de lemas, donde distintos candidatos de diferentes fracciones de un partido acumulan votos, y quien haya obtenido mayor número se adjudica la presidencia.

Frente Amplio celebra 52 años de su primer acto públicoRecuerdo muy bien aquel 26 de marzo de 1971. Fue un gigantesco, multitudinario acto en la explanada de la Intendencia de Montevideo, con el lanzamiento de la fórmula presidencial de Líber Seregni-Juan Carlos Crottogini, por el recién creado Frente Amplio. “De todas partes vienen, sangre y coraje, para salvar la patria, los orientales”, se escuchaba la voz de Pepe y Braulio, la voz de Los Olimareños, por los altavoces.

Con ese acto masivo, nunca visto en Montevideo, nacía el Frente Amplio con el enorme desafío, por un lado, de presentarse como una fuerza seria, capaz de gobernar, de llegar al socialismo por los votos y, por otro, de contener a los más combativos, que querían voltear al sistema con las armas. Con inobjetable fuerza en Montevideo, en los ambientes intelectuales, estudiantiles y de los trabajadores, el otro nudo gordiano era poder llegar con relativa presencia al resto de los departamentos.El eslogan era “Hermano, no te vayas. Ha nacido una esperanza”. “No queremos la violencia, pero no tenemos miedo a la violencia”, dijo El Viejo Seregni esa noche, ante el fervor general de miles de militantes.

“Nunca el Uruguay presenció un acto como éste. Jamás hubo un acto político de esta envergadura. ¿Cómo y por qué ha sido posible el Frente Amplio? ¿Cómo surgió este incontenible movimiento popular, que tardó tanto en nacer y ha sido tan rápido en   propagarse? ¿Acaso es una suma de retazos, como pretenden nuestros detractores? Ésta es una observación superficial y hasta frívola, que demuestra muy escaso entendimiento de lo que hoy sucede en nuestro país.

Cárcel del pueblo de Tupamaros: celda de Pereira Reverbel

Pero también merece una explicación. ¿No es, acaso, una corriente popular que busca, como cuestión de vida o muerte, en las dramáticas circunstancias de la vida nacional, nuevos cauces? ¿Cauces nuevos, que saltan por encima de viejas y anacrónicas estructuras partidarias que ayer fueron potentes  y que hoy se debaten en la incapacidad y la inepcia, huérfanas de toda vida arraigada en el pueblo? Estamos abriendo una nueva época en la vida del  Uruguay”, dijo

Fue un 1971 movidito. Apenas cuatro días después del majestuoso acto del Frente, los tupamaros secuestraron por segunda vez a Ulysses Pereira Reverbel, presidente de Usinas y Teléfonos del Estado, terrateniente del norteño departamento de Artigas y uno de los funcionarios más allegados al presidente Pacheco. Pereira Reverbel se sumó a una serie de secuestros que conmovieron la campaña: el del embajador inglés Geoffrey Jackson, el del técnico en suelos estadounidense Claude Fly (liberado ese marzo) y el del ex ministro de Ganadería y Agricultura Carlos FrickDavie, apresado en mayo.

Y como si todo eso fuera poco, se destapó la crisis bancaria con la quiebra del Banco Mercantil, uno de los más importantes, propiedad del canciller Jorge Peirano. Pacheco, en una polémica jugada, anunció que no dejaría caer ningún banco y que se intervendrían las instituciones fundidas: nacionalizó las pérdidas de los estafadores, lo que produjo una gran devaluación del peso uruguayo. Los blancos y el Frente Amplio asumieron una posición muy crítica. Wilson Ferreira denunció en el Senado que la caída del Mercantil era “la estafa más grande en la historia del país”, y en los primeros días de abril interpeló al ministro de Economía y Finanzas, César Charlone, por lo que la campaña pasó a jugarse dentro del Parlamento.

2002: cuando los Rohm y los Peirano saquearon tres bancos

La prensa cuestionó al gobierno, y este aplicó la censura como medida para disminuir una supuesta propaganda “subversiva”, como fue el caso del diario Ya, con el fin de “garantizar la libertad de prensa” durante la campaña electoral. Moraleja: me quedé otra vez sin trabajo. A mediados de año, un informe parlamentario que publicamos en Ya advertía sobre la enorme fuga de cerebros que se producía en Uruguay por la emigración de profesionales, docentes y jóvenes capacitados, por falta de oportunidades, trabas burocráticas. Obviamente era un informe subversivo.

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Todos le decían “El Viejo” desde hacía ya demasiados años, desde antes de la primera gira nacional en 1971, cuando era candidato a la Presidencia, y el superañejo Juan José Crottogini, aquel que fuera rector de la Universidad y defensa en el primer equipo del Club Nacional de Fútbol allá por los años 20, cuando el fútbol era amateur, a la vicepresidencia.

Cuando los sectores de la izquierda uruguaya decidieron unirse a otros grupos progresistas -entre ellos algunos escindidos de los partidos tradicionales y los democristianos-, a El Viejo lo eligieron como líder del Frente Amplio y candidato a Presidente, pese a que tenía el rango de general. Claro: nadie se atrevía a decir El Viejo en su propia cara. En esas circunstancias pasaba a ser General o Compañero Líber Seregni, pero en las tertulias nadie se refería a él por su nombre.

Seregni saludando desde el balcón de su casa en Bulevar Artigas Esq. Bulevar España el 19/03/1984
Recién liberado, “el Viejo” Seregni habla desde el balcón de su casa, el 1i9 de marzo de 1984

Me tocó conocerlo en 1971, cuando recién se organizaba el Frente Amplio y Oscar Bottinelli se ponía al frente de la redacción del Semanario Sur y pedía que me encargara de las notas y crónicas de los actos y giras. Una noche fuimos a un cantegril (barrio de emergencia) que bordeaba el bulevar Aparicio Saravia, tirando hacia General Flores, donde se había instalado un Comité de base del Frente. En el auto del Viejo iban dos de sus custodios “karatecas”, además del Cuqui Farías –vecino mío que fungía de fotógrafo ad honorem-, pero nos sobraba tiempo. El Viejo propuso parar en la Estación Central del Ferrocarril y tomar algo en el restorán-bar. Paramos allí, y pidió una caña. Yo no podía negarme. Luego emprendimos el viaje y participamos en una reunión muy emotiva de gente humilde, malandros y algunos estudiantes, que, obviamente, plasmé en una crónica en el semanario Sur.

También me tocó acompañar la gira de los dirigentes del Frente por casi todo el país. La izquierda casi no existía en el interior. Fue muy difícil: hasta balearon en Rocha el ómnibus en el que viajábamos. Recorríamos el país con Juan José Crottogini, candidato a vicepresidente y exrector de la Universidad; y –entre otros- con el senador Zelmar Michelini, el escritor Mario Benedetti, el democristiano Juan Pablo Terra, el comunista José Luis Massera, el socialista José Pedro Cardozo, cuando de repente pinchó un neumático camino a Paysandú. Tres de los más jóvenes fuimos a estirar las piernas mientras reparaban el problema, y cuando volvíamos escuchamos una fuerte discusión.

La verdad es que temíamos que en cualquier momento hubiera alguna trifulca entre dirigentes que no siempre caminaron juntos. Se armó entre el viejo Crotto y el flaco Zelmar, dijo Inri (era más flaco que Cristo). Corrimos hasta llegar al autobús. La acalorada discusión no era política: Michelini era fanático de Peñarol y Crottogini hasta había jugado en Nacional, cuando el fútbol todavía era amateur…

Ese día llegó a la caravana el primer folleto publicitario del Frente: cuatro paginitas a una sola tinta con un comic realizado por el humorista gráfico Francisco Graells (Pancho), donde instaba a votar. Y en la cola de votación aparecíamos sus amigos, claro, junto a su entonces esposa y su niña, Andrea, aún en brazos.

El 7 de noviembre, un fallido atentado con armas de fuego contra el ómnibus del Frente realizados por las bandas fascistas de la Juventud Uruguaya de Pie, con el apoyo policial-militar, culminó con la muerte de una niña por un disparo en el cráneo, y luego hubo un intento de apuñalar a Seregni en Rocha.

En medio de este clima de suma tensión, el domingo 28 de noviembre de 1971 se realizaron las elecciones: fue la única vez que voté en mi vida. Los resultados que se dieron a conocer en los días posteriores, en medio de denuncias de fraude, despejaron tres incógnitas: la reforma constitucional había quedado por el camino, por lo que Pacheco no sería reelecto; el Frente Amplio había votado muy por debajo de lo esperado, sin superar el 20% de los votos, pero rompió el histórico bipartidismo, y las cifras primarias arrojaban una paridad casi absoluta entre colorados y blancos por el primer lugar.

CACHOS DE VIDA: MANIFESTACIÓN 1 DE MAYOEn 2009, casi 40 años después, un documento de 1971 desclasificado por la CIA, el entonces presidente de Estados Unidos Richard Nixon le confesaba al primer ministro inglés Edward Heath que el gobierno de Brasil “había ayudado a arreglar las elecciones en Uruguay”. Obviamente un resultado diferente hubiese podido cambiar el rumbo de la historia.

Recién en febrero de 1972, a pocas semanas de la asunción oficial, la Corte Electoral le concedió la victoria a Juan María Bordaberry, quien a partir del 1º de marzo sería el presidente de Uruguay. Y el 27 de junio de 1973 daría el golpe de Estado, lo que significó la prisión de El Viejo, la salida del país de miles de uruguayas y uruguayos… incluido este servidor.

Pasaron 55 años. El FA está nuevamente en el gobierno, como cuando fueron presidentes Tabaré Vázquez (dos veces) y José “Pepe” Mujica. Hoy es presidente Yamandú Orsi, quien al asumir el cargo  subrayó el hito histórico que representa el cuadragésimo aniversario de la democracia ininterrumpida. Orsi aún no había entrada a la escuela cuando el 5 de febrero de 1971, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo de Montevideo, se firmó la declaración constitutiva del Frente Amplio.

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)