Universos paralelos

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Reactivado el frente electoral con las parlamentarias de 2015 más los recientes reajustes en el panorama mediático, se profundiza el clima polarizante y se afecta consecuentemente la posibilidad de diálogo.

El clima está condicionado por la situación del país, por los líderes y, de manera predominante, por los medios de información. En tanto calentamiento preelectoral, sometidos a un intenso bombardeo mediático se van fortaleciendo dos universos emocionales paralelos, oposición-Gobierno, que incitan interrogantes: ¿cuáles emociones prevalecen en la sociedad venezolana? ¿cuáles en cada grupo político? Y desde ese escenario dual, ¿cuál es el nivel de confianza con que cuenta el sistema político? A partir de la representación que nos ofrecen los medios y de la interacción social cotidiana se va conformando en la ciudadanía un marco de sentido común, suerte de emociones colectivas, desde el cual cada sector político entiende las experiencias tanto cotidianas como excepcionales.

Cuando el clima se consolida se desarrolla un cierto consenso, se impone una representación social sobre la situación del país y lo que uno debe sentir al respecto. El clima emocional se superpone entonces a las conductas individuales, condicionándolas. De allí que dentro de cada grupo político, oposición-Gobierno, exista una clara propensión a sentir de igual manera y en relación al mismo objeto, hecho o situación. Suerte de guión que se impone y al cual deben ajustarse las emociones individuales.

La interacción social en un contexto en el que prevalecen emociones positivas -alegría, confianza, seguridad, entusiasmo- contribuye a crear una emotividad social contrapuesta a aquel en el que priman las de carácter negativo, tales como miedo, pánico, tensión, inseguridad, rechazo al Gobierno. El clima emocional se asocia a conductas colectivas y de participación social. El miedo, la injusticia, privación y rabia se asocian a la movilización.

Finalizamos nuestra reflexión demandándonos sobre el caso de los ni-ni, sector que de acuerdo a ciertos sondeos tiende a crecer. ¿Constituyen un grupo netamente electoral que se activa en esas coyunturas?, ¿existe un clima emocional ni-ni?, ¿tiene lugar un “compartir ni-ni” en el cual los miembros discuten sus emociones? y ¿cuáles emociones prevalecen?

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