Una mirada a los paraísos financieros grandes y chicos

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paraisos panamaOscar Ugarteche y Andrés Tejeda |

La imagen de una isla en medio del inmenso mar, aislada del resto del mundo es realmente lejana a lo que en verdad son los paraísos fiscales, pues los más grandes escondites financieros funcionan en Estados Unidos e Inglaterra.

Un paraíso fiscal es un país que exime del pago de impuestos a los inversores extranjeros que mantienen cuentas bancarias o constituyen sociedades en su territorio. Típicamente conviven dos sistemas fiscales diferentes. El ejemplo más evidente es Estados Unidos con su edge act de 1919 y sus edge act banks, en español “la ley del borde” y los bancos de la ley del borde.

El Federal Reserve afirma que “las instalaciones bancarias internacionales (IBFs por sus siglas en inglés) en estos espacios (del edge act) permiten a instituciones de depósitos en los Estados Unidos ofrecer servicios a residentes extranjeros e instituciones sin las exigencias de la Reserva Federal ni impuestos sobre ingresos estatales y locales. Los IBFs permiten a instituciones estadounidenses competir más con eficacia por negocios de depósitos y préstamos extranjeros. Los bancos pueden conducir sus actividades IBF desde sus sedes existentes, pero deben mantener libros de IBF separados.” (https://www.newyorkfed.org/aboutthefed/fedpoint/fed34.html)

Mientras los ciudadanos y empresas residentes del propio país están obligados al pago de sus impuestos como en cualquier otro lugar del mundo, los extranjeros gozan en la mayoría de los casos de una exención tributaria total, o casi. Esto es así siempre y cuando no realicen negocios dentro del propio paraíso fiscal. Así, los narcotraficantes mexicanos tienen sus cuentas en bancos de Estados Unidos, país en el que operan. Son cuentas en IBFs.

Los países como Estados Unidos, Panamá, Gran Bretaña, Luxemburgo, Lichtenstein, las Islas Vírgenes, las Bermudas, Hong Kong, Singapur, etc., que aplican este tipo de políticas tributarias lo hacen con la intención de atraer divisas extranjeras para fortalecer su economía y en el mejor de los casos mejorar la posición competitiva de sus bancos. Salvo por Estados Unidos y Gran Bretaña, en su mayoría se trata de pequeños países; Para estos, el negocio es tan rentable que tienen el ingreso por habitante más alto del mundo. Difícilmente podrían subsistir de no ser por la boyante industria financiera que crece a la sombra de los capitales extranjeros.

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En el caso de Estados Unidos y Gran Bretaña, se trata de países con un gran aparato bancario internacional que administra los fondos de las empresas y de los demás bancos trasnacionales multinacionales y les brindan los servicios tributarios para evitar que paguen dobles impuestos o en otros casos, impuestos a las ganancias comerciales del comercio intrafirma. El comercio intrafirma OCURRE dentro de un banco en un paraíso fiscal. La cuenta de la venta es distinta de la cuenta de la compra y los nombres de las empresas tambien, si bien ambas son de propiedad de una EMN. Por esta razón, por ejemplo, la presión tributaria directa corporativa ha caído en los últimos cincuenta años en Estados Unidos. Este país se encuentra en el puesto 30 en términos de presión tributaria de la OCDE.

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Lo normal con dinero en una IBF es trabajarlo y hacer ganancias en ultramar (bolsas de valores, operaciones crediticias y de inversión alrededor del mundo). Las IBF están exoneradas de todo impuesto y no se les puede seguir el rastro por el secreto bancario. Entre los ejemplos denunciados recientemente están las cuentas del primer ministro inglés y su familia, del primer ministro islandés, del presidente de Argentina y su familia, del presidente ruso y su círculo de amigos y del presidente de la cámara de diputados de Brasil. Otros ejemplos no mencionados son las cuentas de narcotraficantes, las cuentas de ISIS para trabajar el dinero proveniente de las ventas de petróleo robado y para la compra de armas; las cuentas no halladas de la familia Fujimori y de Montesinos; las del Chapo Guzmán y su familia, y otras, todas ilegales y criminales pero sin rastro. Las cuentas de la familia Macri o las de Putin o Cameron, activas, no pueden ser investigadas sin la colaboración de las propias familias que pasan la información a las administraciones tributarias de sus países.

Un paraíso fiscal es un país que exime del pago de impuestos a los inversores extranjeros que mantienen cuentas bancarias o constituyen sociedades en su territorio.
Existen una serie de peculiaridades que vuelven a un territorio de baja tributación en un verdadero paraíso fiscal.

Los datos personales de propietarios y accionistas de empresas no figuran en los registros públicos, o bien se permite el empleo de representantes formales (llamados nominees).
Existen estrictas normas de secreto bancario. Los datos de los titulares de las cuentas sólo se facilitan a las autoridades si existen evidencias de delitos graves como el terrorismo o el narcotráfico.
No se firman tratados con otros países que conlleven intercambio de información bancaria o fiscal.
Se fomenta la estabilidad política y monetaria.
Cuentan con una excelente oferta de servicios legales, contables y de asesoría fiscal.

hsbc1El caso HSBC

A principios del año 2008 el banco HSBC se vio envuelto en un escándalo de proporciones internacionales debido a que un empleado de HSBC que trabajaba en el área de tecnologías de la informaciónen Suiza, hackeó en el 2007 la lista de 130,000 clientes muy ricos que utilizaban sus cuentas para evadir o eludir impuestos. Falciani, francés, luego huyó a su país de origen. A raíz de esto el gobierno francés decidió no extraditarlo a Suiza, sino retenerlo a cambio de su colaboración con sus autoridades tributarias y las de otros países involucrados. Notablemente Estados Unidos pidió la colaboración de Falciani.

El 11 de Diciembre del 2014 las cortes suizas sentenciaron en ausencia a Falciani a seis años de cárcel por espionaje industrial agravado, robo de datos y violación de los secretos bancario y comercial y éste entonces le filtró la información a ICIJ, Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación que ha destapado también los Panamá Papers. The Guardian también indagó la información al tiempo que las autoridades fiscales británicas investigaban a más de 1,000 ciudadanos con cuentas que sumaban 135 millones de libras (205 millones de dólares estadounidenses).

El banco les ayudaba ocultando estas cuentas no declaradas para evitar el pago de impuestos mediante sofisticados esquemas. Aquí es cuando aparecen los movimientos financieros a paraísos fiscales. ICIJ dijo que entre los clientes hay políticos de Gran Bretaña, Rusia, Ucrania, Kenia, India, México, Líbano, la República Democrática del Congo, Zimbabue y Argelia. Suiza tuvo la mayor cantidad de clientes con información examinada, seguida de Francia, el Reino Unido, Brasil e Italia. Aunque parte de los detalles de tales operaciones fueron reveladas previamente, cuando HSBC fue multado en 2012 por Estados Unidos por permitir que criminales utilizaran sus sucursales para lavado de dinero, la información apunta a que HSBC participó activamente ayudando a clientes acaudalados a ocultar su dinero de las autoridades. HSBC también fue acusado por el Subcomité permanente para Investigaciones del Senado de Estados Unidos en el 2012 de no haber vigilado más de $ 670 mil millones en transferencias electrónicas y la compra de más de $ 9.4 mil millones en moneda de EE.UU, de HSBC México, lo que permite el lavado de dinero.

Como HSBC estaba por esto ya desde el 2012 en el ojo del huracán, el escándalo detonado por Falciani en el 2014 y sus efectos judiciales, fue causa para que sus acciones se desplomaran de 600 USD a un mínimo histórico de 400 USD por acción, entre mayo del 2015 y abril del 2016.El escándalo Falciani fue el mayor de la historia hasta ese momento.

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Fuente: http://mx.investing.com/equities/hsbc-holdings

Todo cambió para peor cuando en abril del 2016 cuando las filiales de HSBC en Luxemburgo y Suiza (ambos paraísos fiscales) se vieron envueltas en los llamados Panama Papers.

Los Pänamá papers

El 3 de abril de 2016 el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), con sede en Washington, publicó una serie de documentos confidenciales supuestamente vinculados a la firma de abogados panameña Mossack Fonseca, que denuncian la existencia de empresas (IBF) utilizadas por ricos y poderosos de todo el mundo.

Según ICIJ, líderes y altos funcionarios de todo el mundo, con la ayuda de la firma de abogados mencionada y la banca, presuntamente utilizaron compañías offshore y cuentas secretas para ocultar miles de millones de dólares.

Además dice que una auditoría de 2015 encontró que Mossack Fonseca supo las identidades de los dueños reales de apenas 204 de las 14.086 compañías que había incorporado en Seychelles, un archipiélago en el Océano Índico y paraíso fiscal. Los documentos incluyen personas y compañías que Estados Unidos ha puesto en la lista negra debido a vínculos con narcotráfico y terrorismo, según el consorcio. En la siguiente tabla se muestran las entidades bancarias que han salido a la luz por sus contratos con los involucrados y con línea directa de trabajo con Mossack Fonseca. Lo notable es que no aparecen bancos de Estados Unidos cuando es sabido que el menos en el caso de México tienen un papel fundamental en la apertura de IBFs.

La tabla nos muestra como Mossack Fonseca de Panamá, tiene nexos con bancos o filiales de los grandes bancos mundiales ubicadas en otros paraísos fiscales, y crea una red global. El consorcio de periodistas ha confirmado que la lista que publicó, no son todos los participantes en esta red de transacciones financieras de dudosa conveniencia. Es solo el inicio. Gobernantes han renunciado de sus cargos como efecto de esto.paraisos5

Conclusión

Los servicios que ofrecen las empresas dedicadas a las transacciones financieras entre entes jurídicos y paraísos fiscales son para poder conocer todos los aspectos relevantes que pudieran ofrecer y su relación con las finanzas internacionales. Estos paraísos son consustanciales a la globalización financiera y permiten una suma de delitos. La solución a este problema es o su supervisión global; o su eliminación global. Dejar alguna viva, como los Edge Act IBF en Estados Unidos, es permitir la concentración de este mercado en manos de un país. De esto no se ha hablado hasta ahora.

En la nueva era de la globalización gran cantidad de empresas han logrado colocarse como trasnacionales lo que significa estar posicionada con una matriz en un país y diversas sucursales en otros tantos, lo que en teoría significa que tendrían que adaptarse a las leyes fiscales de cada país al que llegan. Al igual que personas físicas éstas han acudido a intermediarios financieros, principalmente bancos, para que puedan ayudarlos a crear una ingeniería y una logística financiera para que sus utilidades no se vean reducidas a través de las evasiones o exenciones fiscales. Los grandes bancos internacionales han sido los cómplices para comerciar con distintas firmas de abogados posicionadas en los paraísos fiscales logrando mover dinero a través de transacciones intrafirma o una offshore a las filiales de los mismos bancos.

Es difícil imaginar la globalización sin estos paraísos fiscales ya que el mismo sistema ha permitido que países grandes y pequeños ofrezcan estas oportunidades para colocar sumas cuantiosas de dinero. Es sabido que los bancos nacionales hacen preguntas sobre si el dinero proviene de actividades lícitas. Pero en operaciones internacionales los bancos nacionales son ventanillas para el traslado de fondos a cuentas en el exterior. En los últimos 10 años se han suscitado “destapes” sobre casos donde bancos internacionales han ayudado a personajes y empresas a evadir impuestos así como corrupción y posible lavado de dinero, tal como lo casos de HSBC en 2015 y los Panamá Papers en 2016, lo cual hace pensar que el mismo complejo financiero está involucrado y tiene el amplio conocimiento de todos estos movimientos. Esto los coloca en una posición vulnerable ya que pueden reventar escándalos por la actuación de whistle blowers internos como se ve en estos dos casos. El tamaño del impacto sobre la presión fiscal de Estados Unidos es 5% del PIB de dicho país o 900,000 millones de USD a diciembre del 2016. Estos órdenes de magnitud obligan a una regulación nacional en el caso de Estados Unidos, y una a nivel internacional por parte de la ONU para el resto del mundo.

* Oscar Ugarteche es Investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas UNAM, coordinador del www.obela.org. Andrés Tejeda B. es estudiante de último semestre de la facultad de economía UNAM. Publicado por Ec onomía Crítica

Anexo

La hipocresía de Occidente ante los paraísos fiscales

dolares montonesRoberto Savio |Hasta ahora la revelación periodística sobre los Papeles de Panamá no ha pasado de ocupar portadas de diarios en casi todo el mundo y algunos procesos de investigación. Pero nadie parece querer indagar más allá y ver lo que se esconde debajo de la punta del iceberg.Tanto nos acostumbramos a los escándalos, que dejamos de distinguirlos, contribuyendo a una reacción pública general: todos son corruptos y la política es pura corrupción. De esto, por supuesto, se aprovecha la derecha radical y los partidos xenófobos, que no paran de crecer en todas las elecciones, a partir de Donald Trump en Estados Unidos a Nigel Farage en el Reino Unido. Farage rápidamente exigió la renuncia de Cameron, que se encuentra entre los usuarios de la oficina jurídica panameña Mossack Fonseca, responsable por asistir a más de 14.000 clientes en crear 214.488 empresas en 21 paraísos fiscales.

En algunos casos, como en el de Islandia, la indignación pública causó la dimisión del primer ministro. Pero por norma la reacción general siguió el modelo de Cameron: negar cualquier irregularidad y simplemente esperar que la indignación se disipe.

Los papeles de Panamá por supuesto recibieron un espacio muy destacado en los medios de comunicación, manteniéndose presentes varios días (nunca más de cinco). Pero los medios de comunicación hacen pocos esfuerzos para mirar más allá de los papeles de Panamá y averiguar la situación real de los paraísos fiscales. Si lo hubiesen hecho saldría a la luz una verdad muy incómoda: los mismos países que hablan públicamente en contra de esos paraísos, poco hacen para eliminarlos.

Para ejemplo, según revelan los papeles de Panamá, más de mitad de las empresas fantasmas creadas por Mossack Fonseca estaban registradas en las Islas Vírgenes Británicas. La lógica es la misma que en Panamá: una empresa paga una cuota de registro, después de eso una cuota anual (nunca más de 500 dólares) y por ley la empresa tendrá que pagar impuestos sólo por las actividades realizadas en el mismo país. Basta con no tener alguna actividad comercial en Panamá u otro paraíso fiscal para escapar completamente a las autoridades fiscales locales.

Islas Vírgenes, uno fiscalesdelos paraísos

Islas Vírgenes, uno de los paraísos fiscales

Está claro que las Islas Vírgenes Británicas son un territorio británico, al igual que las Bahamas, Bermudas, Turk y Caicos y por tanto, Londres podría obligar a estos territorios a cumplir las leyes internacionales en materia de transparencia y rendición de cuentas. Los documentos de Panamá se refieren simplemente a “una empresa en un solo lugar”, nota el economista Gabriel Zucman, autor del libro “La riqueza oculta de las naciones: La plaga de los paraísos fiscales”. “Por lo tanto” –añade Zucman– “no pueden ser representativos de lo que está sucediendo en todo el mundo”. Se desconoce el número total de empresas registradas con el intuito de evadir impuestos.

Según revelan los papeles de Panamá, más de mitad de las empresas fantasmas creadas por Mossack Fonseca estaban registradas en las Islas Vírgenes Británicas. La lógica es la misma que en Panamá: una empresa paga una cuota de registro, después de eso una cuota anual (nunca más de 500 dólares) y por ley la empresa tendrá que pagar impuestos sólo por las actividades realizadas en el mismo país. Basta con no tener alguna actividad comercial en Panamá u otro paraíso fiscal para escapar completamente a las autoridades fiscales locales.
De hecho, Zucman estima que hoy en día en los paraísos fiscales se oculta la asombrosa cifra de 7,6 billones de dólares, un 8% de la riqueza financiera mundial. El economista nota que según el Financial Secrecy Index, publicado por la Red de Justicia Fiscal, con sede en Washington, Estados Unidos es uno de los principales paraísos fiscales, justo detrás de Suiza y Hong Kong.

Un excelente ejemplo de doble rasero. Después de revelarse que los bancos suizos ocultaban capitales norteamericanos (que llevó el Tesoro estadounidense a aplicarles una fuerte multa), en 2010 los EE.UU. aprobaron la Ley de Foreign Account Tax Compliance (ley de cumplimiento tributario de cuentas extranjeras), la cual requiere que todas las empresas financieras del mundo compartan datos sobre estadounidenses con cuentas en el extranjero. Pero al mismo tiempo los EE.UU. se niegan a firmar cualquier acuerdo de intercambio de información financiera con otros países.

El Sr. Kleinbard y la Sra. Lowe, del Global Financial Integrity, afirman que los bancos estadounidenses están plagados de dinero procedente de inversores extranjeros. Kleinbard, que era jefe de gabinete de del comité conjunto sobre impuestos del Congreso, declara: “EEUU exige que el resto del mundo revele cuando un americano tiene una cuenta en una institución extranjera, pero EEUU no devuelve el favor al no proporcionar información similar sobre inversores extranjeros en bancos norteamericanos a las jurisdicciones domésticas de aquellos”.

Pero, en realidad, el secreto de los bancos estadounidenses va más allá. De hecho, varios Estados americanos usan sus privilegios constitucionales para proteger a sus bancos, incluso del gobierno central. Heather A. Lowe, la asesora legal y directora de asuntos gubernamentales de Global Financial Integrity en Washington, advirtió que el problema estaba en cualquier Estado americano, no sólo en el más notorio. “Se pueden crear compañías anónimas en cualquier lugar en los Estados Unidos: El motivo por el que la gente conoce Delaware, Nevada y Wyoming es que esos estados hacen marketing a nivel internacional”.

Delaware es un paraíso fiscal dentro de EE.UU.

Delaware es un paraíso fiscal dentro de EE.UU.

Por ejemplo, el secretario de Estado de Delaware ha subrayado en sus informes anuales que este esfuerzo de marketing ha permitido al “Estado conectar con miles de profesionales del derecho en docenas de países en todo el mundo que relatan el fenómeno de Delaware”. Nevada contaba con un anuncio similar en la página web del Estado: ¿Por qué incorporar en Nevada? informes y requisitos de revelación mínimos. Accionistas no son registro público”.

John Cassara, un ex agente especial del Departamento del Tesoro, escribió en el New York Times del 7 de abril sobre la frustración que los agentes fiscales sienten al tratar de investigar “quién o qué está detrás de esa empresa: básicamente te retiras. No importa si es el FBI, a nivel federal, estatal o local. Ni siquiera el Departamento de Justicia puede obtener la información. No hay nada que hacer.” Cassara tuvo que abandonar una investigación en Nevada cuando encontraron una corporación que había recibido más de 3.700 transferencias electrónicas sospechosas, por un total de más de 381 millones de dólares.

Claramente, no se pueden establecer reglas para la gobernanza mundial cuando los países ricos e importantes tienen un doble rasero, y ni siquiera consiguen poner orden en su propio hogar. Pero la falta de gobernabilidad global se vuelve aún más evidente cuando descubrimos que los 34 miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) debaten la temática de impuestos globales excluyendo a todos los otros países del mundo.

El Grupo de los 77 y China, que cuenta con 134 miembros, ha pedido en repetidas ocasiones que la ONU desempeñe un papel más importante en la cooperación fiscal global, siempre en vano. Importa notar que en la lista de titulares de cuentas en Panamá encontramos un gran número de personalidades de los países árabes, China, Nigeria, Brasil y así sucesivamente. Pero hay un problema cultural, al que no se encuentra solución.

Las autoridades fiscales de los países de la OCDE consideran que en asuntos delicados, es mejor excluir a los países en desarrollo, porque su presencia facilitaría un mecanismo de negociación que podría dejar a los países de la OCDE en posición minoritaria. Adoptar ese mecanismo significaría reconocer que la gobernabilidad mundial se alcanza únicamente a través de un sistema de consulta y decisión democrático.

Sin embargo, tal reconocimiento no refleja en absoluto el estado de ánimo que prevalece en un mundo cada vez más fracturado. Por lo tanto, es más lógico esperar muchos más escándalos, seguidos de unos días de atención a los nombres involucrados, seguido de una recaída total, hasta que surja el próximo escándalo.

¿Cuánto tiempo puede durar este ciclo sin dañar los cimientos de la democracia? Difícil de predecir. Entretanto, algunos defensores del sistema actual ya afirmaron que los escándalos son la prueba de que la democracia está viva. Pero si la falta de confianza ciudadana en las élites políticas y económicas sigue aumentando, cuesta creer que tales escándalos ayuden a la democracia…

* Periodista italo-argentino, cofundador y ex Director General de Inter Press Service (IPS), en los últimos años también fundó Other News, un servicio que proporciona “información que los mercados eliminan”.