Starmer busca una “relación sofisticada” con China

(Xinhua/Jin Liangkuai)
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El primer ministro británico, Keir Starmer, inició una visita oficial de cuatro días a China, la primera de un jefe de Gobierno del Reino Unido en ocho años. El viaje marca un giro diplomático tras años de desconfianza y roces bilaterales.

Starmer se reunió durante 80 minutos con el presidente Xi Jinping en el Gran Palacio del Pueblo, en Beijing, encuentro que luego continuó con un almuerzo oficial. Ambos coincidieron en la necesidad de reforzar los vínculos entre Londres y Beijing y de encauzar una “relación sofisticada”.

Según fuentes británicas y chinas, la agenda incluyó comercio, inversiones y seguridad, así como cuestiones sensibles como Hong Kong y los derechos humanos. Londres busca un enfoque pragmático que permita cooperar económicamente con China sin dejar de lado sus discrepancias políticas.

El viaje se produce en un contexto de crecientes fricciones globales y de presiones de Estados Unidos para contener la influencia de Beijing. Starmer, acompañado por una amplia delegación empresarial, pretende aprovechar el acercamiento para abrir oportunidades a las compañías británicas en la segunda economía del mundo.

China, por su parte, presenta la visita como una señal de que sigue siendo un socio clave para las potencias occidentales pese a las tensiones geopolíticas. La diplomacia china subraya que un mayor diálogo con el Reino Unido puede contribuir a la estabilidad internacional en un momento de incertidumbre.