Soberanía petrolera: el motor de Venezuela y el mundo pluripolar

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Victoria Korn

El panorama económico venezolano atraviesa una mutación estructural que va más allá de los indicadores macroeconómicos. En un contexto marcado por la agresión externa, el Gobierno venezolano ha comenzado a aplicar lo que William Castillo -viceministro para Políticas Antibloqueo y gerente del Observatorio Venezolano Antibloqueo- denomina un «judo geopolítico»: utilizar la fuerza y la inercia del adversario para abrir cauces de supervivencia y crecimiento.

Mientras, el gobierno de EEUU reconoció a la presidencia de  Delcy Rodríguez, emitió licenciax que permiten a las trasnacionales Chevron, BP, Eni, Shell, Repsol realizar transacciones con el gobierno y Petróleos de Venezuela (PDVSA), y señala que los contratos deben regirse por leyes de EEUU y que se prohíben transacciones con Rusia, Irán, Cuba y Corea del Norte.William Castillo: Venezuela se apunta victoria diplomática con rescate ...

La prensa estadounidense resalta que el presidente Donald Trump bailó al ritmo de ‘YMCA’ durante un acto celebrado en Fort Bragg para homenajear a los militares que participaron en el ataque a Venezuela. También en Fort Bragg, Trump anunció que viajará a Venezuela “pronto” para reunirse con autoridades y supervisar el sector petrolero, mientras el Comando Sur de EEUU hundía un nuevo barco y mataba a tres personas cerca de Venezuela.

Por su parte, Castillo destaca que la Venezuela actual debe reconocer la magnitud de la política de medidas coercitivas unilaterales. Con más de 1,000 medidas restrictivas registradas por el Observatorio Antibloqueo, el impacto no se limita a las cuentas del Estado. Se trata de un fenómeno multidimensional que destruyó el ingreso en divisas (reduciéndolo en un 99% hasta 2020) y forzó una caída del PIB a una quinta parte de su valor original.

El costo humano, a menudo invisibilizado en las cifras de Wall Street, se tradujo en un retroceso en los indicadores de seguridad alimentaria. Castillo explica un dato revelador de la gestión actual que es la resiliencia: tras tocar un techo de déficit nutricional del 35% durante los años más duros del bloqueo, el país ha logrado retornar a niveles cercanos al 4%, rozando nuevamente el umbral técnico de «hambre cero».

El petróleo como eje de la «Flexibilidad Pragmática»

La reforma a la Ley de Hidrocarburos, aprobada recientemente, representa el cambio de paradigma más significativo en décadas. El modelo de «participación productiva» incorporado desde la Ley Antibloqueo marca una hoja de ruta pragmática:

• Riesgo compartido: El Estado mantiene la propiedad inalienable del recurso, pero el inversionista asume el riesgo operativo y financiero.

• Amortización de deuda: Una parte de la ganancia se destina al pago de deudas acumuladas por el bloqueo, permitiendo al país reinsertarse en el sistema financiero global.

• Seguridad jurídica: Al elevar estas normativas a rango de Ley Orgánica, Venezuela envía un mensaje de estabilidad a los mercados internacionales, lo que ha provocado una caída en el riesgo país y un aumento en el apetito de los bonistas.

Es, en esencia, la aplicación de la máxima de Deng Xiaoping: «No importa el color del gato, lo que importa es que cace ratones». El objetivo es extraer la riqueza del subsuelo para convertirla en bienestar social, hospitales y salarios, rompiendo el estancamiento de la producción que llegó a caer a los 500,000 barriles diarios.

¿Polarización paralizantes?

Más allá de los barriles y los dólares, el análisis apunta a una transición cultural. El país parece estar agotado de la polarización paralizante. La «nueva etapa» de la que habla la gestión pública actual combina la contención de la agresión militar y política con una diplomacia de paz agresiva.Maduro libera a presos políticos detenidos tras las controvertidas ...

La reciente Ley de Amnistía y la liberación de detenidos sugieren un intento de reencuentro en la diferencia. No se trata de eliminar el conflicto, sino de administrarlo sin recurrir a la violencia o al llamado a invasiones extranjeras. «El desafío reside ahora en la narrativa: ¿podrá el lenguaje político ponerse a la altura de una sociedad que ya resolvió la polarización en lo cotidiano a través de la solidaridad y el emprendimiento?».

Castillo asegura que Venezuela intenta recuperar su peso histórico como centro energético mundial en un mercado competitivo donde 120 naciones producen crudo. Culmina el análisis asegurando que la apuesta es alta, transformar la crisis del secuestro de su institucionalidad en una oportunidad para edificar un modelo económico diversificado, donde el petróleo no sea una renta pasiva, sino el motor de una soberanía productiva real.