Rusia rompe el bloqueo y entrega petróleo clave a Cuba

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Pablo Rodríguez

El petrolero ruso Anatoly Kolodkin, vinculado a la naviera estatal Sovcomflot y bajo sanciones occidentales, arribará en la madrugada del martes al puerto cubano de Matanzas con cerca de 700.000–730.000 barriles de crudo. La nave, que zarpó del puerto ruso de Primorsk a inicios de marzo, forma parte de la flota energética de Moscú y cruzó el Atlántico en medio del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos a la isla.

Se trata del primer ingreso de petróleo a Cuba en aproximadamente tres meses, periodo durante el cual el país no recibió ningún petrolero y afrontó apagones prolongados y racionamiento de combustible. Analistas energéticos calculan que el volumen transportado permitiría producir alrededor de 180.000 barriles de diésel, suficientes para cubrir entre nueve y diez días de la demanda diaria cubana, según estimaciones citadas por medios estadounidenses.

La operación se produce en el marco del compromiso del Gobierno ruso de sostener a Cuba frente a la crisis energética derivada del embargo estadounidense, compromisos que incluyen nuevos envíos de crudo y productos refinados a lo largo del año. Autoridades rusas presentaron la carga como “suministro humanitario” y subrayaron que Moscú está dispuesto a “seguir ayudando a Cuba a superar sus dificultades energéticas” mediante el mantenimiento de este puente marítimo.

Antes que el barco comenzara a navergar el Caribe, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que no se opondría al arribo del buque ruso. “Yo dije que, si un país quiere mandar algo de petróleo a Cuba ahora mismo, no tengo problema, sea Rusia o no”, afirmó Trump a periodistas a bordo del Air Force One, al justificar la decisión de permitir el cruce del petrolero a la zona económica exclusiva cubana.

La Casa Blanca mantiene, sin embargo, su presión general sobre La Habana y responsabiliza al Gobierno cubano de la situación interna, mientras la llegada del Anatoly Kolodkin ofrece un alivio temporal a una economía golpeada por la escasez de combustible. Pero sin un flujo sostenido de nuevos cargamentos desde Rusia u otros socios, los efectos del bloqueo podrían reaparecer en pocas semanas, reeditando los cortes de energía y el desabastecimiento de transporte que ya afectan a la población.