Golpe institucional en el Mercosur/Quién es responsable de la crisis/ Salvar la integración

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Golpe institucional, muestra cabal de degradación de la democracia

Javier Tolcachier/Pressenza|

Paraguay, Argentina y Brasil, la nueva triple alianza, desconocen la legítima presidencia pro témpore de Venezuela en el Mercosur y se confabulan para excluir del bloque a la nación bolivariana.

La normativa institucional del bloque creado hace veinticinco años, prevé, más allá de variaciones de orden político en sus integrantes, un mecanismo semestral de traspaso rotativo de su presidencia por orden alfabético. En Julio, Uruguay dejó la presidencia en término, pero, pese a considerarlo correcto, no logró reunir a los cancilleres para efectuar el traspaso a Venezuela. El bloqueo se produjo por la negativa cerrada del ministro de relaciones exteriores del Paraguay y el canciller interino de Brasil con la anuencia del gobierno argentino.

Los argumentos son variados y con poco sustento. Se considera que Venezuela no cumplió con las medidas de adecuación del Mercosur, por lo que no sería considerado miembro pleno. Esta falacia es indemostrable, toda vez que Venezuela ya ejerció la presidencia del bloque durante el 2013 y parte del 2014. Otra afirmación es que su situación interna le impediría ejercer con propiedad la presidencia rotativa. Aún más: en evidente consonancia con recientes maniobras del ex canciller uruguayo Almagro en la OEA, se acusa al legítimo gobierno de Nicolás Maduro de violar los Derechos Humanos, mantener prisioneros políticos y lesionar libertades democráticas.

Lo que se quiere, en realidad, más allá de toda declaración y propaganda, es neutralizar los aspectos soberanos del Mercosur, para posibilitar que algunos de sus miembros puedan adherir unilateralmente a la Alianza del Pacífico y al Tratado de Asociación Transpacífico (TPP), es decir, volver a ser furgón de cola de EEUU.

Lo que se pretende, también, es cimentar un bloqueo diplomático contra Venezuela y alentar todo tipo de acciones que coloquen a la Revolución Bolivariana contra la pared, alimentando la tesis de que la única vía posible es la caída del gobierno, para abrir paso al retroceso conservador y, nuevamente, al alineamiento unipolar.

No hay duda que esto es congruente con el objetivo mayor: debilitar el multilateralismo emergente y con ello, las posibilidades de confluencia soberana de las naciones del sur hacia un nuevo equilibrio mundial más justo.

Los farsantesmercosur precumbre16

La injusticia es de por sí intolerable. Pero más indignante todavía es cuando el lobo se quiere disfrazar de oveja. Entre los promotores de este golpismo institucional, no hay uno sólo que pueda exhibir credenciales de ser un demócrata consumado. El gobierno del empresario Horacio Cartes, condenado en 1985 por estafa al Banco Central, es ciertamente un gobierno electo, legal, pero su elección se produjo luego que el Partido Colorado, que gobernó ininterrumpidamente el Paraguay durante más de 60 años, retomara con los subterfugios habituales las riendas del dominio del país al pergeñar con la complicidad del Partido Liberal un golpe parlamentario contra el presidente Lugo en 2012.

Exactamente el mismo diseño tiene el actual golpe parlamentario-mediático en curso contra Dilma Rousseff en Brasil. Un vicepresidente, ex aliado, que traiciona su mandato y se ofrece como transición usurpando la presidencia, para que en las sombras el partido de la socialdemocracia brasileña de Fernando Henrique Cardoso y Aecio Neves puedan intentar ganar en las próximas elecciones, volviendo a un Brasil con hambre, privatizado y con derechos menguados. Todo ello de la mano de un acoso judicial al ex presidente Lula, quien mantiene una altísima estima en la memoria del pueblo, convirtiéndose en un escollo difícil de sortear para las apetencias del tándem coyuntural PSDB-PMDB.

En Argentina, un gobierno de funcionarios provenientes de las corporaciones de negocios ha ganado las votaciones por una mínima diferencia, luego de años de batalla mediática contra un gobierno popular. Un montaje – caso similar al de Peña Nieto –, un fraude mediático, una escenografía y un arsenal de guerra psicológica armados desde y a través del monopolio de la comunicación, han permitido en este país que un personaje representativo del interés minoritario, pudiera ocupar la presidencia con la mayoría de los votos. Es interesante preguntarse qué hubiera ocurrido si Macri hubiera perdido por el estrecho margen por el que ganó. Sin duda que se hubiera intentado impugnar la elección primero, pero luego, confirmada su validez, el escenario en Argentina presentaría símiles características al Brasil de Dilma o al Paraguay con Lugo. Es decir, asistiríamos a diarias andanadas de argumentos para enjuiciar políticamente y destituir a un gobierno de continuidad kirchnerista.

Para completar este panorama de degradación política y democrática de los promotores de una fingida moralidad institucional  en el Mercosur, ampliemos algo más el currículum de sus actores.

El canciller paraguayo se desarrollaba ya como funcionario en la cancillería del dictador Stroessner en los años 70’, al par que impulsaba con fervor la Liga Anticomunista en su país. En Brasil, un gran número de los diputados y senadores que han votado para que prosiga el proceso de apartamiento de la presidenta Rousseff, están sospechados o procesados en la megacausa de corrupción estructural conocida como Lava Jato. Desde las declaraciones del senador Jucá Romero, se ha hecho explícito lo que ya se sabía: que el impeachment contra Dilma persigue el objetivo inmediato de sumergir las investigaciones y condenas que develaron la profunda dependencia del sistema político brasileño del soborno y la cooptación empresarial.

Por último, el nuevo gobierno argentino ha logrado – luego de iniciar a decreto partido su período – forzar cierta gobernabilidad parlamentaria torciendo la voluntad soberana que había otorgado mayorías a la actual oposición. Presiones a diputados y senadores sumadas a la amenaza de desfinanciar a los gobiernos provinciales o a organizaciones políticas que no se avengan a apoyar, han dado vuelta los contrapesos parlamentarios que una democracia en buen estado debería ofrecer. No menos grave ha sido la selección arbitraria de dos jueces de la Corte Suprema (luego “legalizados” por esta nueva “mayoría”), la anulación de facto de una ley soberana y vigente de Servicios de Comunicación Audiovisual devolviendo favores al pulpo mediático Clarín y la violación flagrante de los derechos humanos con el encarcelamiento sin proceso previo de la militante social y diputada del Parlasur Milagro Sala, junto a otros diez compañeros de su organización.

La farsa democrática

Sin embargo, los farsantes no son los creadores de la farsa democrática sino apenas un subproducto de ella. Son los gestores visibles de una decadencia que se extiende a nivel mundial, dando claras muestras del ocaso de una forma de democracia y de la necesidad de su profunda renovación paradigmática.

grecia fuera alemanesA modo de ejemplo reciente, recordemos el quebranto institucional que ejerció la Unión Europea sobre la soberanía griega al ignorar el claro voto plebiscitado en el que el pueblo griego se opuso a acuerdos de ajuste con la tecnocracia de Bruselas. O en el ámbito mundial, el corte de fondos de los EEUU a la Unesco por incorporar como miembro a Palestina. O las mismas Naciones Unidas, en las que 5 países, miembros permanentes del Consejo de Seguridad  se arrogan derecho al veto, y ejercen en la práctica una suerte de gobernanza global sobre las más de 200 naciones restantes. No parece ser un mundo ejemplarmente democrático, sino uno en donde todavía impera la ley del más fuerte.

Pero la falta de democracia y de imposición violenta se verifica con extremo rigor también en otros campos de actividad humana, claramente incidentes en la corrosión política.

Pensemos en el ámbito económico, donde la riqueza se concentra en apenas el 1% de la población, ejerciendo de facto un poder que condiciona la supervivencia y por tanto, las elecciones del resto de la humanidad.

Otro tanto sucede en el campo de las comunicaciones, donde un puñado de empresas domina a voluntad las agendas que diariamente son transmitidas a las poblaciones, generando e imponiendo como verdad única la ilusión de relatos acordes a sus propios intereses.

¿Qué clase de democracia puede ser ejercida en tamaños entornos? Sin duda, la degradación democrática es un fenómeno estructural, transversal y mundial.

La democracia del siglo XXI, una renovación imprescindiblechavez pueblo11

Para avanzar en la soberanía y la integración de los pueblos, para oxigenar un mundo que se vuelve cada vez más asfixiante y despiadado, se hace necesario iniciar un nuevo ciclo, impulsando un nuevo estilo de democracia, una democracia acorde al Siglo XXI.

Esta renovación democrática requiere llevar como bandera central, la efectiva descentralización del poder a favor del empoderamiento popular. Tal empeño está ligado a las posibles garantías de participación que pudiera ofrecer una democracia más directa, ya que en general es más difícil manipular a una multitud que corromper a una casta burocrática a través de las hoy instaladas prácticas de lobbismo, soborno y financiamiento electoral para que favorezcan las ambiciones de los grandes mandantes corporativos.

Pero lejos de apuntar meramente al estrecho campo institucional o estrictamente político, dicha transformación democrática deberá necesariamente ser económica, deslegitimando la posibilidad de explotación del otro y reemplazándola por mecanismos guiados por un espíritu de cooperación y solidaridad, hoy ya existente pero salvajemente sometido. En el mismo sentido, los problemas suscitados por la tan mentada degradación climática y medioambiental podrán ser resueltos sólo desde esa democratización económica, tendiente a posibilitar la vida y el bienestar en común, supliendo a la depredación del lucro como orientación social.

En el mismo sentido, habrá que consolidar una efectiva democracia en las comunicaciones, entendiendo éstas como derecho humano y bien social. De esta manera, al promoverse la expresión popular como centralidad,  podrán ser cotejados nuevos sentidos comunes en el espacio social, alejando la imposición de la vigente propaganda desinformativa de agendas sesgadas  y hegemónicas.

La misma lógica ha de trasladarse a alcanzar una genuina democracia cultural, en la que no se persiga la instalación de modelos de civilización uniformes. La aspiración de una democracia regenerada incluirá como una cuestión elemental la región de los géneros, habilitando su paridad complementaria. Del mismo modo y en coherencia con lo anterior, tenderá a crecer una democracia moral, posibilitando la libre elección personal y colectiva de formas de vida diversas, sin la inhibición de dogmas o posturas censoras.

Es decir, la democracia del siglo XXI será necesariamente una democracia integral y plena o no será.

Acaso alguno opine – con justa razón – que soñamos despiertos. En todo caso, las consecuencias de continuar durmiendo están a la vista.

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Quién es responsable de la crisis del Mercosur

Eduardo Sigal|Nadie puede negar en estos días que el Mercosur está atravesando una de sus crisis políticas más complejas desde su fundación, hace 25 años. No haber podido hacer la transmisión de la presidencia pro témpore de acuerdo a lo establecido por el artículo 12 del Tratado de Asunción y el 5 del Tratado Ouro Preto, es algo inédito.

Por lo establecido en esos Tratados, la Presidencia debe pasar cada 6 meses a un miembro distinto, respetando el orden alfabético de cada país miembro: Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela.Terminada la PPT de Uruguay, sin lugar a dudas le corresponde recibirla a Venezuela. Es un hecho abonado en que no es la primera vez que Venezuela ejercería ese rol, ya que en julio de 2013 lo hizo por primera vez, después de haber sido aceptado como miembro pleno del Mercosur. Cualquier modificación de este criterio requeriría la unanimidad de los cinco miembros plenos.

Se perfila una controversia importante que debería ser resuelta con la asunción de la PPT por parte de Venezuela y si alguno de los miembros considera que no corresponde, debería recurrir al Tribunal Permanente de Revisión, creado en 2005, justamente para resolver litigios de interpretación de las normas de Mercosur.

Indudablemente, en la Región se ha producido un importante cambio de orientación política, asentado en voluntad del electorado, como en Argentina, o en maniobras institucionales como en el caso de Brasil, donde se está desarrollando el proceso de juicio político (impeachment) a la Presidenta Dilma Rousseff, y mientras tanto el presidente interino Michel Temer hace tierra arrasada con las tradiciones de Itamaraty de ser el gran jugador Regional construyendo la unidad suramericana. Nunca debemos olvidar que Brasil limita con diez países de la Región.APLAZAN LA CUMBRE PRESIDENCIAL DEL MERCOSUR A FEBRERO POR MOTIVOS DE AGENDA

Ni que hablar de Paraguay, que por medio de su Canciller Eladio Loizaga se ha transformado en un cruzado contra Venezuela, cuestionando un gobierno electo democráticamente como el de Nicolás Maduro, donde existe un parlamento con clara mayoría opositora y donde está en curso un proceso de revocatoria, tal cual lo establece la Constitución de la República Bolivariana. Debería recordar el señor Loizaga que, para dar clases de democracia, en primer lugar debe ser democráticamente responsable y aceptar a los gobiernos que no tiene afinidad con su pensamiento. Ya vivimos destituciones con fundamentación dudosa como en el caso de Fernando Lugo en su país,y no es bueno seguir repitiendo esas metodologías, que también se aplicaron con anterioridad en Honduras, yque ahora intentan en Brasil y Venezuela.

¿Será casualidad o política de las derechas regionales que donde no pueden con los votos han resuelto reemplazar los golpes cívico-militares del siglo XX por la utilización de los mecanismos constitucionales de revocatoria, haciendo uso de mayorías circunstanciales? Como siempre, estas políticas exceden los intereses nacionales y afectan los populares. La ofensiva de estos gobiernos por avanzar con los acuerdos, tanto del Pacifico como el Transpacífico, son indicativos de que diez años después de que fracasara el ALCA por la firme voluntad de los hoy integrantes del Mercosur, se abre el espacio para la revancha. Lamentablemente, los que siempre sufren mucho las consecuencias son los pueblos de nuestros países.

El contexto Regional es complejo y el internacional también para aquellos que creen que con el libre comercio nuestros países se pueden acercar a una especie de panacea. El sistema Capitalista Mundial no ha logrado escapar a su crisis y no hay síntomas serios de recuperación y vitalidad. No me niego a pensar en nuevos mercados y acuerdos para facilitar el intercambio, pero debe hacerse sin ingenuidades, y sabiendo que las consecuencias pueden ser favorables para algunos sectores y nefastas para otros.

¿Hay un Estado preparado para compensar las adversidades de ese intercambio? Creo que políticas como las implementadas por la administración macrista no sirven para esas contingencias, y que por el contrario agudizarán la desocupación y la disminución del poder adquisitivo del salario con el argumento de que debemos mejorar la competitividad.

Recuperar el Mercosur, pensar en su seno como coordinar políticas macroeconómicas, trabajar para desarrollar las cadenas de valor de carácter regional, nos puede si hacer más competitivos en este mundo global. Claro que esto no debe ser solo declamativo, requiere de inversiones económicas concretas, Estados realmente presentes y pensamiento estratégico. Se trata entonces de superar la especulación inmediatista de si nos gusta o no Maduro, Dilma, Macri o cualquier otro y ponernos a pensar en términos estratégico como enfrentamos desde la Región los desafíos del siglo XXI.

* Ex subsecretario de Integración Económica Americana y Mercosur de la Argentina.

Salvar la integración

integracion-300x159Alberto Couriel| El Mercosur se creó en 1991, con antecedentes de acuerdos comerciales y sectoriales en los gobiernos de Alfonsín y Sarney. Pero aún antes, por un acuerdo militar ente Argentina y Brasil, como mecanismo de zanjar diferencias y asegurar la paz. Uruguay se sumó al proceso porque perdía las ventajas que le había otorgado Argentina, a través del Cauce, y Brasil, por la vía del Pec, dos tratados que favorecían a Uruguay. Pero la derecha nunca estuvo a favor de la integración, sino de la apertura unilateral y que el mercado resuelva los mecanismos de inserción internacional.

Pero la década del 90, atrasos cambiarios mediante que dificultaba a exportar a los países centrales, se multiplicó el comercio en la región. En 1998 el 53% de las exportaciones de Uruguay tenían como destino los países del Mercosur. La devaluación de Brasil en 1999 y las crisis económicas de Argentina en 2001 y en Uruguay en 2002, afectaron profundamente el proceso de integración. Posteriormente se realizaron diversos esfuerzos por revitalizar el proceso, pero hace bastante tiempo que la derecha encuentra críticas permanentes al Mercosur. Por supuesto que las hay y las aceptamos. En estos días, se plantea una fuerte crisis exclusivamente política, por el pasaje de la Presidencia Pro Témpore de Uruguay a Venezuela.

 

Analicemos algunas cifras positivas. En los últimos 20 años el comercio mundial se multiplica por 5, mientras que el del Mercosur se multiplica por 11. Para Uruguay, Brasil ha sido tradicionalmente el primer comprador de bienes y Argentina el primer comprador de servicios.  Los países de la región exportan básicamente recursos naturales, con bajo valor agregado y de contenido tecnológico y débil participación en las cadenas de valor. Sin embargo, en las exportaciones regionales predominan las colocaciones de la industria manufacturera. Las exportaciones de productos manufacturados de Brasil a la región alcanzan al 84% del total. Para Uruguay, las exportaciones a los países del Mercosur registran 70% en productos manufacturados; del total de las exportaciones de Uruguay a la Argentina los productos manufacturados alcanzan al 90%. Entre los años 2005 y 2012 las exportaciones de Uruguay crecieron al 16% acumulativo anual, con mucha influencia de los altos precios internacionales, y el primer comprador durante todo este período siempre fue Brasil. Estas cifras muestran con total nitidez que el Mercosur no es un tema menor para un país pequeño como el Uruguay. Hay crisis política pero económicamente sigue siendo muy relevante.

 

Además el Mercosur presenta enormes potencialidades. Es el granero del mundo, donde se produce el 48 % de la producción mundial de soja, el 31% de la producción de carne, hay elevadas reservas petrolíferas y muy altas reservas de agua, rubro que va a ser muy escaso en el futuro próximo. Hay potencialidades para realizar inversiones de infraestructura, donde hay importantes déficits, que mejorarían sensiblemente las relaciones comerciales. Hay también posibilidades de avances en la integración financiera, para no depender de préstamos del FMI con condicionalidades negativas para los países. Hay posibilidades de acciones comunes en materia de investigación científica y tecnológica, en educación para futuros procesos de cambio tecnológico e innovación.investigacion

 

Pero lo más relevante es avanzar en la complementariedad productiva. El mundo actual es el mundo del conocimiento, el mundo de las innovaciones, donde los países centrales exportan rubros de alta y media tecnología. Los países del Mercosur tienen que incorporarse a participar en cadenas de valor, pero no sólo en las etapas primarias como en la actualidad, sino también en rubros agroindustriales, manufactureros y de servicios donde puedan jugar en etapas de incorporación de valor agregado y de contenido tecnológico. Este es el tema central para el futuro del país, para el de la integración, para la formulación de una estrategia de desarrollo. Estos países van a seguir exportando recursos naturales, a las que deberían aumentar su valor agregado, su contenido tecnológico y mayores avances en la colocación de insumos para tener mejoras hacia atrás y hacia adelante. Si no se avanza en nuevas cadenas de valor regionales e internacionales, las posibilidades de atender los temas del empleo productivo, de la igualdad se verán con muchas dificultades.  Estas cadenas de valor parten de procesos en diversos países, por lo que el proceso de integración es vital, es central para que puedan desarrollarse. Esta es la máxima carencia del actual proceso de integración, que deberá atenderse en el futuro. Sin complementariedad productiva y avances en la participación en cadenas de valor para avanzar con valor agregado y contenido tecnológico, la integración tiene límites. Pero sin integración no hay desarrollo, no hay posibilidades de avances hacia la igualdad, lo que requiere cambios en la estructura de las exportaciones y por lo tanto en la estructura productiva. Para ello es indispensable avanzar en pensamiento estratégico. Por esto es que hay que salvar a la integración.

Los acuerdos comerciales no son ni malos ni buenos. Hay que realizarlos para que nos permitan exportar valor agregado y contenido tecnológico y no solo recurso naturales. Y para que no me limiten la acción del Estado para regulaciones indispensables, para promociones centrales, para garantizar la estrategia de desarrollo y los avances de la igualdad. Los acuerdos comerciales liderados por las grandes potencias en la actualidad, me limitan ambas posibilidades. Las de exportar con más contenido tecnológico y las de mayor intervención del estado. Para las futuras negociaciones es indispensable alcanzar el mayor poder de negociación posible, porque las negociaciones con China y con EE UU serán fundamentales. Para ello la integración y la unidad regional son centrales. Por todo esto no aceptamos las expresiones del Ministro de Economía que declara “Si los países no buscan el camino para salir de la región el Mercosur estará perdido para siempre”. Hay necesariamente que salvarlo. ¿Cuánto debate pendiente en el Uruguay, en la izquierda, en el FA?

*Economista, docente y ex senador uruguayo