Promesas de una derecha derrotada

RAÚL CAZAL| La campaña electoral en Venezuela está en su etapa final y el presidente Hugo Chávez mantiene una amplia ventaja sobre el candidato que aglutina la derecha venezolana, Henrique Capriles Radonski. Ni siquiera se ha reflejado alguna merma en los estudios realizados por las encuestadoras a pesar de que en agosto acaecieran la desgracia en la refinería de Amuay, crisis en el sector penitenciario y los desastres naturales generados por las lluvias. El Gobierno enfrentó y accionó un plan para enfrentar estas desgracias y atender a los afectados.

Le Monde Diplomatique 

La derecha ha intentado utilizar políticamente estas calamidades, pero no ha tenido incidencia en la intención de voto del electorado. Capriles Radonski ha llegado a su techo con una aceptación de 32 por ciento según la más reciente encuesta de Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD), mientras que Datanálisis, encuestadora que dirige Luis Vicente León –abiertamente de oposición–, ha presentado sus estudios en privado y los números de esta encuestadora favorecen a Chávez. León, frente a sus clientes tuvo que hacer la salvedad de que él quisiera que esos números cambiaran. Su auditorio era la Cámara de Comercio Venezolana-Americana.

También escribió León que tenían que ocurrir “eventos” que le fueran adverso al Gobierno para que existiera alguna posibilidad de revertir los resultados de sus estudios. Los eventos de agosto más bien fortalecieron a Chávez y las revelaciones de un documento secreto de la Mesa de la Unidad (MUD) a través del ex gobernador David de Lima, denominado “Primeras Ideas de Acciones Económicas a tomar por el Gobierno de la Unidad Nacional (2013)”, ha dejado al descubierto los planes neoliberales de Capriles Radonski en donde hay mayor preocupación por la banca privada que por el mantenimiento de las misiones sociales establecidas por el gobierno bolivariano.

El candidato de la derecha negó que ese documento fuera de la MUD y ha quedado como apócrifo. El asunto es que las acciones que allí se detallan, están referidas en “Lineamientos para el Programa de Gobierno de la Unidad Nacional (2013-2019)” que fue firmado por los precandidatos de la derecha el 23 de enero de 2012, previo a las elecciones primiarias de la oposición, con el compromiso de que asumirían los lineamientos allí establecidos.

“Este documento fue aprobado por la Mesa de la Unidad Democrática el 12 de enero de 2012, luego de ser considerado por la Comisión de Políticas Públicas. Fue elaborado bajo la coordinación de la Unidad Técnica con el aporte de 31 grupos que incorporaron más de 400 especialistas”, reza en la portada y en la segunda página están las firmas de los precandidatos (excepto la de Diego Arria; Pablo medina firmó “con reserva”).

Sin embargo, el secretario general del partido de derecha Primero Justicia (PJ), Julio Borges, afirma que el Plan de Gobierno de Capriles es el que presentó en el Consejo Nacional Electoral (CNE) el día de su inscripción como candidato presidencial. Pero éste desapareció una vez que se hizo público puesto que por ningún lado estaba expresamente explicado que “apoyarían” y “mejorarían” las misiones sociales, algo que el candidato había anunciado previamente.

Acostumbrados a tildar de populista a Chávez, Capriles ha paseado por Venezuela ofreciendo­ –además de vivienda, salud y educación, las áreas que el gobierno bolivariano ha impulsado en estos 14 años–, cuatro millones de “empleos de calidad”. En los Lineamientos, firmado el 23 de enero, en el párrafo 15, apenas en la Introducción, dice: “Construir una sociedad productiva y de progreso. Como Gobierno de Unidad Nacional nos comprometemos a orientar el esfuerzo productivo hacia la diversificación de la economía basada en la creación y utilización del conocimiento. Impulsaremos una gran alianza de los sectores públicos y privados que facilite la creación de millones de empleos de calidad en las próximas décadas. Trabajaremos para asegurar los derechos a la propiedad privada y a la libertad económica, y para desarrollar la libre iniciativa privada y el acceso de los ciudadanos a bienes y servicios de calidad”, el destacado es nuestro.

Capriles dice por un lado que va a lograr cuatro millones de empleo en su Gobierno, pero sus “400 especialistas”, después de liberar los precios, “limitar las contribuciones fiscales de PDVSA al pago de impuestos y regalías, suspendiendo las transferencias al FONDEN u otros fondos (…)”, quitar el control cambiario y darle mayor apoyo a la empresa privada, piensan que será en “décadas” que puedan lograr “millones de empleos de calidad” y no en los próximos años como promete Capriles.

El lector se estará preguntando –también el elector–, si hasta ahora el candidato de la derecha lo que ha hecho es desdecirse y deslindarse de su equipo, ¿qué validez se le puede dar a sus palabras? Al principio de su campaña ha querido mostrarse como un político de izquierda, que lo consideraran como a Lula, de Brasil, para ganar simpatía dentro de lo que ellos llaman “chavismo ligth”. Sin embargo, con ello sólo logró ser el candidato de la derecha, después de estar casi un año en campaña y ser criticado por su contrincante Pablo Pérez, gobernador de Zulia, que presentó su candidatura a finales de 2011 con el apoyo de su partido Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática y Copei.

Hasta ahora, la oposición no ha dado muestras de que respetará los resultados del 7 de octubre y ha intentado desprestigiar al árbitro electoral, sin éxito en la opinión pública nacional e internacional. Con la simulación de las elecciones realizadas a principios de septiembre pretendieron crear la matriz de opinión de que habían ganado en ese evento, pero una vez que el jefe de campaña del Comando Carabobo, Jorge Rodríguez, emplazó a la derecha a solicitar al CNE los resultados, hicieron mutis.

Así, el candidato de la derecha que finge ser de izquierda anda como un populista tratando de levantar en unas semanas los números en las encuestas –lo que no ha podido lograr en estos últimos cuatro meses–. Capriles Radonski promete porque sabe que no tiene que cumplir. En cambio Chávez, en 1998 prometió una Constituyente; en 2002 refundar la Patria; en 2006 construir el socialismo.

 

Publicado por Le Monde diplomatique, edición venezolana No. 36, Agosto-Septiembre de 2012.