Milei, peronismo, elecciones ¿y después?
Aram Aharonian
Algo pasó en las últimas semanas, tras la pancarta de los futbolistas argentinos en el Mudial con la inscripción «Las Malvinas son argentinas» y la derrota simbólica de la llamada Ley de extranjerización de tierras en el Congreso, que rompió la tensa calma de la política argentina: rápidamente el libertario presidente Javier Milei pasó de considerarse reelecto en primera vuelta hace algunas semanas a descartarse que mínimamente tenga asegurado que su candidatura logre ser una de las dos que pasan al balotaje.
El proyecto fundamental para los Milei (Javier y Karina) en este momento es el que eliminaría o suspendería las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), que mejoraron la calidad de la representación, dejaron de lado a las fuerzas minúsculas y forzaron alianzas entre partidos que así ganaron visibilidad. Por el contrario, sin ese instrumento, al peronismo le costaría el triple ordenar su caótica interna, donde no hay filtros que regulen las incorporaciones, señala El Cohete a la Luna.
Suprimirlas favorecería al gobierno, siempre que el declive de Milei no se profundice y su salud mental no obste a su candidatura a la reelección. Aunque es un tema tabú, la vicepresidenta Victoria Villarruel apuntó al desequilibrio emocional de Milei. Ella sabía bien lo que iba a suceder cuando no pudo resistir y tuiteó: «Me preocupa profundamente que el Presidente replique insensateces e inventos. Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica».
Hay una lista cada vez más grande de jefes de redacción y dueños de medios que pueden decir que recibieron una llamada amenazante del Presidente. Todos los que atendieron a Milei para escuchar sus gritos podrían contar lo mismo: la regla de oro que pone el libertario, un acuerdo que se tiene que respetar si, además, se pretende que la pauta publicitaria de YPF, Banco Nación y Aerolíneas Argentinas siga llegando, señala la revista Noticias.
El tópico del que no se puede hablar o publicar nada, bajo ninguna circunstancia, son los perros presidenciales. Los que viven con él en la Quinta de Olivos o los que sólo existen en su cabeza, como el verdadero Conan, que murió en 2017 y con el que desde entonces se sigue comunicando. Villarruel está lejos de ser la única que es plenamente consciente de estarealidad imaginaria en la que habita el Presidente, y también de lo que significa intentar desarmar o meterse con ese mundo de fantasía, añade el análisi.
Las próximas elecciones son presidenciales en la Argentina y serán en el año 2027. Ese año, los ciudadanos habilitados para votar definirán quién ocupará la presidencia por los siguientes cuatro años, cuando termine el mandato actual de Javier Milei. La designación del presidente y vicepresidente de la Nación se realizará en simultáneo con otras votaciones clave que configurarán el panorama político. Las urnas de 2027 también determinarán la composición del Poder Legislativo : se renovarán 130 escaños en la Cámara de Diputados y se elegirán los reemplazos para 24 bancas del Senado, redefiniendo equilibrios y mayorías en ambos cuerpos.
Todos bucan alianzas: la señorita Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, se reunió con el expresidente neoliberal Mauricio Macrì, para sondear el terreno pensando en una alianza electoral, un polo de la derecha, tema que continuaron varios colaboradores de uno y otra. Su paso del tarot y la pastelería a manejar los hilos de un país, sin siquiera haber sido candidata, será uno de los episodios más fascinantes que los historiadores del futuro deberán desentrañar y juzgar.
El pronismo teme que se repita la desastrosa experiencia de desdoblar las elecciones provinciales de la nacional y le permitirán a Axel Kicillof hasta ahora el principal candidato, salvar la cara al mismo tiempo que reconozca su error en la disidencia con Cristina Kirchner, quien prefiere instruirlo a humillarlo. Al principio, cuando gozó con la amplia ventaja del peronismo en las municipales de 2025, el gobernador cantó victoria. Pero cuando fue derrotado en las provinciales, empezó a entender el razonamiento de la expresidenta: los intendentes hicieron el máximo esfuerzo para asegurarse los puestos que apetecían en sus respectivos municipios pero se desentendieron de la suerte del gobernador, que no logró mejorar su representación en la Legislatura, recuerda Horacio Verbitski.
El tobogán de Milei

La imagen de Javier Milei tocó un nuevo piso. Según el Informe Público de julio de la consultora Giacobbe & Asociados, la imagen negativa del Presidente trepó al 57,2%, mientras que la positiva cayó al 33,9%, la regular se ubicó en 8,3% y apenas el 0,7% dijo no conocerlo o no supo responder. Milei pasó de reelecto en primera vuelta hace algunas semanas a descartarse que mínimamente tenga asegurado en cualquier escenario que su candidatura logre ser una de las dos que pasan al balotaje.
Para los analistas de los medios (no sólo gráficos) argentinos, quedan sembrados tres escenarios macro de los que se desprenden luego combinaciones alternativas. Uno, que el plan económico del gobierno logre llegar a las elecciones con alguna mejora concreta sobre la calidad de vida de la mayoría de los votantes y que, al mismo tiempo, supere al eventual candidato del peronismo y Milei sea reelecto en un balotaje.
El 50,1% de los argentinos asegura que no quiere que el kirchnerismo vuelva a gobernar el país, según una nueva encuesta nacional de Giacobbe & Asociados que no oculta las señales de desgaste para el gobierno de Javier Milei. El estudio dibuja así un escenario de rechazo cruzado, en el que el oficialismo acumula altos niveles de imagen negativa pero la principal identidad opositora tampoco consigue despejar las resistencias de una parte mayoritaria del electorado.
La discusión es la misma: cuánto va a pesar en la política el proceso recesivo, máxime cuando se va convirtiendo en jun tobogán para los libertarios. Un posible escenario es que el plan económico del gobierno llegue a las elecciones sin mejoras concretas y que siga el malestar social actual, pero sin llegar a un colapso económico, y se genere la oportunidad de proponer una candidatura que mantenga con correcciones el rumbo económico ofreciendo como mejora un presidente sin los defectos personales de Milei, ya sea desde la coalición de derecha, con peso en el interior del país Cambiemos/Juntos por el Cambio o una alianza de centro similar con peso específico en el interior.
Pero el escenario más probable es que el plan económico del gobierno continúe empeorando la calidad de vida de los votantes, y que el creciente malestar social lleve a la mayoría a preferir no ya un conductor moderado del mismo modelo económico, sino un modelo económico diferente y se pase del antikirchnerismo de 2023 a un antimileísmo de 2027 y gane el balotaje un peronista.

Pero antes de llegar a estos escenarios se debe definir si habra PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), que el peronismo vaya unido (y que también lo logre el antiperonismo) y que se desdoblen o adelanten las elecciones en las provincias y en la capital. Son elecciones primarias porque en lugar de definirse cargos, primero se determinan las candidaturas oficiales; abiertas: porque todos los ciudadanos participan en la selección de candidatos, estén o no afiliados en algún partido político; simultáneas porque todos los precandidatos por las distintas posiciones dirimen su postulación para la elección general en simultáneo la misma fecha y obligatorias para todos los ciudadanos todos los partidos y alianzas que pretendan competir.
Desde 1945 (hace más de ocho décadas), tanto en el gobierno como en la oposición, en la legalidad o en la proscripción, el peronismo no sólo ha sido la principal organización político-partidaria y centro gravitante de la vida política argentina. Pero hoy tiene una crisis de liderazgo: no está claro dónde está el jefe. Cristina Fernández de Kirchner -hoy en prisión domiciliaria- ejercía una jefatura de consenso prácticamente unánime, que ahora se perdió. El problema que plantea el liderazgo de Cristina es que, si bien no garantiza el regreso del peronismo al poder, controla la base principal de ese partido, la que conerva en las zonas más desamparadas del cono urbano bonaerense.
Hoy no está claro cuál es la cuál es la esencia del peronismo; si la lucha contra la corrupción, si el pluralismo interno, una idea de la distribución del ingreso, un programa económico social. Pero la carencia de un liderazgo nacional, las pujas entre las diversas tribus en muchas provincias, las interminables peleas internas en la provincia de Buenos Aires, las tensiones y potenciales rupturas en los bloques del Congreso, son caras visibles de una crisis acentuada tras la derrota electoral y la denostación desde el gobierno y la justicia que manipula, de la figura principal, Cristina.

La del peronismo es una crisis funcional para el gobierno libertario, en su proyecto de avanzar en la contrucción de un oficialismo ampliado, con un peronismo no kirchnerista con expectativas electorales muy bajas: casi todos sus gobernadores están adelantando sus elecciones para asegurarse su reelección sin quedar atados a un candidato presidencial que todavía no está. La crisis expresa la descomposición de sus bases sociales y la fragmentación del sujeto obrero que le dio origen.
Los libertarios esperan que la recuperación permita un cambio de expectativas, idea que está en el centro de la estrategia del gobierno, pero dentro del neoliberal Cambiemos -que aún lidera el expresidente Mauricio Macri- hay ideas discordantes con este planteo. Es decir, en el oficialismo -más allá de la casa de Gobierno- no hay una visión similar de lo que es y será el proceso económico.
Los candidatos para suceder a Milei
Al denominado Círculo Rojo -el poder real- no le esatisface ninguna de las alternativas políticas y se inclinaría por alguien de sus propias filas tras apoyar a Milei, que amaga con estrellarse y provocar el retorno pBeronista. De los varios nombres que circulan se destacan los del banquero Jorge Brito y el operador mediático Daniel Hadad. El padre de Brito convirtió la pequeña financiera Macro y la consultora Econométrica en el Banco Macro, que desde la megadevaluación de 1975 fue el banco que captó los mejores negocios con los estados nacional y provinciales.
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Hadad, en cambio,aprovechó sus relaciones con la derecha pronista y con el establishment de seguridad e inteligencia de Estados Unidos. Su portal Infobae es el de mayor penetración en toda Hispanoamérica, donde ha superado a Clarín. Hoy participa en cada evento de seguridad nacional y/o Inteligencia de las embajadas de Estados Unidos e Israel.
El peronismo
Una «cumbre» peronista definió un método para llegar competitivos al 2027. Tras casi cuatro horas de conversación entre Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa y un grupo de gobernadores, hubo acuerdo en construir un espacio opositor lo más amplio posible, habilitar la participación de todos los sectores con aspiraciones electorales y preservar las PASO como mecanismo para dirimir los eventuales enfrentamientos. También hubo coincidencia en evitar los desdoblamientos provinciales para fortalecer la ofensiva nacional.
Massa habló con varios gobernadores, y a todos les quedó claro que quien le diera los votos de su provincia a los libertarios lo pagaría con una lista peronista en la elección general que le garantizara la derrota frente al oficialismo.
En el peronismo entienden que la respuesta al proyecto libertario pasa por construir una coalición lo suficientemente amplia como para perforar los techos electorales. Incluso mantienen abiertas las puertas para los gobernadores peronistas que, cada tanto, se pintan de violeta-libertario: el tucumano Osvaldo Jaldo, el salteño Gustavo Sáenz, el catamarqueño Raúl Jalil y el misionero Hugo Passalacqua. A estos cuatro se les pide que no acompañen la reforma política de Javier Milei.
La suspensión de las elecciones Primarias facilitaría la fragmentación de la oferta opositora, le arrebataría al peronismo un mecanismo esencial para dirimir su interna y allanaría el recorrido electoral de La Libertad Avanza. El consenso en torno a las Primarias supone una buena noticia para la estrategia de Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires, quien propuso que cada sector del peronismo aproveche los próximos meses para ganar músculo y que sea el escenario electoral, llegado marzo, el que determine quién está en mejores condiciones de competir.
La lista de posibles contendientes va desde Kicillof, Sergio Massa (quien perdió las presidenciales ante Milei y viene del fracaso del gobierno de Alberto Fernández) y el legislador kirchnerista Wado de Pedro hasta varios gobernadores, que en realidad no tienen mayor peso a nivel nacional. Pero el peronismo todavía no resolvió la discusión por las candidaturas ni mucho menos las disputas por la conducción del espacio. Sin embargo, consiguió algo que hasta hace poco tiempo parecía lejano: establecer las bases y condiciones para librar la batalla sin romper el frente interno.
Pero además, aparece en el firmamento electoral Myriam Bregman, líder del trosquista Frente de Izquierda (FIT), quien igue ganando adeptos (al menos en las encuestas) y se posiciona como figura clave en la política. Su creciente popularidad se debe a su imagen positiva y su capacidad para influir en el escenario electoral, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires, donde su apoyo alcanza entre 8 y 10 puntos de intención de voto si compite por la Jefatura de Gobierno.
Bregman ha sido reconocida como una candidata atractiva tanto para la elección de la capital como para una posible presidencial, lo que resalta su importancia en la política actual.
*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)