Michelle Bolsonaro arremete contra su hijastro Flávio
Juraima Almeida
La esposa de Jair Bolsonaro acusó este miércoles al senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del exmandatario de Brasil y aspirante a las presidenciales, de irrespetarla durante una conversación telefónica, en medio de tensiones familiares a meses de las elecciones presidenciales en Brasil.
El vídeo difundido por la ex primera dama Michelle Bolsonaro está generando mucha especulación en los círculos políticos. La primera pregunta es: ¿Quién se beneficia del debilitamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair, en esta etapa, durante el periodo de consolidación de alianzas?
El vídeo va dirigido a Flávio y perjudicará aún más su campaña, pero también tiene otras implicaciones: es una señal para la clase alta, que sigue intentando construir una tercera vía que pueda competir con la candidatura de Lula o quien él elija. Quizás un puente hacia un acuerdo más general para aliviar la situación de Jair Bolsonaro. Critica duramente a Flavio, divide a la extrema derecha y da vía libre a sectores de los partidarios de Bolsonaro para llegar a acuerdos con la vieja derecha.
Todo indica que el material producido, de excelente calidad, fue elaborado con el conocimiento previo de Bolsonaro. Es cierto que existe una disputa interna en el movimiento de Bolsonaro, una disputa por el poder: las elecciones de 2030 están en juego. Y Michelle es una figura influyente en la constelación de Bolsonaro y la ultraderecha.
Las consecuencias políticas inmediatas: el vídeo golpea duramente a Flavio, divide a la ultraderecha y permite que sectores de los partidarios de Bolsonaro lleguen a acuerdos con la vieja derecha en los estados. También abre la puerta a un diálogo más amplio con el núcleo duro del establishment político (partidos de la tercera vía, Globo Network…), el poder judicial (Corte Suprema) y el sector empresarial y financiero (Faria Lima).
Esperemos a ver qué sucede en los próximos días: a) el grado de resistencia de la candidatura de Flávio Bolsonaro; b) los intentos de ajustes internos dentro del Clan y en los acuerdos tras bambalinas del partido PL, que podrían ser uno de los objetivos de la aparición de Michelle; c) el efecto del bolsonarismo en el electorado popular; d) los próximos movimientos del estamento político y judicial.

Finalmente, conviene recordar que la «clase alta» sigue buscando un candidato al que pueda llamar suyo –como ocurrió en las elecciones de 1989– y realizó varios experimentos y apostaron todo a que Fernando Collor derrotaría a Lula o al monstruo «Brizula», según la prensa de derecha y liberal de la época, la poderosa Federación de las Industrias del Estado de Sao Paulo (FIESP) y grupos similares.
Las elecciones presidenciales de 2026 prometen giros inesperados y dramáticos, algo común en épocas de intensa polarización social y encrucijadas políticas. Michelle Bolsonaro, esposa del hoy preso expresidente Jair Bolsonaro, grabó un vídeo de 30 minutos denunciando el incidente de su hijastro y precandidato presidencial Flavio, utilizando un teleprompter, un ambiente solemne y palabras cuidadosamente elegidas: «humillada», «faltada al respeto» y «apuñalada por la espalda».
Según su «mejor amiga», la senadora Damares Alves, el material llevaba días preparado y fue elaborado tras «ataques orquestados». Obviamente, entonces, fue premeditado para ser difundido estratégicamente durante el partido de Brasil en el Mundial de Fútbol. Tan casual como la lluvia durante una tormenta, señala Basilio Carneiro en Folha de Sao Paulo.
El resultado era predecible. Flávio Bolsonaro volvió a ser el centro de atención precisamente cuando intentaba dejar atrás el daño causado por el caso de extorsión contra su corrupto «hermano mayor», Daniel Vorcaro, dueño del Banco Master.
Las repercusiones de la «disputa familiar» fueron tan grandes que el senador se vio obligado a abandonar el fútbol (su primera reacción al video había sido: «hoy es día de partido, nada ni nadie me molestará») para firmar urgentemente una nota explicativa e intentar mitigar el daño.
Primero, la nota negaba haber maltratado y humillado a una mujer, en este caso a su propia madrastra. Pero luego, sorprendentemente, se disculpó por los efectos causados. Una obra maestra de la lógica política. «Yo no tiré la piedra a la ventana. Pero si la ventana se rompió por la piedra, pido disculpas», dijo Flavio. La contradicción terminó siendo más elocuente que la declaración misma.
Flávio y sus hermanos saben que Michelle entiende de política, sigue las encuestas y sabe interpretar las señales, que hoy muestran un creciente cansancio con su hijo mayor, especialmente entre las mujeres y los evangélicos, precisamente el grupo predilecto de Michelle, y el público objetivo al que la ex primera dama dirigió el video.
Al final, quedó la impresión de que el video difundido por su oficina de prensa tenía un destinatario oculto, tan discreto como un elefante en el sofá de la sala, indica Carneiro: En otras palabras: les guste o no, la gente en Estados Unidos ve a Michelle al acecho, y ella ha sacado a su problemático hijastro a bailar.
*Investigadora brasileña, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)