Mercosur, por la integración de Latinoamérica

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COCO CUBA | El Mercado Común del Sur (MERCOSUR, Brasil, Argentina, Uruguay y Venezuela y sus socios Bolivia, Perú, Colombia, Chile y Ecuador) planteó el viernes en Montevideo la articulación con similares y organismos políticos de Latinoamérica, en un intento por fortalecer la región en sus relaciones con bloques y poderes mundiales.

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Desveladas las espías sin sonrojo por EEUU a medio mundo, las contravenciones abiertas del derecho internacional, con el bloqueo al avión del líder boliviano Evo Morales, la semana pasada en Europa, las advertencias con embozo a quien dé asilo al ex empleado de la agencia de inteligencia estadounidense, Edward Snowden, los presidentes y representantes de la zona que mueve ya de diversas formas a América Latina demandaron ‘esfuerzos destinados a la articulación y complementación de las agendas de los foros del MERCOSUR y la UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas) con el objetivo de fortalecer y profundizar la integración regional’.

El líder boliviano dijo que UNASUR y MERCOSUR representaban la liberación política y económica de la región.

La cita presidencial mercusoriana redactó un documento de 43 puntos en que saludó la vigencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños que ahora dirige la rebelde Cuba.

Saludó todos los gobiernos de la región fecundados en las urnas y el voto, la adhesión de Surinam y Guyana y la cosecha de quienes se han puesto, por méritos propios, en cabeza de organismos multilaterales como la Organización Mundial de Comercio y la Comunidad Andina de Naciones.

Lo mismo, entre otros hitos, la adhesión de Nicaragua a ALADI, la política regional con respeto a los derechos de Argentina sobre las Islas Malvinas, en poder desde 1982 de Gran Bretaña.

A punto de cumplir 22 años de marchas y contramarchas y en momentos de una boyante economía regional, por primera en la historia más musculosa que la europea, el MERCOSUR se dijo dispuesto a abrirse a los más carenciados.

De hecho el boliviano Morales le exigió un rostro social más pronunciado.

‘Este proyecto aspira a incluir a toda América que piensa en las naciones indígenas’, proclamó el anfitrión José Mujica, que pasó los poderes de la unión a su colega venezolano Nicolás Maduro.

El líder uruguayo habló en la plenaria mercosuriana de erguir ‘una poderosa zona sudamericana’ como base del proyectado consorcio regional.

Paradójicamente unidos por las políticas de EEUU, ‘rémoras’ colonialistas, según la presidente argentina, Cristina Fernández, los dirigentes sudamericanos hablaron de superar la fase de la economía.

‘Trascender lo comercial económico. El (gran nacional) Banco del Sur está listo’, sostuvo Maduro.

La ‘agenda incluye el Mercosur del siglo XXI’ se comprometió.

El MERCOSUR de Montevideo allanó el camino del retorno de Paraguay a su seno.

Asunción había sido castigado por cesar las instituciones democráticas el año pasado cuando el presidente progresista Fernando Lugo fue tumbado de plumazo en el Congreso de su país.

La virtud de Paraguay es que viene de mandatar en las urnas a Horario Cartes.

El MERCOSUR se indignó por las espías de EEUU, por la violación flagrante del derecho internacional, lo que le llevó a cerrar filas para defender y proclamar la defensa de la privacidad de las comunicaciones, abogar por el vigente derecho de asilo y hasta meterse con el poderoso Consejo de Seguridad de NNUU.