Mensaje de los futbolistas a Milei: Las Malvinas son argentinas
Rubén Armendáriz
El partido de la selección argentina de fútbol, vigente campeona mundial, contra la Selección de Inglaterra por las semifinales del Campeonato Mundial de Fútbol ya cargaba con la tensión habitual de un clásico mundialista con un enorme trasfondo histórico. Es sólo un partido de fútbol, no lo mezclen con política, pedían desde el gobierno ultraderechista de Javier Milei
Pero los jugadores, los cuales ni siquiera habían nacido cuando la Guerra de Las Malvinas (1982), desplegaron de manera inesperada sobre el verde césped, de cara a los más de 60 mil espectadores in situ en el Estadio de Atlanta -y los millones que veían el partido de semifinales por televisión- una bandera con la frase “Las Malvinas son argentinas”. Poco antes, de forma épica, los futbolistas argentinos habían dado vuelta el partido que ganaba Inglaterra para clasificar a la final ante España y lograr que millones de argentinos se lanzaran a las calles de todas las ciudades del país a manifestar su alegría -una al fin- por el el triunfo.
La Guerra de las Malvinas de 1982 siempre sobrevuela cualquier confrontación entre Argentina e Inglaterra, aunque sea deportiva, y volvió a aflorar en las semifinales disputadas en Atlanta. Ocurrió en 1986 con aquel partido histórico en el mundial de México, el de la Mano de Dios y el gol del siglo con Diego Armando Maradona como protagonista. Y también estuvo presente 40 años después en el duelo entre ambas selecciones en Atlanta.
México acogía el Mundial del 1986. Cuatro años antes, la guerra de las Malvinas había roto el alma del país: casi 700 argentinos perdieron la vida. El fútbol dejó de ser sólo deporte y el orgullo de una nación no fue llevado adelante por los políticos, sino que fue empuñado por «El Pelusa» Maradona: «Estos hijos de puta nos mataron a nuestros pibes, nuestros amigos, vecinos… No podemos perder», les dijo a sus compañeros.
Durante la mayor parte de su presidencia, el libertario Javier Milei ha buscado moderar el discurso sobre el archipiélago administrado por el Reino Unido frente a la costa argentina. Ha evitado las promesas nacionalistas derecuperarlo que sus predecesores de izquierda hacían con frecuencia. Pero el partido volvió a poner el tema en el centro de la escena, justo cuando se enfrían las expectativas de mejorar la relación bilateral por la llegada de un nuevo canciller, el avance de proyectos petroleros en las Islas Malvinas y las señales de que el gobierno de Donald Trump podría reconsiderar el respaldo de EEUU a la soberanía británica sobre el archipiélago, quizá para apropiarse él del archipiélago austral.
Ya se había citado aquel conflicto armado en la previa, aunque los futbolistas quisieron desmarcarse. De hecho, FIFA no permitía a ningún aficionado acceder al estadio de Atlanta con pancartas, camisetas… que representaran motivos políticos. Una norma que los futbolistas se saltaron tras el pitido final. Los futbolistas saltaron y festejaron con una pancarta que decía ‘Las Malvinas son argentinas’… y la televisación del torneo lo mostró a todo el mundo.
Giovanni Lo Celso y Lisandro Martínez, desplegaron una bandera con esta frase en medio de los festejos, reflejando el simbolismo del reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, pese a que desde el gobierno argentino habían intentado prohibirlo. «Las Malvinas son argentinas es un mensaje político y no podría entrar mañana a las canchas», había señalado en la previa del partido la ministra de Seguridad (argentina) Alejandra Monteoliva.
El líder del Brexit en Reino Unido, Nigel Farage, se burló de los argentinos caídos en la guerra de las Malvinas antes de que empezara la semifinal: «Hagámoslo todo de nuevo tal como en 1982«, dijo. La Selección hizo un partidazo y no solo lo dio vuelta sino que, en pleno festejo, mostraron una bandera de las islas.
Apenas sonó el pitazo final del árbitro Ismail Elfath, las lágrimas se apoderaron de los jugadores argentinos, que respondieron con la bandera.

Hay partidos que empiezan mucho antes de que el balón ruede como esta semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra, pero llegó acompañada de una historia que durante décadas ha acompañado cada encuentro entre ambas selecciones.
El entrenador argentino Lionel Scaloni dejó en claro una y otra vez que solo se trataba de un partido de fútbol, sin embargo en la conferencia de prensa previa al partido hizo alusión a Malvinas asegurando que el plantel «tenía memoria». Así quedó reflejado en un gesto inesperado, y totalmente emotivo.
Esta resolución a favor de Argentina desató la desazón absoluta de la prensa de Inglaterra. El diario Daily Star fue uno de los más tajantes al respecto y tituló de manera categórica: «Todo se acabó». En sus líneas, lamentaron que otro proceso mundialista termine de forma tan abrupta y dolorosa en instancias decisivas, recordando los fantasmas de las eliminaciones tempranas en Rusia 2018 y Qatar 2022.
Las Malvinas son argentinas.
Cada 2 de abril, la Argentina conmemora el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Islas Malvinas, una fecha donde la pelota y la
memoria se entrelazan de forma indestructible. Incluso durante el conflicto en 1982, en las trincheras de Puerto Argentino, el frío y la angustia se combatían sintonizando los partidos de la selección por radios portátiles o jugando improvisados «picaditos» en el barro con pelotas de trapo y cascos como arcos. Para aquellos jóvenes soldados, el fútbol era el único cable a tierra que los devolvía, al menos por 90 minutos, a los predios de sus casas.
*Periodista y politólogo, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)