Medicina Integral Comunitaria: garante del derecho a la salud

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MARIANNY SÁNCHEZ | Aproximadamente 8.000 nuevos médicos, formados en seis universidades del país, egresarán el próximo mes de noviembre para incorporarse al Sistema Público Nacional de Salud. No sólo su titulación es nueva sino también la disciplina en la que se han formado durante los últimos seis años: Medicina Integral Comunitaria.

Marianny Sánchez – AVN

«La salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como parte del derecho a la vida», reza el artículo 83 de la constitución venezolana, y bajo ese lineamiento rector se empezó a implementar en 2005 el Programa Nacional de Medicina Integral Comunitaria como una estrategia de Estado para formar a profesionales de la salud garantes de este mandato.

Antonio Torres, coordinador nacional por el Ministerio de Educación Universitaria (MEU) del Programa de Medicina Integral Comunitaria (MIC) explica uno de los mayores contrastes de esta formación con la tradicional.

«En la postura tradicional del ejercicio de la medicina lo que importa es la especialización, es lograr tener una consulta privada y trabajar en una clínica, en la visión comunitaria y humanista de la medicina lo importante es la atención primaria, y eso no es de gratis; es en ese primer nivel de atención justamente donde se ataja el 85% de los problemas de salud».

Para Torres, también un criterio histórico y pedagógico reclamaba transformar la formación academicista tradicional. Expone que las nuevas tendencias de la Educación Superior surgen de la evidencia de que los sistemas herederos de las sociedades medievales han fracasado en la medida que los profesionales formados en ellos no han podido dar respuesta a los problemas sociales.

De allí que la sustitución del modelo capitalista de la medicina por uno sustentado en el humanismo fue lo que guió al equipo docente encargado de diseñar el programa curricular.

«La formación enclaustrada de la medicina no da resultados porque forma a un médico teoricista que está desvinculado de las problemáticas reales y concretas de la gente. La práctica tiene que incluirse en el programa curricular desde el primer año de estudios, y es por eso que nuestro programa lleva el nombre de Comunitario, porque los estudiantes salen a la comunidad desde el primer momento».

Actualmente las universidades Bolivariana de Venezuela (UBV), de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (Unellez), Nacional Experimental de la Fuerza Armada (Unefa), Francisco de Miranda (Unefm), Rafael María Baralt (Unermb) y Rómulo Gallegos (Unerg) son las seis casas de estudio que acogen a los 26.015 estudiantes que conforman la matrícula de Medicina Integral Comunitaria en el país.

Conversaciones sostenidas entre las ministras de Salud, Eugenia Sader y de Educación Universitaria, Yadira Córdova, han devenido en el compromiso de ambos despachos para garantizar la inserción laboral de los nuevos galenos. Es así como, de la cifra total de egresados, 2000 serán asignados a la red hospitalaria rural, mientras que el resto ejercerá sus funciones de manera rotativa en diferentes hospitales del país.

Tres mentiras de la derecha

En la víspera de la titulación de los nuevos profesionales de la salud, la Asamblea Nacional ha sido el escenario de discusión de la reforma parcial de la Ley de Ejercicio de la Medicina – que data de 1982-, a través de la cual se aspira dar formalidad a la figura del Médico Integral Comunitario, como un profesional igualmente capacitado para garantizar el derecho a la salud en todos los ámbitos.

El proyecto de reforma – presentado por el Partido Socialista Unido de Venezuela – plantea cambios en la redacción de los artículos 3,4, – numeral I- y 35, la inclusión del médico integral comunitario para equiparar sus funciones con las del médico cirujano y el especialista en ciencias de la salud.

La aprobación en primera discusión del proyecto no ha estado exenta de polémicas. Sectores tradicionales de la academia venezolana y empresas de comunicación privadas adelantan una campaña de descrédito tendente a desconocer y desprestigiar las capacidades profesionales de los futuros médicos, sustentada – como señala Antonio Torres- en argumentos falsos.

Mentira 1: De acuerdo a un pronunciamiento hecho por la Academia Venezolana de Medicina los médicos integrales comunitarios se forman en tres años. Una revisión del programa curricular aprobado por el Consejo Nacional de Universidades (CNU) en 2007 evidencia que tiene una duración de 6 años, durante los cuales los estudiantes cumplen 14 mil 84 horas presenciales y prácticas. Casi el doble de las 8 mil 500 que cursan los estudiantes de medicina tradicional, de acuerdo con datos ofrecidos por Carlos Ramírez, profesor del programa en la Universidad Bolivariana de Venezuela.

Ingrid García, estudiante del 6º año del MIC en la UBV-Caracas y próxima graduanda, refiere que la formación supera incluso los seis años contemplados en la malla curricular.

«La carrera de nosotros dura casi siete años, porque cursamos un pre-médico que es adicional y sirve para hacer una selección de los estudiantes y capacitarlos como preámbulo al currículo propiamente dicho. Es un proyecto médico que está a la vanguardia del sistema de salud, somos médicos de cabecera, el médico del barrio, el médico del cerro, porque nadie se atreve a ir allí. Todo el mundo cuando se gradúa se va para una clínica, pero como nosotros hemos estado desde el primer día en las comunidades sabemos lo que allí pasa».

El curso introductorio denominado Premédico tiene una duración de seis meses y permite una nivelación en materias básicas como Biología, Química y Matemática. Quienes lo aprueban ingresan al programa formal del MIC, en el que se imparten materias científicas-técnicas y sociales como Morfofisiología; Epidemiología e Higiene; Bioestadística e Investigación; Imageneología; Ética Médica; Cirugía General; Ginecología y Obstetricia; Deporte, Recreación y Salud; por citar algunas.

Mentira 2: Directivos de la Escuela de Medicina José María Vargas de la UCV han sostenido que los médicos integrales comunitarios no están preparados para incorporarse al sistema nacional de hospitales porque su formación no contempla materias vinculadas al área quirúrgica. La revisión del programa arroja que el 5º año está diseñado casi exclusivamente para la formación quirúrgica e incluye además, al igual que en el 6º año, la rotación en hospitales, en los cuales los estudiantes cumplen las mismas funciones de un médico residente proveniente de una universidad autónoma.

«Estamos igual de capacitados que los estudiantes de cualquier universidad tradicional debido a que vemos un sistema evaluativo similar al de ellos, con la diferencia de que nosotros tenemos más horas de clases y nos formamos en más de seis años de carrera. Nosotros hemos estado en el mismo terreno de los hospitales, en los consultorios de Barrio Adentro desde el primer día y en la vida hospitalaria. Estamos preparados para eso, tenemos la misma formación científico técnica y eso incluye cirugía», detalla Óscar Zambrano, estudiante de 5º año de MIC en la UBV-Caracas.

El profesor Antonio Torres, destaca que todos los médicos recién egresados de la carrera en cualquier universidad tienen conocimientos básicos de cirugía. «Yo me gradué en la UCV y tengo un título de médico cirujano porque en efecto puedo realizar procedimientos quirúrgicos menores, pero eso no quiere decir que mi especialidad sea la cirugía, para eso existen los postgrados. Si todo médico que se gradúa de una universidad autónoma es, en efecto, un cirujano total, deberían eliminar entonces los posgrados en cirugía».

Mentira 3: Autoridades de algunas universidades aseguran que los 8.000 nuevos médicos no tienen conocimientos suficientes para acceder a sus postgrado. Sin embargo la limitación no está en el saber sino en los requisitos de ingreso a los cursos de cuarto nivel, los cuales se niegan a modificar.

En la UCV, por ejemplo, los aspirantes a los postgrados deben poseer el título de Médico Cirujano, haber cumplido con el artículo 8 de la Ley de Ejercicio de la Medicina (ejercer como médico rural) y tener más de un año de graduados. La reforma parcial del texto legal que rige el ejercicio médico – que equipararía a los médicos cirujanos con los médicos comunitarios – posibilitaría el acceso de los nuevos galenos a estos estudios.

No obstante, para Torres, lo que subyace en las declaraciones hechas por representantes de la UCV es una profunda tendencia a la exclusión, y el desprestigio a priori de un programa regido por las mismas materias científico – técnicas que comprenden los estudios universitarios de medicina tradicional, con la única diferencia de una vocación humanista transversalizada en ellas.

Ante esta situación, el Ministerio de Educación Universitaria y el Ministerio de Salud prevén iniciar las discusiones para la creación de postgrados en el área sanitaria. «Nos acusan de crear un sistema de educación paralelo cuando son ellos mismos los que se muestran herméticos a revisar sus criterios, a darle cabida a estos profesionales, entonces el Estado debe asumir la tarea de garantizar que estos médicos continúen sus estudios y para ello vamos a trabajar», enfatiza Torres.

Luego de haber sido aprobado en una primera discusión, el proyecto de reforma parcial de la Ley de Ejercicio de la Medicina debe superar la segunda discusión en plenaria de la Asamblea Nacional para ser sancionada de forma definitiva.

Gregorio Gutiérrez, estudiante de 5º año del MIC, declara que es una lucha en la que los estudiantes no van a decaer. «Con la legalidad nos estamos jugando la potestad de ejercer en todos los niveles de la salud de forma inmediata a nuestra graduación. No es un favor, es un derecho lo que estamos reclamando».

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