Mamdani: Inmigrantes, fuerza que transforma para bien
Y, pese al temor que tantos líderes buscan sembrar cuando hablan de migración, hoy estamos reunidos en una ciudad que es prueba viviente de cómo los inmigrantes pueden ser una fuerza que transforma para bien. Una ciudad donde uno no piensa dos veces si escucha hablar swahili y español, creole y cantonés, en la misma cuadra.
Una ciudad donde década tras década llegan forasteros en busca de refugio y oportunidad, y que han ayudado a hacer de ella lo que es hoy en día. Una ciudad de la que yo, un inmigrante que llegó cuando sólo tenía 7 años, y que apenas alcanzó la ciudadanía por naturalización en 2018, estoy orgulloso de gobernar.
Cada centímetro de la ciudad de Nueva York es prueba viviente de que la migración es un activo; de que la ciudad del mundo es mucho más fuerte porque contiene al mundo. Estoy muy contento de estar aquí entre líderes que piensan de modo semejante a mí, tanto en este escenario como entre este público, e incluso más allá de estas paredes.
Porque cada uno de nosotros tiene una responsabilidad compartida de ofrecer una oportunidad a toda nuestra gente y de ver la migración, no como un obstáculo para el éxito de una ciudad, sino, con franqueza, como algo fundamental para ese progreso. Y sabemos que hay muchos que buscan sembrar la división y propagar miedo para obstruir ese objetivo. Eso no nos acobarda, ni lo usaremos como excusa para abandonar nuestras convicciones.
También sabemos que existen retos materiales que debemos vencer. Nuestra ciudad, y otras en todo el mundo, a menudo soportan el costo de la vivienda y de proveer a nuestros recién llegados sin contar con los recursos para hacerlo de manera adecuada. Y esas son necesidades que debemos atender al mismo tiempo que trabajamos para hacer que nuestras ciudades sean más costeables y más resilientes para los millones de personas que ya las llaman su hogar.
Por eso instamos a nuestras naciones a que financien inversiones directas en vivienda, servicios públicos y protecciones climáticas: los recursos que las ciudades necesitamos para sostener a nuestra población. Con ese compromiso en mente, podemos ahora asistir a la culminacíón del trabajo de este fin de semana: la ratificación del comunicado.
El desarrollo económico y la resiliencia climática van de la mano. Y esas personas que huyen de la guerra, del genocidio, de las inundaciones, del hambre y la inestabildad no deben ser rechazadas, sino bien recibidas.
*Extracto de los comentarios del alcalde de Nueva York durante una reunión de alcaldes de todo el mundo, a mediados de septiembre.