Santos y Maduro trazaron una ruta para la normalización progresiva de las relaciones

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Aunque no se anunció la reapertura inmediata de la frontera, los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Venezuela, Nicolás Maduro, reunidos en Quito, retomaron este lunes los canales diplomáticos y trazaron una ruta para la “normalización progresiva” de sus relaciones, las cuales entraron en un franco deterioro desde hace cuatro semanas.

Gracias a los presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y de Uruguay, Tabaré Vásquez, quienes como presidentes de Celac y Unasur, auspiciaron el encuentro de Santos y Maduro, Colombia y Venezuela intentarán, una vez más, resolver de manera conjunta, y por las vías diplomáticas, los problemas comunes que llevaron al cierre de la frontera, sin intervención de la OEA, que hizo todo lo posible para oficiar como mediador.

El acuerdo que permitirá la “progresiva normalización” de las relaciones compromete decisiones de lado y lado, como el retorno de sus respectivos embajadores.

Este mismo miércoles, además, una comisión de ministros y altos funcionarios estatales de ambos países iniciará en Caracas la construcción de la agenda de trabajo. El trabajo de los jefes de estos ministerios arranca con una primera reunión, en Caracas. Por Colombia, según supo este diario, harán parte de este grupo los ministerios de Relaciones Exteriores, Defensa, Hacienda y el de Minas. Además, la Dian y la Uieaf. Les corresponde dar resultados contra el contrabando de combustibles y alimentos y contra el narcotráfico y otras organizaciones criminales. Además, tomar medidas frente a la tasa de cambio.

Se dispuso que habrá una investigación de la situación de la frontera, con el acompañamiento de los gobiernos de Ecuador y Uruguay. Mientras la prioridad para Colombia será la crisis humanitaria por la violación de los derechos humanos de miles de colombianos obligados a dejar ese país en condiciones de irrespeto, Venezuela insistirá en examinar lo que pasa con el contrabando de combustibles y alimentos, tasa de cambio, narcotráfico y la supuesta presencia de paramilitares en la zona.

El presidente Maduro, por su parte, aceptó investigar las denuncias de Colombia sobre violación de su espacio aéreo, situación ocurrida la semana pasada en La Guajira.

Con esta reunión, dijo Maduro, se echan las “bases de un nuevo inicio, pudiéramos decir reinicio, también pudiera decirse de relaciones, como deben ser, basadas en la cooperación, el respeto y el enfrentamiento común de los problemas que tenemos entre ambas Repúblicas”. Igualmente, señaló que no existe cabida para el odio, la intolerancia, sino espacio para la hermandad y para una relación sin conflictos entre ambos países.

No hay reapertura

La reapertura de la frontera, que es uno de los asuntos que más afectan a las poblaciones de lado y lado, y que tiene un peso significativo en la restauración de la normalidad entre ambos países, no tiene fecha prevista. Eso dependerá del éxito tanto de las investigaciones en la zona fronteriza como de los avances que logren los equipos ministeriales de trabajo que se instalarán mañana.

El encuentro de Quito, al que Santos fue más por responder a una cortesía de los presidentes Correa y Vázquez que por esperar respuestas concretas de su colega venezolano, no pudo librarse de las tensiones que han marcado las relaciones entre Bogotá y Caracas durante esta última crisis.

Santos y Maduro no tuvieron un saludo efusivo. Más bien se evitaron. Inclusive, a última hora, cuando el anfitrión, Rafael Correa, intentó juntar sus manos en señal de victoria por los acuerdos logrados, fue notoria su resistencia.

Si bien coincidieron en subrayar el triunfo de la “sensatez” y de la importancia de retomar el curso de unas relaciones “respetuosas” y “cordiales”, Santos y Maduro se mantuvieron distantes, en los extremos de la mesa principal.

El reconocimiento del éxito del encuentro, al que en todo caso aludieron Santos y Maduro, corrió más por cuenta de sus promotores (Correa y Vázquez), quienes se declararon “satisfechos” por el reencuentro y el nuevo clima de las relaciones.

Santos y Maduro asistieron a dos reuniones. La primera, de casi tres horas y que calificaron de “privada”, se realizó en un clima informal en la residencia del presidente Rafael Correa.

A la segunda, de casi hora y media, asistieron los integrantes de sus respectivos equipos, y ahí fue donde se comenzó a hablar de los temas específicos que tendrá la agenda de Caracas, que se acordará mañana.

“Aquí primó la sensatez; este fue un diálogo sereno, respetuoso y productivo, y me complace muchísimo poder restablecer este diálogo con Venezuela”, dijo el mandatario colombiano.

Entre los acuerdos logrados se estableció el retorno inmediato de los respectivos embajadores a Caracas y Bogotá así como reunir a los equipos de ministros de ambos países para tratar temas sensibles –la primera reunión será el miércoles 23 en Caracas- y la progresiva normalización de la frontera.

Correa contó que en este encuentro los Jefes de Estado reconocieron la importancia de los mecanismos regionales de unidad como la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac).

Reafirmaron los lazos históricos y la vecindad geográfica reconociendo la importancia de cada país para desarrollar su propio modelo político jurídico económico y social.

“Ha sido una reunión franca y clara, una reunión en medio de un clima de hermandad. Hoy triunfó la sensatez el diálogo y la paz”, fueron las palabras con la que Maduro evaluó el encuentro. Aunque confesó que la reunión no estuvo exenta de complejidades y dificultades por los temas delicados y sensibles, pero que al final lo superaron con voluntad política. “No hay cabida para el odio, la intolerancia ni para el revanchismo, la única cabida que hay es para el diálogo la hermandad y la superación de los problemas”.

Por la mañana, al llegar a Quito, las actuaciones protocolarias fueron diferentes entre Maduro y Santos. En el aeropuerto, Maduro saludó con la gente, aceptó de una mujer un bastón de mando y durante siete minutos habló para los medios de comunicación. Santos, en cambio, no brindó declaraciones.

También fue distinto lo ocurrido en la Plaza Grande. Maduro fue recibido a las 13:24 en medio de cánticos revolucionarios entonados por simpatizantes del Gobierno. No hubo la misma algarabía para Santos. Al momento del saludo protocolario, no solo salió a recibirlo Correa, sino también Vázquez, quien, en cambio, no salió a recibir a Maduro. Periodistas venezolanos y colombianos comentaban que la relación entre Maduro y Vázquez se enfrió luego de que el Mandatario venezolano no respondiera, aparentemente, los llamados telefónicos de su homólogo uruguayo.

Siete pasos para normalizar la situación:

Construir un acuerdo que solucione los problemas de la frontera común

Fortalecer el diálogo bilateral

Retorno inmediato de embajadores de Venezuela y Colombia

Realizar investigación profunda de la situación en la frontera

Reunir equipos de ministros para tratar temas sensibles el miércoles 23

Progresiva normalización de la situación en frontera

Continuar trabajando con el acompañamiento de Ecuador y Uruguay