Los que invierten en el caos climático

Cifras millonarias en combustibles fósiles

Sergio Ferrari

Desde las altas temperaturas en muchos de los estadios donde se juega el Mundial de Fútbol a la canícula agobiante que golpea gran parte de Europa esta segunda quincena de junio, la vida cotidiana de millones de personas se ve cada vez más afectada por el calentamiento global. Responsable principal del mismo, el uso excesivo de los combustibles fósiles.

Uno de cada cuatro partidos del Mundial 2026 se disputa bajo niveles de calor peligrosos, lo que obliga a los jugadores a correr menos y dosificar sus esfuerzos. Según los criterios definidos por FIFPRO, la asociación mundial de jugadores y principal contraparte sindical de la FIFA, varios de esos encuentros podrían llegar a disputarse con 28 grados de temperatura de “bulbo húmedo global” (WetBulb Globe Temperature, o WBGT, su sigla en inglés), el índice que los expertos utilizan para recomendar que se pospongan.

Se trata de una medida diferente de la temperatura habitual del aire ya que combina calor, humedad, radiación solar y viento para calcular el estrés térmico real sobre el organismo. Por ejemplo, una temperatura del aire de 40 grados con un 30% de humedad equivale a unos 26 grados WBGT, cuando el rendimiento físico se resiente mucho más de los aconsejable (https://www.fifpro.org/es/articulos/2023/08/once-consejos-para-abordar-condiciones-de-calor-en-el-futbol-profesional).El nuevo negocio del fútbol: la pausa de hidratación estará presente en ...

Si bien el techo y la climatización del estadio de Dallas permitieron que el partido del lunes 22 de junio entre Argentina y Austria se jugara en condiciones relativamente “aceptables”, a esa misma hora la temperatura ambiente oscilaba alrededor de los 37 grados. Por momentos, el ritmo de ese partido tan áspero como intenso pareció jugarse como en cámara lenta, y la temperatura tuvo buena parte de culpa.

Ese mismo día y a esa misma hora, varias regiones de España, Francia, Portugal, Reino Unido, registraron temperaturas máximas en torno de los 40 grados que batieron récords, en tanto que, en otros países relativamente más frescos, como Suiza, los termómetros superaron los 36 grados. Efectos brutales de la canícula que golpea buena parte del oeste europeo.

 un reciente estudio de Naciones Unidas, el pronóstico de la temperatura para el fútbol en un futuro no muy lejano podría ser todavía más preocupante. Para el Mundial de 2050, por ejemplo, aunque la sede aún no se ha designado, se prevé, hipotéticamente, que 14 de los 16 estadios anfitriones van a padecer calor extremo. En 11 de esos recintos, las temperaturas incluso podrían impedir que se juegue. En otras palabras, el calor podría conspirar contra la salud de deportistas y espectadores a menos que se introduzcan cambios importantes en la infraestructura y la programación.

También los estadios locales donde miles practican deporte, con menos recursos financieros para la protección del sol y la gestión del drenaje, el agua y la refrigeración, se verían mucho más expuestos. En este Mundial, solo 3 de los 16 estadios cuentan con climatización (https://news.un.org/es/story/2026/06/1541552).

Penal contra el clima

En términos generales, es la utilización excesiva y descontrolada de los combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo y el gas, lo que contribuye al recalentamiento climático al atrapar y retener en exceso la temperatura del sol. Las emisiones que estos combustibles generan representan más del 75 % de los gases de efecto invernadero y casi 90 % de los gases producidos por dióxido de carbono.

Como lo afirman expertos y organizaciones internacionales, no es novedad que el planeta se esté recalentando más rápidamente que en cualquier otro momento de la historia por lo menos desde que existen registros. Inevitablemente, las temperaturas excesivas modifican los patrones climáticos y alteran el equilibrio normal de la naturaleza. Con muchos riesgos no solo para los seres humanos sino también para toda otra forma de vida. Y, sin embargo, hay quienes procurar negar todo esto con tal de beneficiarse (https://www.un.org/es/climatechange/science/causes-effects-climate-change).

Goles en contra de la Tierra

¿Quiénes lucran con el mercado de combustibles que produce el amenazante calentamiento terrestre? Según el informe Cómo invertir en caos climático, que la Organización No gubernamental ambientalista alemana Urgewald acaba de publicar, aproximadamente 8.400 inversores institucionales globales poseen actualmente la estratosférica cantidad de 6.500 millones de dólares en acciones y bonos de la industria y la comercialización de combustibles fósiles. Se trata de bancos, aseguradoras, administradoras de pensiones de jubilados en países “ricos” y gestoras de dineros activos de terceros (https://investinginclimatechaos.org/data).EL IMPACTO DEL USO DE COMBUSTIBLES FÓSILES EN EL CAMBIO CLIMÁTICO ...

El estudio que Urgewald realizó juntamente con otras 25 ONG, cuenta, por ejemplo, con el apoyo de la Alianza Climática de Suiza, entidad que forma parte de la Alianza Europea por el Clima, plataforma con más de 2 mil miembros institucionales (principalmente ciudades y municipios) de 25 países.

Más del 95 % de estas inversiones se dirige a empresas que expanden sus actividades con perspectivas de mediano y largo plazo, como el desarrollo de nuevos yacimientos de petróleo y de gas o la construcción de nueva infraestructura, como gasoductos, terminales de gas natural licuado y centrales eléctricas de carbón y de gas.

Resultado del análisis público más completo hasta la fecha sobre las inversiones institucionales en el sector, Cómo invertir en caos climático advierte que, “si bien todos nos vemos afectados, la mayoría desconoce [el hecho de que] los bancos comerciales y los inversores que financian a las empresas de combustibles fósiles operan en gran medida sin transparencia ni rendición de cuentas democrática”. Además, que aun en esos casos en que “existen datos, las conexiones entre los inversores y los proyectos de combustibles fósiles son deliberadamente complejas”. (https://investinginclimatechaos.org/).

Mecanismos del desastre colectivo

Al igual que cualquier otro tipo de corporaciones, las del sector de combustibles fósiles se financian principalmente mediante la emisión de acciones y bonos. Cuando un inversionista adquiere acciones, es decir, participación en el capital de la empresa, se convierte en copropietario de la misma, con derechos como el voto en sus juntas generales, y se beneficia cuando esas acciones aumentan su cotización en el mercado.

Por su parte, los bonos funcionan como préstamos que un inversionista le hace a una compañía. A diferencia de las acciones, los bonos no implican propiedad directa en la empresa. Cuando una corporación emite un bono, lo que está haciendo es pedir que le presten dinero a cambio de intereses liquidados periódicamente y comprometiéndose a devolver el total del dinero que se le ha prestado en una fecha determinada, o de vencimiento. La emisión de bonos es una de las principales formas como una corporación, en este caso, del sector de combustibles fósiles, financia grandes proyectos, desde nuevos yacimientos de petróleo y de gas hasta la expansión de minas de carbón.

Energías renovables se imponen a combustible fósiles inversión aumentará 50 para 2030Un gran problema con las inversiones institucionales en combustibles fósiles es que ignoran las dramáticas consecuencias del recalentamiento ambiental agravado por los mismos. La mayor motivación, quizás la única, de estos inversionistas es enriquecerse aún más, de ninguna manera dirigirse hacia fuentes energéticas alternativas de bajo impacto en el efecto invernadero.

Prueba de ello, la inmensa cantidad de inversiones en bonos que no “maduran” sino hasta después del año 2050: aproximadamente 64 mil millones de dólares. Tiempos larguísimos, algo así como una jugarreta financiera contra el clima, como lo muestra el informe de Urgewald, ya que a ningún inversionista se le ocurriría renunciar al capital que ha invertido en esos bonos.  

Más de 240 inversores poseen bonos de combustibles fósiles con vencimientos que se extienden hasta el año 2080, y aun después, como los de la petrolera estatal brasileña Petrobras, que maduran recién en 2115. Y con el agravante de que Petrobras planea expandir su producción de petróleo más allá del año 2050 a expensas de los ecosistemas y las comunidades más vulnerables de su país.

Selva amazónica contaminada por perforaciones de gas y petróleo ...El año pasado, comenzó a perforar frente a la costa amazónica y recientemente anunció la reanudación de sus actividades de perforación en la selva amazónica. Entre los tenedores de sus bonos a largo plazo se encuentran Franklin Resources (Estados Unidos), Manulife Financial (Canadá), Royal London Group (Reino Unido), BlackRock (Estados Unidos), OTP Bank Group (Hungría) y UBS (Suiza).

Otro gran problema con estas inversiones, como Urgewald señala, tiene que ver con la manera como el tráfico de bonos institucionales de mercados primarios a secundarios se utiliza astutamente para justificar la irresponsabilidad ética. Cuando una corporación emite acciones o bonos por primera vez, los inversionistas que los adquieren constituyen lo que se conoce como mercado primario. Pero estos inversionistas originales pueden vendérselos a otros inversionistas, quienes en realidad no le aportan capital a la corporación emisora. Estos inversionistas constituyen lo que se conoce como mercado secundario.

Cuando surgen interrogantes o cuestionamientos respecto del impacto nocivo que los combustibles fósiles tienen sobre el clima, abundan los argumentos para evadir o diluir responsabilidades. Por ejemplo, que los inversores del mercado secundario en realidad no les financian a esas grandes corporaciones desde el momento que no han invertido directamente en ellas. Los mercados secundarios juegan un papel de complicidad significativa en el desgaste de la salud presente y futura de la Tierra al comercializar los bonos de los inversionistas originales. Aún más, en muchos casos le agregan credibilidad a este tipo de operaciones.

El planeta arde, y un grupo de gigantescos capitales financieros sigue lucrando con sus cenizas. Mirada cortoplacista y muchas veces negacionista para la cual no existen ni estadios deportivos hirvientes ni poblaciones enteras que transpiran hasta agotarse. Mientras tanto, estos capitales -apoyados por muchos gobiernos- siguen jugando y ganando gracias a un incendio que nadie parece poder apagar.

 

*Periodista, investigador y analista argentino, radicado en SuizaColaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)