Los amagos expansionistas de Trump (por ahora sólo en mapas)
Gerardo Villagrán del Corral
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, compartió este lunes en su red Truth Social un mapa en el que las franjas rojas y blancas de la bandera estadounidense cubren México, el Caribe y Canadá, además de Groenlandia e Islandia. Trump publicó ese mapa sin ningún comentario en su red Truth Social, horas después de haber sugerido, en la misma red social, que el estado estadounidense deNuevo México debería renombrarse y denominarse «Nueva América», en línea con su reclamación sobre el «Golfo de América».
El mapa muestra a México, Canadá, Cuba, Haití, Centroamérica, las islas caribeñas, Groenlandia e Islandia cubiertos por la bandera de Estados Unidos, en una representación de corte expansionista, con una avalancha de contenidos sobre el cambio de nombre que dispuso sobre Nuevo México, “Nueva America”, y la guerra contra Irán.

Este episodio ocurre en medio de la estrategia discursiva del magnate, caracterizada por sus constantes ataques contra otras naciones. Desde enero de 2025, al inicio de su segundo mandato, Trump emitió un decreto para cambiar el nombre del Golfo de México por el de “Golfo de América” en los registros del gobierno estadounidense. En el caso de Cuba, la mayor de las Antillas, ha emprendido una agresiva estrategia para asfixiar al pueblo de la isla, que incluye la intensificación del bloqueo económico y, desde inicios de este año, un cerco para evitar que lleguen combustibles al país, lo que ha generado su peor crisis energética.
El presidente acostumbra a difundir en esa red social memes e imágenes generadas por sus simpatizantes o por inteligencia artificial, y no está claro el origen del mapa que publicó este lunes. No obstante, el mandatario ha dejado claro en su segundo mandato sus ambiciones expansionistas sobre territorios como Groenlandia o incluso Canadá, y no ha descartado una intervención militar para tomar Cuba.
En lo que respecta a Groenlandia, el jefe de la Casa Blanca ha insistido de manera permanente en hacerse de ese territorio autónomo en el Ártico, que forma parte del Reino de Dinamarca, alegando supuestas “razones de seguridad nacional”. Apenas el domingo, en su cuenta de Truth Social, Trump divulgó un video alterado con inteligencia artificial en el que él mismo cambia el nombre de Nuevo México –parte de su país– por el de “Nuevo América”.
En Islandia, que sale por primera vez en este tipo de mapas, la canciller federal, Þorgerður Katrín Gunnarsdóttir, declaró que era “completamente inapropiado”, y convocó al embajador estadounidense, Billy Long, quien en enero pasado sostuvo que la isla debía ser el estado 52, y después se disculpó, y aseguró que fue una “broma”. Mientras, el candidato presidencial izquierdista francés, Jean-Luc Mélenchon, exigió al mandatario Emmanuel Macron hacer uso de un portaviones para defender la soberanía del país.
Con al menos siete memes, compartidos entre las 10:42 y las 10:46 horas de EEUU, Trump insistió ayer en renombrar a Nuevo México como “Nueva America”, lo que fue seguido de nuevas críticas en el estado sureño, arrebatado a México en el siglo XIX. Después, el mandatario divulgó imágenes sobre la guerra contra Irán; aparece frente a un portaviones mirando explosiones a lo lejos y otras de navíos iraníes hundidos. El magnate compartió desde el fin de semana más memes. En uno rump se presenta como jugador de hockey derribando al primer ministro canadiense, Mark Carney.
El escritor español David Torres señala que pocas veces se habrá aplicado mejor la famosa sentencia de Marshall McLuhan (“el medio es el mensaje”), teniendo en cuenta que medio y mensaje se fundían en un millonario pedófilo y demente con una peluca naranja que farmea aura hasta cuando su propietario se queda sobado en mitad de una rueda de prensa. Añade que a eso de menear el esqueleto en público sin estar borracho lo han medio bautizado farmear.
“Votemos a este energúmeno, que va a hacer América grande otra vez, y además nos vamos a reír mucho”. El eslogan funcionó de fábula, hasta el punto de que muchos de los que lo votaron, por no mencionar sus familiares y amigos, han acabado en los centros de detención del ICE. Allí no paran de reírse a carcajadas.
Hacer América grande otra vez consiste, más que nada, en renombrar los mapas a capricho, una ofensiva cartográfica digna de un tonto con un lápiz: el peligro es que el tonto está sentado en la Casa Blanca. En los prolegómenos de su segundo mandato, Trump iba a anexionarse Groenlandia, Canadá, el canal de Panamá, Venezuela y lo que se ocurriera, pero se conformó con secuestrar al presidente Nicolás Maduro y quedarse con el petróleo venezolano», añade Torres.
Por ahora, Trump se conforma en ganar las guerras sobre el papel. A México le quitó el golfo homónimo por llevarle la contraria y a Canadá, que no quiere saber nada de las barras y estrellas, le ha tachado la denominación oficial del Lago Ontario. Ahora Trump también quiere reclamar la soberanía sobre el estrecho de Ormuz, pero como le queda un poco lejos, vaya uno a saber cómo lo llama.
Ya corren las apuestas sobre cómo irá a rebautizar el Atlántico y el Pacífico (Océano de América I y Océano de América II, eso seguro, aunque todavía tiene dudas sobre dónde colocar los palotes), así como el Ártico y la Antártida.
“El mundo será Tlön”, escribió Jorge Luis Borges en uno de sus relatos magistrales, sin poder prever que con Trump el mundo será más bien tolón, tolón. Ni Putin, ni Xi Jinping, ni Macron, ni Zelensky, ni Kim Jong-un: nadie puede vencer a Trump en un campeonato de farmear aura, concluye Torres.
*Antropólogo y economista mexicano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)