Logra EEUU pacto con Dinamarca para control permanente de Groenlandia

Isabella Arria

Ningún adversario podrá tener una base o inversiones sin nuestra aprobación por escrito: Trump. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, confirma el compromiso, pero habla de “seguridad compartida en el Ártico”. El pacto entre las tres partes incluye el veto a países enemigos, según la versión del presidente estadounidense

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó en sus redes sociales que cerró un acuerdo con Dinamarca y Groenlandia que otorga a Estados Unidos “el control permanente” de la seguridad del territorio ártico, luego de meses de amenazar con quitarle la isla por la fuerza a su aliado de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Horas después, la oficina de la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, confirmó que el acuerdo será firmado por los tres gobiernos la próxima semana durante la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, pero que aún se necesita acción de los parlamentos danés y groenlandés antes de que pueda entrar en vigor.

El premier groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, declaró que el trato “beneficia” a los tres gobiernos y “reconoce los intereses de Groenlandia y nuestro lugar en la cooperación internacional”.“¡Esto no supondrá ningún costo para Estados Unidos! (…) [H]emos trabajado con representantes de Dinamarca y Groenlandia para garantizar que Estados Unidos tenga para siempre la capacidad total de hacer lo necesario en Groenlandia para asegurar y defender la seguridad tanto de Groenlandia como de los Estados Unidos», escribió Trump en Truth.

Desde el inicio de su segundo mandato, Trump ha insistido en que Estados Unidos necesita controlar Groenlandia por razones de seguridad nacional y el 20 de enero, día de su investidura, afirmó que Washington necesitaba hacerse con la isla para garantizar la seguridad internacional. En marzo llegó a decir que no descartaba el uso de la fuerza militar para lograrlo.

El acuerdo llega después de meses de negociaciones entre Estados Unidos y Dinamarca sobre una posible expansión militar de la primera potencia mundial en la isla, territorio autónomo perteneciente a Dinamarca. Es de esperar que el pacto sirva para poner fin a las amenazas del presidente estadounidense de anexionarse por la fuerza el territorio de un miembro de la OTAN. El Pentágono, según se supo en mayo, tiene intención de abrir tres nuevas bases, una pretensión que se ajusta al citado acuerdo de defensa vigente entre Washington y Copenhague. Trump quería que esas instalaciones se designen como territorio soberano de EEUU, una exigencia a la que sus contrapartes se oponían.

Trump aseguró que con el acuerdo su gobierno comenzaría “de inmediato” una mayor presencia militar en el territorio danés, el cual es rico en minerales. Afirmó que el pacto garantizará que Washington tenga “la capacidad total de hacer lo necesario en la isla para asegurar y defender la seguridad de Groenlandia y de Estados Unidos” y advirtió que “ningún adversario podrá tener una base, presencia militar, ni realizar inversiones sensibles en Groenlandia sin nuestra aprobación expresa por escrito”.

El mandatario estadounidense también afirmó que “ningún adversario podrá tener jamás una base ni presencia militar en Groenlandia, ni realizar inversiones sensibles allí, sin nuestra aprobación expresa por escrito”. Y definió la “vida” del acuerdo como “infinita”. “Colaboraremos con el pueblo de Groenlandia en su desarrollo y construcción. Esta solución es excelente para los Estados Unidos de América, Dinamarca, Groenlandia y todos nuestros aliados”, concluye el post del presidente en Truth.

Jens-Frederik Nielsen, primer ministro de Groenlandia, celebró, por su parte, que el acuerdo “reconoce los intereses” de la isla y su “papel en la cooperación internacional”. “Nos beneficiará a todos”, sentenció. El gobierno danés indicó que “el acuerdo reconoce la soberanía y la integridad territorial” de Groenlandia y Dinamarca y respalda el derecho de ambos pueblos “a la autodeterminación”. El año pasado, Trump pidió a Dinamarca que vendiera la isla a Estados Unidos e insistió en que ese territorio es crucial para la seguridad de su país. No descartó tomarlo por la fuerza, aunque Dinamarca es un aliado de Washington en la OTAN. Dinamarca y Groenlandia dijeron repetidamente que la isla no está en venta, aunque los funcionarios daneses dejaron claro que estaban dispuestos a trabajar con Washington para ampliar la presencia militar estadunidense en ese territorio.

Más allá del lenguaje triunfal, faltaron muchos detalles en ese primer post en su red social Truth, en el que no quedó claro qué cambia con respecto al acuerdo sobre la isla ártica ya existente desde 1951 entre Washington y Copenhague. Tampoco fue posible salir de dudas con los pronunciamientos oficiales que le siguieron.

Poco después del mensaje de Trump, que regresó a la Casa Blanca con la intención de comprar la isla más grande del mundo, la oficina de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, publicó en X un comunicado, firmado también por Groenlandia, dando por bueno el pacto. “Groenlandia, Dinamarca y Estados Unidos prevén firmar la próxima semana un acuerdo que reforzará la seguridad en el Ártico y la zona del Atlántico Norte”, dice el texto, que explica que esa firma será en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York la próxima semana. “Una vez firmado, deberá someterse a los trámites parlamentarios necesarios para su entrada en vigor”, avisó.

El intento de la Casa Blanca de hacerse del territorio ártico también fue rechazado por Rusia y gran parte de Europa, que no se han pronunciado sobre el reciente anuncio. Trump expresó supuestas preocupaciones de que Rusia y China se habían vuelto más “activas” en el Ártico, haciendo necesario que Estados Unidos tomara el control de Groenlandia.

El secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, afirmó que se trata de un “acuerdo histórico” y una “gran victoria”. “Groenlandia será para siempre parte del área de defensa estratégica de América del Norte y excluirá a cualquier adversario de ella y del área circundante”, señaló Rubio. “Este acuerdo aborda de manera permanente y completa nuestras preocupaciones de seguridad nacional en Groenlandia”.

 

El acuerdo llega después de meses de negociaciones entre Estados Unidos y Dinamarca sobre una posible expansión militar de la primera potencia mundial en la isla, territorio autónomo perteneciente a Dinamarca. Es de esperar que el pacto sirva para poner fin a las amenazas del presidente estadounidense de anexionarse por la fuerza el territorio de un miembro de la OTAN.

El Pentágono, según se supo en mayo, tiene intención de abrir tres nuevas bases, una pretensión que se ajusta al citado acuerdo de defensa vigente entre Washington y Copenhague. Trump quería que esas instalaciones se designen como territorio soberano de Estados Unidos, una exigencia a la que sus contrapartes se oponían.

Vida “infinita”

El mandatario estadounidense también afirmó que “ningún adversario podrá tener jamás una base ni presencia militar en Groenlandia, ni realizar inversiones sensibles allí, sin nuestra aprobación expresa por escrito”. Y definió la “vida” del acuerdo como “infinita”. “Colaboraremos con el pueblo de Groenlandia en su desarrollo y construcción. Esta solución es excelente para los Estados Unidos de América, Dinamarca, Groenlandia y todos nuestros aliados”, concluye el post del presidente en Truth.

Jens-Frederik Nielsen, primer ministro de Groenlandia, celebró, por su parte, que el acuerdo “reconoce los intereses” de la isla y su “papel en la cooperación internacional”. “Nos beneficiará a todos”, sentenció.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, en una visita a Groenlandia el 7 de septiembre
Recurriendo a un lenguaje menos definitivo que el de Trump, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, declaró: “Me complace que exista la perspectiva de un buen acuerdo para Groenlandia, el Reino de Dinamarca y Estados Unidos. Un acuerdo que refuerce nuestra seguridad compartida en el Ártico y la región del Atlántico Norte y que, por lo tanto, también beneficie a la OTAN y a Europa. Un acuerdo que, al mismo tiempo, reconozca la soberanía e integridad territorial del Reino, así como el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación”.

Unas horas después, el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, ha defendido el acuerdo de seguridad alcanzado con Washington con el argumento de que “la situación en el Ártico ha cambiado”.

Ya existe un acuerdo bilateral de defensa firmado en 1951 y renovado en 2004 otorga a Estados Unidos privilegios para expandir su presencia militar en Groenlandia. Este no impide la construcción de nuevas bases o el despliegue de cientos o miles de soldados estadounidenses, así que habrá que esperar a ver el contenido del nuevo acuerdo para interpretar correctamente su novedad y alcance.

Groenlandia es la isla más grande del mundo que no forma un continente: una vasta porción de tierra y hielo entre los océanos Ártico y Atlántico de exigua población (56.000 habitantes), pero rica en recursos naturales y valor geoestratégico. Es codiciada por su ubicación: el deshielo del Ártico promete abrir nuevas vías de navegación, así como una competencia comercial y naval con Moscú de la que Pekín no piensa quedarse fuera. También cuenta con anheladas las reservas de minerales de tierras raras, necesarios para el diseño de la tecnología más avanzada.

Trump ya dijo en 2019, durante su primera vuelta en la Casa Blanca, que estaba considerando la posibilidad de comprar Groenlandia. Hasta llegó a cancelar un viaje de Estado a Dinamarca cuando los gobernantes del país escandinavo, socio fundador de la OTAN y miembro de la Unión Europea, le respondieron que la isla no se vende.

*Periodista chilena residenciada en Europa, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)

 

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