Las Malvinas argentinas: Las riquezas para EEUU y Gran Bretaña

Aram Aharonian

Al redefinir Malvinas como un asunto de seguridad nacional y de desarrollo futuro, el gobierno libertario  argentino busca sentar las bases de una política disuasiva frente al avance de la explotación unilateral británica en el Atlántico Sur, una región de creciente relevancia estratégica, mientras Estados Unidos va tomando posiciones en el Atlántico Sur.

El desafío para la Argentina consiste en convertir una coyuntura potencialmente favorable en una estrategia sostenible que no dependa exclusivamente de las decisiones de Washington, que trata denodadamente de no perder su influencia en el Atlántico Sur.

Trump se reunió con el primer ministro británico y hablaron sobre Malvinas
Trump se reunió con el primer ministro británico Andy Burnham y hablaron sobre Malvinas. Pero, ¿qué hablaron?

El discurso de Milei en Naciones Unidas se produjo después de que Donald Trump señalara que podría revisar la “neutralidad” estadounidense frente al reclamo argentino de soberanía, algo que el mandatario argentino interpretó como “vientos de cambio favorables a nuestro reclamo”.  Sostuvo que este giro podría reducir el respaldo diplomático que Gran Bretaña ha disfrutado y usufructuado históricamente, facilitando que terceros países o empresas trasnacionales se acerquen a la posición argentina.

En el marco de la Asamblea General de la ONU.Donald Trump se reunió con el primer ministro de Reino Unido, Andy Burnham, en medio de las tensiones entre Estados Unidos y Gran Bretaña que incluye la supuesta revisión de Washington sobre la soberanía de las Islas Malvinas. Burnham hizo una férrea defensa a la autodeterminación de los isleños. «Hoy tuviste la amabilidad de permitirnos hablar sobre algunos temas relacionados con el comercio. Mencionamos las Malvinas. Y tuviste la amabilidad de escucharnos sobre esos temas», dijo Burnham.

Nada que ver con la soberanía.

En abril, un correo electrónico interno del Pentágono sugería que EEUU  consideraba opciones para sancionar a los aliados de la OTAN que, a su juicio, no habían apoyado su guerra en Irán. Entre dichas opciones figuraba la posibilidad de que EEUU. revisara su postura sobre la reclamación británica de las Malvinas

Las resoluciones de Naciones Unidas desalientan innovaciones unilaterales en zonas en disputa. La creación por parte del gobierno argentino del Consejo de Seguridad Nacional y el encuadre de Malvinas como una cuestión de seguridad nacional reflejan un proceso de securitización de la causa, desplazando el tema del ámbito diplomático hacia el de la seguridad y los negocios, habilitando una mayor movilización de recursos estatales —defensa, inteligencia, economía y seguridad— frente a una amenaza percibida sobre la soberanía.

El riesgo de una retórica belicista es muy grande para Argentina, por lo que debiera priorizar la vía diplomática y el cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas, que hasta ahora han desalentado innovaciones unilaterales en zonas en disputa. Las sanciones anunciadas contra las empresas explotadoras de hidrocarburos en Malvinas son interpretadas como un acto de escalada que lleva a endurecer la posición británica y a reducir  el margen para la negociación diplomática.

La apuesta de Milei y sus asesores nacionales y extranjeros sobre la securitización si bien  puede fortalecer el consenso interno en torno a la causa y facilitar la coordinación del aparato estatal, amenaza con aumentar la probabilidad de dinámicas de acción y reacción con el Reino Unido y/o  generar efectos colaterales sobre otras áreas de la política exterior, como las relaciones comerciales, la cooperación en defensa y la actuación en foros multilaterales.

Un buque pesquero opera en aguas del Atlántico Sur, donde la pesca de calamar, merluza y otras especies representa el principal recurso económico vinculado al área de las Islas Malvinas y una de las mayores fuentes de ingresos de la administración del archipiélago.

El gobierno argentino no ha buscado crear un frente sudamericano y espera que Brasil, Chile y Uruguay no cuestionen su posición. Pero lo más probable es que frente a esta situación predomine el silencio.  Hoy Argentina no parece contar con la posibilidad de construir una coalición regional.

Este gobierno intenta por todos sus medios que Estados Unidos se involucre en el tema. Ya Argentina y EEUU acordaron el Corredor Andes-Atlántico para impulsar infraestructura económica. La iniciativa conjunta apunta a facilitar inversiones públicas y privadas de largo plazo en transporte, energía, minería e infraestructura digital, con participación de empresas y financiamiento estadounidense. O dicho de otra manera, las Malvinas pueden ser argentinas pero Estados Unidos quiere las riquezas del Atlántico Sur.

El subsecretario de Estado de EEUU, Christopher Landau, y el canciller argentino, Pablo Quirno, lanzaron el  miércoles 23 el Corredor Andes-Atlántico, que busca «fortalecer y modernizar la infraestructura que conecta a los sectores económicos clave de Argentina con los principales puertos atlánticos y los mercados occidentales». El comunicado afirmó que con este nuevo corredor económico, «los Estados Unidos y Argentina avanzan en su compromiso compartido con la seguridad, la protección y la prosperidad del Hemisferio Occidental y sus cadenas de suministro estratégicas».

El Corredor Andes-Atlántico forma parte de la Asociación del G7 para la Infraestructura y la Inversión Global, y se basa en el respaldo de los EEUU a corredores económicos estratégicos a nivel mundial que aseguran las cadenas de suministro estadounidenses y crean oportunidades para sus empresas.  Entre los ya existentes se encuentran el Corredor Económico India-Medio Oriente-Europa, la Ruta Comercial Transcaspiana en Asia Central y el Cáucaso, el Corredor de Lobito en el África subsahariana, y el Corredor Económico de Luzón en Filipinas.

No sólo el Atlántico Sur, también Vaca Muerta 

Vaca Muerta, los yacimientos petrolíferos que busca EEUU

] El Gobierno volvió a apostar a los anuncios de grandes inversiones para mostrar resultados de su programa económico, aunque la llegada efectiva de capitales de magnitud sigue sin acompañar las expectativas que la Casa Rosada viene alimentando desde el inicio de la gestión. Esta vez el escenario fue Nueva York y el eje volvió a ser Vaca Muerta. Argentina y Estados Unidos lanzaron este miércoles el denominado Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa que contempla financiamiento por hasta 7000 millones de dólares para proyectos de energía, minería e infraestructura.

El financiamiento estará respaldado por el Export-Import Bank de Estados Unidos y apunta a movilizar inversiones estadounidenses hacia sectores considerados estratégicos. El acuerdo representa un respaldo político y financiero importante para el gobierno argentino, pero una cosa es anunciar una disponibilidad de crédito y otra concretar las inversiones. Los 7000 millones de dólares constituyen un marco potencial de financiamiento para distintos proyectos y no un desembolso inmediato de ese monto sobre la economía argentina.

En medio de altas tensiones internacionales por el rechazo generalizado al genocidio palestino, Milei se reuniò a solas con Netanyahu

 

«Las exportaciones de minerales, petróleo y gas aumentarán a través de inversiones estadounidenses e inversiones respaldadas por los Estados Unidos en ferrocarriles, vías navegables, puertos, oleoductos e infraestructura de generación y transmisión de energía, construidas sobre una base de tecnología confiable que busca garantizar una eficiencia óptima y máxima ciberseguridad», se enumeró.

Por el lado del sector energético, se buscará «desarrollar comercialmente los recursos energéticos de la región de Vaca Muerta mediante inversión, tecnología e instrumentos financieros estadounidenses, incluyendo préstamos directos, garantías de préstamos y productos de seguros para movilizar capital, equipos y proveedores de servicios de los Estados Unidos».

En el caso del sector de minerales, se buscará «identificar oportunidades en el marco del Acuerdo Marco de Minerales Críticos EEUU.-Argentina para respaldar la minería y el procesamiento de minerales críticos, avanzando en los compromisos para asegurar las cadenas de suministro y promover la diversificación de las cadenas de suministro globales».

«El compromiso del presidente (Donald) Trump y el liderazgo de (Javier) Milei se traducen hoy en algo concreto: Estados Unidos y Argentina lanzaron el Corredor Andes-Atlántico, la iniciativa que conectará la matriz productiva argentina con los mercados de Occidente a través de inversión de EEUU», afirmó el embajador estadounidense  Peter Lamelas.

No se habla de soberanía sino de explotación de los recursos de los que debiera hacer usufructuo la Argentina y no Estados Unidos o el Reino Unido. Pero para ello se necesitan gobiernos que defiendan los intereses del país y de todos y cada uno de los argentinos.

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

 

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