La ultraderecha va al balotaje en el Perú
Mariana Álvarez Orellana
Los primeros recuentos colocan al frente de las votaciones en las elecciones presidenciales de este domingo en Perú a la derechista de Fuerza Popular Keiko Fujimori con el 37% de los votos escrutados. Los ultraconservadores del partido Renovación Popular, liderados por Rafael López Aliaga, son el rival mejor posicionado para superar, junto a la hija y heredera política del exdictador Alberto Fujimori, esta primera vuelta en la que participan más de 30 candidatos.

Tras una jornada marcada por problemas para habilitar todos los centros de votación, se conoció la encuesta de boca de urna de la empresa Datum. La candidata fujimorista quedó primera con apenas 16,5%. Se extendió la votación este lunes porque decenas de miles de personas no pudieron votar en Lima y EE.UU.
Fujimori cuenta de momento con alrededor del 17% de los sufragios, seguida muy de cerca por Aliaga con más del 16%, y a más distancia, con un 13,8% de los votos se encuentra Jorge Nieto, el candidato centrista del Partido del Buen Gobierno. Los dos adversarios más votados se medirán en una segunda vuelta el 7 de junio. El lunes abrirán algunos colegios donde se han producido incidencias que han impedido votar a 63.300 ciudadanos.
Con el recuento oficial ya iniciado el Jurado Nacional de Elecciones ha decidido en la noche del domingo ampliar la jornada un día más después de que 15 centros de votación en Lima, con 211 mesas en su interior, no pudieran instalarse por el retraso en la distribución del material electoral, lo que ha dejado sin la posibilidad de votar a miles de electores y generado una gran polémica entre los candidatos y los ciudadanos afectados.
Insólitamente las elecciones no terminaron el domingo. Continuarán este lunes. Algo que ocurre por primera vez. Por problemas logísticos, el material electoral no llegó a 215 mesas en 15 centros de votación en Lima, lo que impidió que 63 mil electores pudieran votar. El total de electores son poco más de 27 millones. Esto generó un caos en los centros de votación durante el día, indignación en los que hacían por horas largas filas sin poder votar, protestas y denuncias de un posible fraude contra una eventual maniobra para dejar fuera de la segunda vuelta al candidato progresista Roberto Sánchez.

Seis candidatos están en empate técnico en el segundo lugar, con cuatro de ellos con mayor opción. Las dos proyecciones a boca de urna los ubican en distinto orden. Los cuatro candidatos con mayor opción de meterse al balotaje para pelearle la presidencia a Keiko Fujimori son el izquierdista Sánchez, el ultraderechista Rafael López Aliaga, el candidato de centroderecha Jorge Nieto y el populista Ricardo Belmont. Las diferencias entre ellos son estrechas.
En una decisión extemporánea, el JNE “exhortó” que no se difundan resultados oficiales y no oficiales hasta que termine la votación el lunes. Pero esa decisión llegó cuando ya se habían difundido las proyecciones a boca de urna.
Según las estimaciones a pie de urna de la encuestadora Datum, tras Fujimori, en segundo lugar se ubica el exalcalde ultraconservador de Lima Rafael López Aliaga, que obtiene el 12,8 %, seguido muy cerca por el centrista Jorge Nieto, con el 11,6 %; y el empresario y también exregidor limeño Ricardo Belmont con el 10,5 %. Sin embargo, Ipsos, que otorga el 16,6 % a Fujimori, da el segundo puesto al exministro Roberto Sánchez (12,1%), heredero del expresidente izquierdista Pedro Castillo; el tercero a Belmont (11,8 %); el cuarto a López Aliaga (11 %) y el quinto a Nieto (10,7 %).
Como ninguno tiene posibilidades de obtener más del 50 % de los votos, como se requiere para ganar la Presidencia en primera vuelta, el nuevo mandatario peruano se dirimirá en el balotaje de dentro de tres semanas. Esta es la cuarta vez que la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), condenado y encarcelado por violaciones a los derechos humanos y fallecido en 2024, trata de alcanzar el poder, tras perder en las segundas vueltas de 2011, 2016 y 2021.
Esta cita ha tenido un récord de 35 candidatos a la Presidencia, con especial prevalencia, según las encuestas, de los del espectro ideológico de derecha, en un momento marcado por el problema de la delincuencia, considerada la mayor preocupación de los peruanos, y tras una inestable década en la que ha habido hasta ocho jefes de Estado diferentes.
Más de 27 millones de peruanos estaban convocados a las urnas, con voto obligatorio, para elegir al presidente y dos vicepresidentes; los 130 integrantes de la Cámara de Diputados y cinco representantes para el Parlamento andino. Además, desde estos comicios y tras la reforma constitucional de 2024, Perú volverá a tener Senado y los ciudadanos han tenido que seleccionar a sus 60 integrantes.
El incremento de la delincuencia y la corrupción se mantuvieron como la principal preocupación, incluso por encima de la inestabilidad política que ha provocado el desfile de ocho presidentes en la última década. En el último quinquenio las denuncias por extorsión, un delito que ha provocado protestas y paralizaciones frecuentes del transporte público, se han quintuplicado; mientras los asesinatos se han duplicado, según datos oficiales.
Polémica con los colegios electorales
Más de 10.000 centros de votación han acogido la primera jornada electoral, marcada por la polémica por los grandes retrasos en Lima para instalar mesas en varios locales, lo que ha llevado a las autoridades a ampliar primero una hora la apertura de los colegios, hasta las 18:00 hora local (1 de la madrugada en España) y posteriormente, con la polémica en ascenso, al lunes. Según la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), el domingo se han logrado instalar el 99,8 % de las mesas.
Por lo sucedido con los centros en los que no se ha podido votar, López Aliaga, líder del ultraderechista partido Renovación Popular, ha llegado a hablar de “intento de fraude” en los comicios y ha presentado una demanda ante la Fiscalía en la que solicita la captura inmediata del jefe de la ONPE, Piero Corvetto.
Sin embargo, la misión de observación electoral de la Unión Europea (UE) en Perú no ha detectado irregularidades en los comicios, pese a los retrasos en numerosos centros de votación de la capital.
Por su parte, Fujimori ha mostrado su «profunda preocupación» y ha exhortado en una comparecencia ante la prensa a ampliar el horario de los colegios, de ser necesario hasta el lunes, o hacer una «votación complementaria» para las 211 mesas de sufragio que no se han instalado.
La heredera del fujimorismo
Keiko Fujimori, de 50 años, divorciada desde 2022 y madre de dos hijas, estudió Administración de Empresas en la Universidad de Boston (EE.UU.) y fundó en 2010 el partido que preside, Fuerza Popular. Como hija mayor del entonces presidente, llegó a ser primera dama del Perú de 1994 a 2000 en sustitución de su madre, Susana Higuchi, cuando se divorciaron sus padres, ambos descendientes de inmigrantes japoneses.
Fue congresista entre 2006 y 2011 y su partido es el más fuerte e influyente del Parlamento, marcando la agenda política, judicial y constitucional del país y responsable en gran medida, según sus adversarios, de la inestabilidad presidencial de la última década.
Por un margen muy estrecho, se quedó a las puertas de la Presidencia en las segundas vueltas electorales de 2011, frente a Ollanta Humala; 2016, ante Pedro Pablo Kuczynski y, por última vez, en 2021 con Pedro Castillo como adversario.
Su carrera ha estado marcada por la defensa a ultranza de la polémica gestión de su padre y por las investigaciones por corrupción y matanzas. Estuvo en prisión preventiva casi año y medio, entre 2018 e inicios de 2020, por presunto lavado de dinero en sus campañas electorales. Finalmente el Tribunal Constitucional ordenó archivar su juicio.
La inseguridad, principal preocupación
Con una economía que se mantiene como una de las más estables de la región —pese al caos político—, la mayor preocupación es la escalada de inseguridad y el auge de grupos criminales. Los homicidios anuales pasaron de 1.000 en 2018 a 2.600 en 2025, según datos policiales. Y según el Quinto Observatorio del Crimen y la Violencia, la inseguridad se ha expandido territorialmente: una de cada cuatro personas adultas ha sido víctima directa o indirecta de extorsión.
Y por eso, la campaña ha estado marcada por discursos en torno a la cuestión de la delincuencia. Fujimori, López Aliaga y el cómico Carlos Álvarez proponen, por ejemplo, retirar a Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
La hija de Fujimori apela a la gestión de su padre a principios de los 90 para defender su propio modelo: «Con orden, firmeza y la unión del pueblo peruano, se logró derrotar al terrorismo, estabilizar la economía y sentar las bases del crecimiento», expresó en su programa electoral. Pero el pueblo no olvida las masacres .
Alberto Fujimori bajo el disfraz de la democracia, desmanteló las instituciones con su autogolpe de 1992. Su régimen es recordado por las violaciones a los derechos humanos, las esterilizaciones forzadas y la corrupción, representada por Vladimiro Montesinos. Fue condenado por las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta: el Grupo Colina, un escuadrón de la muerte, protagonizó dos de las masacres más brutales en la historia del Perú.
Entre el 28 de julio de 1990 —fecha en la que juró como presidente de la República en el Congreso— y el 21 de noviembre de 2000 —día en que el Parlamento lo destituyó por “incapacidad moral permanente”— ocurrieron actos
de corrupción, crímenes, tráfico de armas, malversación de fondos y graves violaciones a los derechos humanos, entre otros hechos que conmocionaron al país. la Sala Penal Especial de la Corte Suprema condenó a Fujimori a 25 años de prisión, tras determinar que fue autor mediato de homicidio calificado con alevosía, lesiones graves y secuestro agravado en las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta.
«Nosotros lo que proponemos es mano dura. Absoluta decisión para controlar las fronteras, recuperar el control de las cárceles, volver a hacer rastrillaje, que los presos e internos trabajen por su comida», dijo en una entrevista esta semana, en la que apostó también por recuperar los «jueces sin rostro», un mecanismo de seguridad implementado por su padre donde la identidad de los magistrados es anónima para protegerlos de represalias del crimen organizado.
En lo que respecta a las propuestas de Pérez Aliaga, con un ‘estilo a lo Donald Trump’ y un discurso muy confrontativo, están enviar a los delincuentes a cárceles en zonas remotas de la Amazonía. «El que roba se va a la selva», dijo en campaña. También apoya la pena muerte para delitos graves. «Y si hay que poner cadena perpetua, lo vamos a hacer. Y si hay que fusilar gente, vamos a fusilar», aseveró en el mismo acto.
*Antropóloga, docente e investigadora peruana, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)