La semana argentina: cuando un amigo se va…

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JUAN GUAHÁN| Los sucesos de esta semana en Argentina pusieron en evidencia la ruptura del gobierno con la actual dirigencia de la central obrera peronista CGT. Causas y futuro de esta situación son motivo de variadas preocupaciones. También hay historias de chinos y dragones. Question Latinoamérica

Cuando un amigo se va//queda un espacio vacío (…) cuando un amigo se va//galopando su destino//empieza el alma a vibrar//porque se llena de frío (…) cuando un amigo se va//queda un terreno baldío… Así rezan conocidos versos del cantautor pampeano Alberto Cortez.

Es posible aprovecharse –metafóricamente- de esa poesía para reflejar el principal acontecimiento político de la semana: El acto del Secretario General de la CGT en la Plaza de Mayo.

Durante varios meses desde las vecindades de la Presidenta, del propio Hugo Moyano y sus voceros se trató de quitar envergadura a lo que se veía venir. Algunos porque no lo querían ver, muchos porque no lo deseaban y todos porque sabemos los riesgos que entraña la ruptura de una alianza de estas características. No solo porque la CGT apoyó -prácticamente sin reticencias- al gobierno durante 9 años.

También porque el movimiento obrero organizado (léase el sindicalismo) es una parte inescindible del peronismo, mucho más cuando éste es administra al Estado. Eso lo sabe el gobierno, también el sindicalismo y está instalado en la memoria e imaginario colectivo.

El sindicalismo es uno de los componentes básicos de este peronismo que se ha difundido por toda la sociedad y que se manifiesta en el control de la mayor parte de las instituciones vitales del país. Esta idea es parte de la cultura que sostiene a todo el actual sistema institucional argentino.

Ante esta situación el gobierno considera dos caminos que mutuamente pueden ayudarse. Uno consiste en pensar que logrará desalojar (o reducir a su mínima expresión) a Moyano respecto de la conducción de la institución sindical. Otro camino se sostiene en una idea de mayor profundidad, complementaria de la anterior. Ésta se funda en considerar caduco al conjunto del sistema existente e intentar algo nuevo en la sociedad argentina.

Moyano, mucho más conservador, solo imagina que el futuro es continuidad del presente y que el sindicalismo –que él representa- es un componente básico del sistema que le da gobernabilidad al conjunto del país.

En función de estas consideraciones el gobierno apuesta a desalojar a su antiguo aliado de la conducción cegetista, reducir el rol del conjunto del  movimiento sindical y minimizar sus reivindicaciones. Por los mismo fundamentos es que Moyano no tiene empacho en vincularse/aliarse con otros protagonistas de la vida política y social de la actualidad. Eso explica la presencia o apoyo de sectores conservadores, del macrismo y de la izquierda sindical más dura, al acto de la Plaza de Mayo.

Es claro que ninguno puede ignorar las circunstancias políticas en la que se da esta confrontación. Estamos en medio de una severa crisis económica que al gobierno no le permite “muchos lujos”. Moyano no desconoce lo que está pasando en el resto de la región, donde la destitución de Lugo, en el vecino Paraguay, es una advertencia.

Las características de la actual crisis, con un freno al crecimiento económico, no permiten avizorar la posibilidad que el gobierno pueda transitar hacia un cambio de situación confrontando con todos lo sectores que hoy encolumna el dirigente camionero. Moyano también debe saber que nada le garantiza que, fuera de este gobierno, se logren alcanzar las reivindicaciones que forman parte de las necesidades de la mayoría de los trabajadores y el pueblo argentino. La elevación del mínimo no imponible en el régimen de “ganancias”, propaganda utilizada para el último paro y movilización, solo beneficiaría a menos del 20% de los trabajadores en blanco de nuestro país. De todas maneras mantener el actual nivel de imposición a los trabajadores de mayores ingresos, solo se justifica si paralelamente otros sectores, como el financiero por ejemplo, también se hicieran cargo de sus responsabilidades sociales, poniendo fin a sus interminables privilegios.

De chinos y dragones

Lo ocurrido en la Plaza de Mayo no fue el único acontecimiento de la semana. También pasaron otras cosas. Hay historias de chinos y dragones que casualmente (¿será así?) coincidieron.

Cerro Dragón es la reserva hidrocarburífera más importante del país, ella sola representa el 25% de todo nuestro petróleo conocido. Se extiende por las provincias de Chubut y Santa Cruz. Sus licencias de explotación, ampliadas por ambos gobierno provinciales -en tiempos no lejanos- pueden extenderse hasta el año 2047. En la reciente presión sobre REPSOL, previas a la expropiación, se destacó que Pan American Energy (PAE) la empresa que tiene esa concesión había sobre cumplido sus obligaciones.  Los chinos cuentan con una parte importante del capital accionario de esa empresa, asociados con la empresa “argentina” Bridas de la familia Bulgheroni y los ingleses de  la British Petroleum.

Allí hay un sindicato que confronta con la UOCRA (Sindicato de la Construcción) que dirige Gerardo Martínez, denunciado como colaborador en tiempo de la dictadura. Este sindicato (al que denominan “los dragones”), no reconocido por el Ministerio de Trabajo, sostiene que los trabajadores afiliados a ese gremio tienen ingresos son muy inferiores a los que realizan el mismo trabajo y están afiliados a la UOCRA. Esta semana, en función de estos reclamos, protagonizaron un violento reclamo. Habrían hecho retroceder a los gendarmes, incendiaron 40 camionetas y destruyeron –con agua- el centro informático de la empresa.

El conflicto aún no terminó y es dudoso el futuro del mismo. Más dudosa aún es la razón de tamaña reacción. La Presidenta lo atribuyó a razones extragremiales. Es difícil saberlo. Lo cierto es que es llamativo el origen de tamaña acción. Su impacto aumentó a raíz de la muerte de varios gendarmes, cuando regresaban a su base en Rosario, con motivo de un accidente en la ruta.
Esa inversión china es, junto con  la ferroviaria, la más importante y estratégica de ese país en el nuestro. Ese suceso se produjo en el mismo momento en que visitaba nuestro país el Premier Chino. Esos datos al igual que la buena relación del gobierno argentino con su similar chino y la sorda confrontación de éstos con Estados Unidos son cosas sabidas de la realidad, lo demás son opiniones o presunciones.

El Premier Chino firmó con la Presidenta una serie de convenios. Quedó abierta la discusión sobre el tema energético (gas y petróleo). Sí se avanzó en los convenios vinculados a: energía nuclear (con vista a la cuarta usina nuclear), cooperación agrícola (biotecnología), parques industriales binacionales, producción de vacunas. Uno de los más importantes es la rehabilitación del Convenio firmado en el 2008 respecto al tema ferroviario, parte de un Convenio por 9.500 millones de dólares. Se trata de la compra de locomotoras (50), vagones (2000) y reparar 1700 km. de vías para el Belgrano Cargas, la red ferroviaria más extensa de nuestro país, en cuya gestión participan los chinos. El visitante, en su visita al Congreso definió la relación diciendo: “Hoy por hoy, Argentina y China ya están unidas por una asociación estratégica”.

Vale la pena destacar que el Premier Chino propuso -en su visita a la región-  la firma de una Convenio de Libre Comercio. Sobre esta pretensión no terminó de definirse la reciente Cumbre del MERCOSUR, reunida en Mendoza.