La ruptura total con Venezuela trajo daños económicos y diplomáticos a Brasil, afirma un estudio

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Janaina Figueiredo-O Globo

Es necesario repensar la relación entre Brasil y Venezuela, dado el impacto negativo que tuvo para el país la ruptura de relaciones diplomáticas, decidida por el gobierno de Jair Bolsonaro, a principios de 2019. Esta es, en definitiva, la conclusión del documento titulado “Brasil-Venezuela: evolución de las relaciones bilaterales e implicaciones de la crisis venezolana para la inserción regional brasileña, 1999-2021”, difundido este viernes por el Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas (IPEA). , a la que O Globo tenía acceso exclusivo.

Bolsonaro recibe a Juan Guaidó

La investigación fue coordinada por el economista Pedro Silva Barros, quien fue director de Asuntos Económicos de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) entre 2015 y 2018, y jefe de la misión IPEA en Caracas, de 2010 a 2014. Se debatió el trabajo, entre otros, Joanisval Gonçalves, subsecretario especial de la Secretaría de Asuntos Estratégicos (SAE), encabezado por el almirante Flavio Viana Rocha, y Leonardo Mattos, de la Escuela Superior de Guerra Naval (EGN).

Se sabe desde hace tiempo que sectores del ala militar del gobierno de Bolsonaro han defendido la recomposición de la relación entre Brasil y Venezuela, sin que ello implique necesariamente reconocer la legitimidad de la Presidencia de Nicolás Maduro (Brasil es uno de los países que no considera válida su reelección en 2018).

La reciente celebración de elecciones autonómicas en el país , con -por primera vez desde 2016- la presencia de una misión internacional de observación de la Unión Europea (UE) en Caracas, intensificó la discusión sobre la sostenibilidad jurídica de seguir reconociendo al opositor Juan. Guaidó como “presidente en funciones” legítimo. Brasil fue uno de los primeros en apoyar a Guaidó, en enero de 2019, y en ese momento apostó por un cambio político rápido que nunca sucedió.

La investigación recuerda momentos importantes en la relación bilateral, enfatiza la importancia geopolítica de un vínculo con Venezuela y advierte sobre el daño económico causado por la ruptura de relaciones. Hoy, el país le debe a Brasil alrededor de US $ 880 millones por préstamos impagos al Banco Nacional de Desarrollo Social (BNDES). En los próximos años, el valor predeterminado podría llegar a casi $ 2 mil millones. El documento muestra que en 2013 Venezuela recibió US $ 571 millones de la institución, el 23% del total de préstamos de ese año.

Al mismo tiempo, la drástica distancia afectó particularmente a Roraima, donde en 2018 se creó la Operación Bienvenida, que recibe a refugiados venezolanos. La suspensión de las importaciones de energía eléctrica desde Venezuela, en marzo de 2019 (poco después del reconocimiento de Guaidó), obligó al estado -en medio de apagones- a gastar alrededor de US $ 275 millones / año para producir energía en centrales termoeléctricas diésel, más caras y más contaminantes. Antes, Roraima gastaba US $ 50 millones / año para importar energía venezolana. Por otro lado, el estado multiplicó las exportaciones al país vecino. La implementación de las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela intensificó el comercio de tierras.

– Una de las sugerencias que hacemos es que Brasil reciba parte del dinero que Venezuela debe en energía – comenta el economista.