La resistencia iraní logra que EEUU retroceda en sus amenazas

EEUU suma tensiones con los aliados, arsenales vacíos y un prestigio dinamitado

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Álvaro Verzi Rangel

El presidente de Estados Unidos declaró este martes que acordó “suspender los bombardeos y los ataques contra Irán durante un periodo de dos semanas”, horas antes de que venciera el plazo de sus amenazas de hacer “desaparecer una civilización entera”. «Irán y el Eje de la resistencia representan el honor y la dignidad humana frente a los enemigos de la humanidad», dice el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán.

Tras conversaciones con el primer ministro Shehbaz Sharif y el mariscal de campo Asim Munir, de Pakistán, en las que me pidieron que detuviera el ataque esta noche contra Irán, y siempre que la República Islámica de Irán acepte la apertura completa, inmediata y segura del estrecho de Ormuz, accedo a suspender los bombardeos y ataques contra Irán durante dos semanas”, señaló el magnate republicano en una publicación en Truth Social.

“Esta noche morirá toda una civilización”, amenazó, para horas después declarar que “¡Será un alto el fuego bilateral! El motivo es que ya hemos cumplido y superado todos los objetivos militares y estamos muy avanzados en la negociación de un acuerdo definitivo sobre la paz a largo plazo con Irán y la paz en Medio Oriente”, aseveró, sin presentar pruebas de sus dichos.

El mandatario aseguró que Washington recibió una “propuesta de 10 puntos” de Teherán que “constituye una base viable para la negociación” y afirmó que “dos semanas permitirán finalizar y concretar el acuerdo”.

Estados Unidos paga un precio muy caro por esta guerra: tensiones con los aliados, arsenales vacíos y un prestigio internacional dinamitado. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional declaró que “Irán ha obtenido una gran victoria y ha obligado a Estados Unidos a aceptar el plan de 10 puntos para negociar la paz”.

“Estados Unidos reconoce el principio de no agresión a Irán, el mantenimiento del control iraní sobre el estrecho de Ormuz, la continuación del enriquecimiento de uranio por parte de Teherán, el levantamiento de todas las sanciones primarias y secundarias, la suspensión de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas y de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica. Está de acuerdo con el pago de una indemnización, así como con la retirada de las tropas estadunidenses de Medio Oriente y el cese de la guerra en todos los frentes”, añadió.

El primer ministro de Israel y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, expresó su apoyo al alto el fuego de Estados Unidos con Irán; pero aclaró que la tregua no cubre su ofensiva contra Hezbollah en Líbano, la cual ha provocado más de un millón de desplazados. En este tenor, fuerzas de Tel Aviv lanzaron esta madrugada un nuevo ataque contra territorio libanés.

La guerra de Donald Trump contra Irán se ha visto jalonada por una sucesión de contradicciones sin freno. Refutó  en numerosas ocasiones sus propios anuncios y promesas, a menudo en un plazo de días e incluso horas: sobre su objetivo real en la guerra (¿cambio de régimen o impedir que Irán tenga armas nucleares?) y sobre la duración de esa ofensiva (de cuatro o cinco semanas, luego a tres, posteriormente a dos y hoy sine die) que ha lanzado a instancias de Israel y con operativos que lejos de ser conjuntos, a veces han discurrido al albur, sin que el otro socio bélico hubiese sido informado, señala el diario español Público.

Lo único cierto es que transcurrido un mes de guerra, esos objetivos se han multiplicado y con frecuencia contradicho entre sí. Hace una semana, Trump afirmó que el conflicto no tenía nada que ver con el petróleo; acto seguido, publicó que EE UU debería “apoderarse del petróleo y hacer una fortuna”, poniendo como ejemplo a Venezuela. También dijo que la guerra estaba prácticamente terminada, pero, simultáneamente, amenazó —en un discurso a la nación el pasado 1 de abril— con semanas de ataques intensificados contra las infraestructuras iraníes.

“¡Será un alto el fuego bilateral! El motivo es que ya hemos cumplido y superado todos los objetivos militares y estamos muy avanzados en la negociación de un acuerdo definitivo sobre la paz a largo plazo con Irán y la paz en Medio Oriente”, aseveró, sin presentar pruebas de sus dichos. El mandatario aseguró que Washington recibió una “propuesta de 10 puntos” de Teherán que “constituye una base viable para la negociación” y afirmó que “dos semanas permitirán finalizar y concretar el acuerdo”.

Trump justificó su decisión al afirmar que “ya hemos satisfecho y excedido todos los objetivos militares, estamos muy avanzados con un acuerdo definitivo en torno a la paz a largo plazo con Irán y en Medio Oriente”. Sin embargo, no quedó claro si la propuesta de 10 puntos de Irán, que el republicano aceptó haber recibido y a la cual calificó de “una base viable sobre la cual negociar”, es algo diferente a la iniciativa propuesta por Teherán hace dos días.

Manifestantes festejaron en la plaza Revolución Islámica, en Teherán, el anuncio de alto el fuego. Antes, miles de personas formaron cadenas humanas alrededor de centrales eléctricas, que eran los blancos en riesgo por el ultimátum de Donald Trump, quien amenazó por la mañana con un ataque que ocasionaría la muerte de una civilización entera.

Estados Unidos no fue derrotado en términos militares clásicos. No hay una imagen de su rendición, ni tropas filmadas en retirada. No hay imágenes de un colapso desesperado como en Vietnam o Afganistán. Pero Washington si perdió en la dimensión más importante: la capacidad de conducir el conflicto. Y eso, en términos estratégicos, es la derrota, señala Matías Caciabue, analista del Cenro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

A lo largo de estas seis semanas se ha repetido, no se sabe si por azar o por incompetencia, la misma falta de ilación que en las primeras 48 horas de la guerra, cuando Trump sugirió consecutivamente  que su objetivo era el cambio de régimen para, poco después, asegurar que su meta era impedir que Teherán se dotase del arma nuclear. Lo mismo puede decirse de la duración aproximada de la guerra: si el segundo día habló de cuatro o cinco semanas, 24 horas después advertía de que ese lapso podía ampliarse porque Estados Unidos tenía “la capacidad de continuar mucho más tiempo”.

Hoy, la aceptación de Washington del alto el fuego de dos semanas mediado por Pakistán para ejecutar su amenaza, parece indicar que el calendario es voluble y, en manos de Trump, especialmente relativo.Lo que se impuso en estas semanas no fue el poder de fuego estadounidense, sino la lógica de guerra prolongada iraní. El país persa no fue a buscar una victoria inmediata, sino que fue a desgastar, a tensionar, a elevar los costos sistémicos y a obligar a su adversario a moverse en una articulación espacio-temporal que el adversario no puede controlar.

Alto el fuego

Irán.- Irán anuncia su nuevo Consejo de Defensa Nacional para ...El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán anunció este miércoles que había aceptado un alto el fuego de dos semanas en la guerra. En su comunicado, indicó que negociará con Estados Unidos en Islamabad a partir del viernes, señalando que el «enemigo» sufrió una «derrota innegable, histórica y aplastante» en su guerra contra la nación iraní. Esta victoria ha obligado a Estados Unidos a aceptar un plan de 10 puntos presentado por Teherán.

El plan contempla un compromiso de no agresión, el reconocimiento del control iraní sobre el estrecho de Ormuz y la aceptación del enriquecimiento de uranio. Además, incluye el levantamiento de todas las sanciones primarias y secundarias.

El Consejo Supremo de Seguridad Nacional  felicitó al pueblo de Irán por su cohesión y resiliencia. Así mismo reconoció la «valiente resistencia presentada por los militantes en el Líbano, Irak, Yemen y Palestina quienes durante los últimos 40 días valientemente asestaron golpes al enemigo dejando una huella histórica que el mundo recordará para siempre». Añade: «Irán y el Eje de la resistencia representan el honor y la dignidad humana frente a los enemigos de la humanidad».

En referencia a Israel el comunicado dice: «El diabólico sionismo internacional había convencido al poco preparado presidente de Estados Unidos que esta guerra podría extinguir a Irán, eliminando el último bastión de la humanidad, y de ahí en adelante cometer cualquier crimen contra cualquier país con impunidad. Soñaban con dividir a Irán, saquear su petróleo y su riqueza, y dejar al país sumido en el caos, la inestabilidad y la inseguridad por muchos años».

*Sociólogo  y analista internacional, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y analista seniordel Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la). Con la colaboración de Nubar Hainintz desde Líbano.