La razón amorosa

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Esta revolución es un solo cuerpo con dos brazos articulados, uno la gestión política y otro la gestión de Gobierno; una cabeza pensante, que tiene que estar en constante estudio para fortalecer la conciencia social, la ideología chavista, bolivariana, que debe nutrir esa mente; y como nos decía el comandante Chávez, todo ese organismo, ese cuerpo, debe moverse amorosamente impulsado por un enorme corazón, el corazón de la patria.

Con humildad y desde el papel que me ha correspondido asumir en este proceso, puedo decir que para, en ese debate que estamos dando en el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), entender cómo podemos acercarnos a una metodología que nos permita estudiar y practicar para ser como Chávez, necesitamos fundamentalmente desarrollar tres cualidades: ser estrategas en el trabajo para planificar y analizar las acciones; reforzar la unión cívico militar y cultivar la razón amorosa. Por supuesto, hay muchas más cualidades que debemos cultivar, pero estas que he mencionado son fundamentales.

Debemos ser estrategas y planificadores, para como Chávez nos demostró con el ejemplo, ser eficientes y eficaces y lograr avances en las tareas que nos han asignado; tenemos que conseguir que eso que se planifica y se piensa, no se quede en el papel sino que se convierta en las obras y logros de esta revolución. Y en esa titánica empresa, tenemos un partido sólido, unas Ubchs, un pueblo organizado que está tomando las riendas para garantizar que se cumplan los objetivos, por ejemplo, en la puesta en marcha de las Bases de Misiones Socialistas para erradicar la pobreza de nuestro país.

También, es necesario seguir debatiendo en todos los espacios posibles cómo podemos seguir formándonos en lo que significa estar conformados como partido, para junto al Gran Polo Patriótico y los movimientos y frentes sociales, continuar forjándonos como una vanguardia cívico-militar. Debemos proseguir en el fortalecimiento de ese gran movimiento cívico-militar indisoluble. El pueblo uniformado, toda la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, las milicias, debemos entender que en nuestra unidad se encuentra uno de los principales legados del pensamiento de Hugo Chávez para consolidar y defender la revolución bolivariana. Bajo ninguna circunstancia podemos permitir que esa unión se debilite. Cada uno de nosotros y nosotras, compañeras y compañeros, debe ser un miliciano, una miliciana de Chávez y de esta revolución. Asumirlo conscientemente es crucial para poder llegar al punto de no retorno de nuestro proceso socialista.

Debemos formarnos en la teoría y en la práctica; debemos estudiar, internalizar, asumir y analizar que más allá de la teoría, necesitamos demostrar que realmente creemos en lo que estamos haciendo, porque lo estamos haciendo impulsados por una razón, la única razón que nos lleva a superar cualquier diferencia que pueda existir entre nosotros, la única razón que nos permite ser invencibles como hasta ahora hemos resultado: la razón amorosa. Nosotros tenemos que demostrar que practicamos el auténtico amor hacia nuestros semejantes, cualidad fundamental de los revolucionarios y las revolucionarias, así como Chávez practicó esa razón sin temores, ni complejos de ningún tipo.

Debemos apartar las apetencias personales, el individualismo, el egoísmo. Debemos nutrirnos de conciencia social, tanto en lo individual como en lo colectivo, para ser verdaderos y verdaderas militantes de esta revolución que fue concebida desde el profundo, transparente, infinito amor que Chávez sentía por su pueblo y que el pueblo siente por Chávez.

A veces, algunos camaradas caen en la intriga, en el rumor, en la crítica insensata, no en la crítica constructiva que es la que necesitamos, por pretensiones personales. Tenemos que alcanzar el nivel de conciencia necesario, de la conciencia del deber social, para trabajar no por los beneficios que se puedan obtener en lo individual sino por la unidad de todos los sectores, de todo el pueblo.

Tenemos que esforzarnos por ser cada día más autocríticos, y ser honestos con nosotros mismos, y preguntarnos qué cosas podemos estar haciendo mal, qué errores podemos estar cometiendo y qué debemos hacer para enmendarlos. El objetivo es construir una sociedad más justa, igualitaria, donde podamos vivir viviendo todos juntos, sin distinciones, pero todos conscientes de que la premisa debe ser el bien colectivo, que es la razón amorosa de la convivencia social.

El llamado es a continuar con los debates permanentes para tratar cada día, de ser como Chávez. En ese camino andamos, y siguiendo los lineamientos que nos dejó el mismo comandante Chávez en el Plan de la Patria, y que ahora ha reforzado el camarada presidente Nicolás Maduro con las cinco revoluciones dentro de la revolución para acelerar los cambios y las transformaciones que requerimos para superar las dificultades, estamos consolidando para estas generaciones y las generaciones futuras la marcha hacia la edificación de nuestro socialismo bolivariano.

¡Chávez vive..! ¡La patria sigue..! ¡Viviremos y venceremos!

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