La ola Lula se convierte en tsunami antifascista y prodemocrático

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Jeferson Miola

La ola de Lula inició una espiral ascendente; se está gestando un tsunami antifascista y prodemocrático. La sensación de que el 2 de octubre el país se enfrenta a una elección entre democracia o fascismo parece estar consolidada en la gran mayoría de la sociedad brasileña.

En general, la gente se da cuenta de que no se trata de una simple elección, sino de la supervivencia de la democracia para que podamos comenzar la urgente reconstrucción del país. El asco de la gente por la estupidez de Bolsonaro, el terrorismo bolsonarista y el desastre del gobierno militar impulsan la ola Lula. el eterno retorno de lula | Revista Crisis

El cansancio con las tonterías bolsonaristas es imparable, y se refleja en el rechazo a Bolsonaro, superior al 50%. El voto útil, en este sentido, cobra fuerte impulso, pues representa el alivio inmediato que puede poner fin a la pesadilla.

Apoyado en los altos índices de intención de voto que podrían elegirlo en primera vuelta, Lula ha buscado y conquistado importantes apoyos en la cruzada antifascista y en defensa de la democracia.

En estos densos e intensos últimos días de campaña, Lula ganó adhesiones de brizolistas, laboristas y peatones; de emedebistas, peessedebistas y políticos de otros partidos; de economistas y juristas liberales.

Ni siquiera los ministros de Bolsonaro y los políticos fisiológicos de la base del gobierno militar fueron inmunes a los efectos de la ola Lula. Ante la perspectiva de una victoria inmediata de Lula, responden con pedidos de “armisticio”.

El sector artístico y cultural brasileño se sumó con fuerza al llamado a la elección de Lula en la primera vuelta, al igual que famosos influencers de las redes sociales. Miembros poderosos e influyentes del PIB también se rindieron a la ola de Lula y abandonaron a Bolsonaro.

Las declaraciones de voto por Lula de otros dos ex ministros del STF demuestran el valor crucial de la elección de Lula para detener el fascismo y salvar el debilitado estado de derecho.

Joaquim Barbosa considera a Bolsonaro “un ser humano abyecto, despreciable”, que “no tiene dignidad para ocupar” la presidencia de la República. Para él, “es necesario votar por Lula en la primera vuelta para terminar esta elección el próximo domingo”.

El exministro Celso de Mello escribió, a su vez, que Bolsonaro representa “la vergonzosa figura de un político menor, sin estatura presidencial, con un alto coeficiente de mediocridad, falto de respetabilidad política”. Mello destaca que Bolsonaro es “partidario de una corriente ideológica de extrema derecha que niega peligrosamente la reverencia por el orden democrático, la primacía de la Constitución y los principios fundacionales de la República”. Por eso declaró su voto por Lula.

A cinco días de las elecciones, las campañas de Bolsonaro y Lula están experimentando realidades opuestas.  Además de patinar y estar restringido al apoyo de una escoria tan deplorable y abyecta como peligrosamente representativa [alrededor del 30% del electorado], la preocupación central de Bolsonaro es no ver descapitalizado su patrimonio electoral.

La campaña de Lula, en cambio, se beneficia de la avalancha de apoyo de la inmensa mayoría de la sociedad brasileña y, además, gana cada vez más vigor y entusiasmo en las calles, donde es notorio el clamor por su elección el día 2. Quedan sólo cinco días para el principio del fin de la pesadilla fascista-militar.

*Miembro del Instituto de Debates, Estudios y Alternativas de Porto Alegre (Idea), fue coordinador ejecutivo del V Foro Social Mundial. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)