La guerra económica

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Eleazar Díaz Rangel – Últimas Noticias

En otra oportunidad escribí sobre la guerra económica, sin comillas. Lo hice apoyado en 1.200 documentos de la CIA y 18.000 del Departamento de Estado, entre los 24 mil desclasificados en 2003, muchos de ellos recogidos y comentados por Peter Kornbluh en su libro Pinochet: los archivos secretos.

En una reunión el 15 de septiembre de 1970 en la Casa Blanca el presidente Nixon dio instrucciones a Henry Kissinger; al fiscal general John Mitchel, y al director de la CIA, Richard Helms, “de promover un golpe de estado que impidiese a Allende ser investido el 4 de noviembre o que derrocara luego de su recién creado gobierno”. El jefe de la CIA resumió las instrucciones:

“!Salvar a Chile, aunque solo haya una posibilidad contra 10!”. “Sin implicación alguna de la Embajada”, “!10 mil dólares disponibles, ampliables”, “jornada completa, nuestros mejores hombres”, y “hacer saltar la economía”, (negritas de EDR).

chi pinochet y kissingerEsta última orden tuvo expresiones concretas. En un mensaje de Helms a Kissinger que andaba por Europa con Nixon, le decía “el pretexto más lógico para lograr poner en marcha a los militares sería una repentina situación económica desastrosa”, y le hicieron llegar una advertencia a Frei, todavía presidente: “No dejaremos que llegue una sola tuerca o tornillo a Chile si Allende se hace del poder. Haremos todo cuanto esté en nuestras manos para condenar al país y a sus habitantes a las privaciones y a la pobreza más absolutas”.

Kornbluh agrega: “Tanto la CIA como los miembros del Departamento de Estado lograron el respaldo de las empresas estadounidenses que tenían intereses en Chile”. “Lo más importante es la guerra sicológica en el interior de Chile, subrayaron los funcionarios de la CIA”. Planificaron y ejecutaron el asesinato del general Schneider, comandante en jefe del Ejército. No tenían límites en sus acciones. El Banco Mundial que había proporcionado 31 millones de dólares al gobierno de Frei entre 1969 y 1970, no aprobó crédito alguno entre 1971 y 1973, del gobierno de Allende. El Banco de Exportaciones e Importaciones, que concedió a Chile préstamos y créditos comerciales por unos 280 millones entre 1967 y 1970, no otorgó un solo centavo por ese concepto en 1971”. Estimularon la política del desabastecimiento a fondo, sin dólares para importar y con la producción decreciendo, era la política de las “cacerolas vacías”. En fin, que en el área de la economía no dejaron nada por hacer.

“La Casa Blanca también contempló la idea se expulsar a Chile de la OEA”. La guerra era a muerte. Por supuesto, esos 10 mil millones de dólares, se gastaban a manos llenas, a los partidos, comenzando por el Demócrata Cristiano de Frei, a la prensa, encabezada por El Mercurio, y a organizaciones sindicales y ONG como Patria y Libertad. Y, por supuesto, no cesaban en sus esfuerzos de penetración de las Fuerzas Armadas. Por todos lados les llegaban mensajes. El Comando Sur les hizo llegar este: “Estados Unidos respaldará un golpe de estado contra Allende con todos los medios necesarios”.

¿Y por qué ese gran esfuerzo de EEUU por impedir que Allende asumiera el poder y, si asumía, por derrocarlo? Alguna vez lo explicó Kissinger, por ser un gobierno electo tenía mayores posibilidades de influir en América Latina que Fidel Castro.

Si esa guerra económica y la ofensiva en otros frentes se desarrollaba solo ante una posibilidad de influir, es natural suponer cómo serían esas guerras en el caso de Venezuela, con Chávez y Maduro, cuyas influencias no son una posibilidad: ahí están no solo gobiernos como los de Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, independientes de Washington, con políticas exteriores soberanas. Como si fuera poco, existen Unasur, Celac y otras instituciones como el Alba y Petrocaribe.

Para quienes no creen en la guerra económica.