Kornbluh: Obama promueve un cambio enorme hacia la normalización

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La Jornada

Los presidentes Barack Obama y Raúl Castro han creado un nuevo marco que deja atrás la historia oscura y siniestra de los recientes 50 años, y aunque Estados Unidos continuará buscando influir en la evolución política y social interna de la isla, ya descartó el objetivo decambio de régimen, consideró Peter Kornbluh, analista y director del proyecto sobre Cuba del centro independiente de investigaciones National Security Archive, en Washington.

En entrevista con La Jornada en el contexto de la reapertura de las embajadas de Washington y La Habana, Kornbluh ofreció una visión optimista sobre este momento histórico, argumentando que marca un giro real para establecer algo más parecido a las relaciones normalesque el superpoder tiene con otros países con los cuales tiene diferencias.

Insistió en que las relaciones con Cuba ahora evolucionan hacia algo más parecido a la manera que Estados Unidos maneja su política exterior con varios países con los cuales tiene diferencias políticas, donde impulsa cosas como programas de la llamada promoción de democracia y apoyo de sectores opositores de la sociedad civil, que algunos califican de intervencionistas.

Las relaciones normales con un superpoder imperial incluyen algunas de estas cosas para todos los países [que tienen relaciones con Washington], las cuales ahora Cuba experimentará. Pero eso no cambia el hecho de que a partir del 20 de julio Estados Unidos tendrá relaciones diplomáticas normales con Cuba, que el gobierno de Obama ha repudiado el pasado, ha reconocido el fracaso y lo mal hecho en el pasado, y que está trabajando hacia una relación mucho más civil en el futuro. Los Castro han vivido para ver la validación de su revolución, y Estados Unidos, pues, tenemos que buscar que algún grado de cordura defina nuestra política exterior en el Caribe.

¿Pero de verdad se descarta el objetivo de cambio de régimen? Kornbluh explicó que el gobierno de Obama lo ha dejado claro y recordó que el presidente fue consultado explícitamente sobre eso en una conferencia de prensa realizada en abril en Panamá, donde el analista estaba presente, y su respuesta fue que ya no estamos en el negocio de cambio de régimen.

Kornbluh agregó: Creo que Cuba y Estados Unidos han llegado a un punto donde han superado un pasado oscuro y siniestro que había bloqueado de hecho un mejor futuro. Subrayó que Obama ha repudiado repetidamente ese pasado, calificándolo de fracaso, pero a la vez también ha dicho que tenemos objetivos para ayudar a que Cuba evolucione hacia una sociedad diferente, pero ya no vamos a emplear las tácticas anteriores, vamos a tener un marco diferente de relaciones. Eso suena a cambio de régimen por otros medios, pero en verdad tenemos esa misma posición con la mayoría de aquellos países con quienes tenemos relaciones y que tienen sistemas con los cuales no estamos de acuerdo, pero no somos necesariamente una amenaza para ellos.

El también coautor de Back Channel to Cuba: The Hidden History of Negotiations between Washington and Havana, la historia secreta de negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba a lo largo de los recientes 50 años, en respuesta a si la continuación del bloqueo no implica que todos estos cambios son más bien cosméticos que de fondo, enfatizó que estos son cambio enormes, no cosméticos.

Afirmó que los medios han fallado en parte en distinguir entre relaciones diplomáticas normalizadas y relaciones normales, y que el mismo gobierno de Obama no ha afirmado que se está estableciendo la normalidad plena. Entienden que el embargo es anormal. Creo que Obama está tratando al embargo como un dique, agujerando lo que pueda con la esperanza de que las aguas económicas que fluyen por esos agujeros erosionarán el fundamento hasta que se colapse el dique.

Con el incremento en el flujo de gente, de mayor comercio y más, eso se volverá normal “y el embargo no sólo será visto como algo anacrónico de la guerra fría, sino algo obsoleto, inefectivo y contraproducente, sobre todo por el sector empresarial”.

Kornbluh también pronosticó que otros asuntos además del bloqueo –Guantánamo, el fin de los programas de la Agencia Estadunidense para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés)– se volverán cada vez más irrelevantes al proceder la normalización a un ritmo por ahora rápido.

Obama sabe que tiene un tiempo finito antes de que deje la presidencia para consolidar lo que claramente será registrado en la historia como uno de los mayores cambios, reversas, de una política exterior errónea a favor de una mejor; eventualmente esto se verá como el momento Nixon en China para Obama.

Posible, un viaje de Obama a La Habana

Pronosticó que para culminar con este proceso hacia la normalización, Obama podría viajar a Cuba eventualmente, y volverse el primer presidente en funciones en visitar la isla.

Mientras tanto, continuarán cosas como el viaje del secretario de Estado John Kerry para inaugurar la embajada estadunidense en La Habana este verano, como otras más pequeñas que ayudan a promover la percepción de la normalidad. Señaló como ejemplo la decisión de invitar a la delegación de periodistas cubanos que viajó a Washington para cubrir las negociaciones bilaterales en abril a participar en la conferencia de prensa diaria en la Casa Blanca, y hasta tomar una pregunta de ellos.

Kornbluh considera que a pesar de la oposición interna de políticos anticastristas en Estados Unidos, el ímpetu de esta iniciativa no será frenado. Aunque supone que el tema de Cuba será un balón de futbol político durante el actual ciclo electoral estadunidense, y que por lo mismo es difícil pensar que habrá algún voto legislativo para levantar el bloqueo en esta coyuntura, confía en que este proceso continuará evolucionando, rápidamente, hacia algo más normal.