Jorge Rodríguez: la Caracas del gueto apareció en el mapa

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KEILMA ROJAS | En la década de 1980 San Agustín del Sur y Hornos de Cal eran representados en los mapas de Caracas como zonas de árboles habitadas por seres vivos distintos a los humanos. Lo mismo sucedía con Antímano y La Vega, sectores donde se levantaban comunidades de miles de personas que fueron arrojadas a la periferia.

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El alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, explica que este fenómeno corresponde a una de las tantas fases de transformación por la que pasó Caracas, donde la ciudad fue dividida en dos: «la visible y la del gueto compuesta por las grandes mayorías inexistentes».

Ante la celebración de los 446 años de la capital venezolana, Rodríguez hace énfasis en la historia reciente de la ciudad, con el objetivo de mostrar cómo se está conformando otra Caracas y con ella otros habitantes.

«Guzmán Blanco introdujo todos los elementos afrancesados de la ciudad. La plaza Bolívar no es la típica plaza española que suelen ser amuralladas y que también sirven de mercado. La nuestra, en cambio, tiene mucho verde, bancos, la estatua en el centro», detalla el alcalde en una entrevista concedida a AVN.

Rodríguez indica que la ciudad atravesó una modernización importante durante los gobiernos de Isaías Medina y Marcos Pérez Jiménez, pero con una política de «caída y mesa limpia».

«Llegaban y destruían para construir otras cosas. Pero después vino un proceso de destrucción del centro de la ciudad y de fagocitación del centro y de los sectores populares por excelencia, por parte de las empresas, grandes bancos y negocios».

De esta fase, descrita por Rodríguez como la etapa de la depredación, la destrucción y el mal uso de los mejores terrenos de la ciudad, no quedó casi nada del centro colonial de la ciudad. Catia, por ejemplo, fue tomada por galpones y comercios que fueron abandonados.

«El primer paso que se dio en Caracas en Revolución fue la recuperación del espacio que pertenece a todos, a partir de la conformación de un solo gobierno, de una coordinación conjunta que produjera los planes de cambio. La bujía principal de esto fue Hugo Chávez, quien presionaba constantemente por recuperar esta ciudad que él tanto amó», agrega.

Para Jorge Rodríguez, Caracas es una ciudad llena de cicatrices, producto de la acción del capitalismo salvaje. Para él, Caracas no tenía un centro y al identificar esta carencia, surgió el concepto de punto y círculo, cuya metodología se basa en la recuperación del centro de la ciudad y continuar este proceso en sus alrededores, abarcando cada vez más nuevos espacios.

«Por esta vía ya hemos recuperado más de un millón 100 mil metros cuadrados, entre ellos, el parque del Calvario, las 24 cuadras fundacionales y ahora vamos más allá, hacia la avenida Urdaneta, hacia el sur, nos iremos más allá del Teatro Nacional hasta que lleguemos a lo que antes era la cárcel de La Planta, lugar donde se construirá el gran parque Cipriano Castro. Iremos también hacia el Cuartel de la Montaña, para intervenir toda la parte de Monte Piedad», puntualizó.

A la lista de espacios para el encuentro, como lo llama la jefa del Gobierno del Distrito Capital, Jacqueline Farías, se suma el bulevar de Sabana Grande, Plaza Venezuela, el parque Los Caobos, todo el Paseo La Nacionalidad, incluido Los Próceres.

Caminar y sembrar flores

De la etapa actual, el alcalde Jorge Rodríguez recuerda al menos dos órdenes de Hugo Chávez: Caminen la ciudad y siembren flores en sus plazas. Del cumplimiento de la primera, Rodríguez posee un número importante de anécdotas; de la segunda, conserva el empeño, terco, de que se las flores se queden. De ambas sugerencias se desprende el aspecto trascendental de esta transformación: la humanización de los espacios.

«Chávez siempre me decía ‘¿por qué en Caracas no hay flores? ¿por qué no pones flores en la plazas de Caracas?’ Así que nos dedicamos a poner flores por ‘culpa’ de Chávez y aunque a veces se las llevan, las maltratan o se dañan, las volvemos a sembrar, tercamente, hasta que las flores se queden», contó.

Ahora, en su recorrido por la ciudad, Rodríguez encontró plazas ocultas por la economía informal, teatros que eran tiendas por departamento y lugares patrimoniales que ya no lo eran.

La casa donde vivió el Libertador Simón Bolívar y su esposa, María Teresa Rodríguez, fue uno de esos hallazgos. El alcalde cuenta que el lugar fue utilizado como bar, zapatería y hasta heladería, antes de que fuera recuperada.

«Con un esfuerzo que solamente puede catalogarse de amoroso, nos dimos a la tarea de recuperar lo poquito que quedaba de la Casa del Vínculo, que era considerada una de las más lujosa de Suramérica, pues Bolívar era un hombre muy rico. Ocupaba toda una cuadra y uno de estos grandes apellidos, de estos pelucones la compró en la década de 1.940 y la picó en varias parcelas, donde una de esas se llama edificio Mendoza», precisa.

Rodríguez cuenta también dos eventos lamentables que observó un 31 de diciembre y un 1º de enero en el bulevar de Catia y la avenida principal del Cementerio, respectivamente.

«En lo que era el bulevar de Catia, un 31 de diciembre, en el pedestal de la estatua de Pérez Bonalde -‘este resto de llanto que me queda’, recita con ironía el alcalde, citando el poema Vuelta a la Patria del referido poeta-, hicieron cochino frito, vendieron los chicharrones, el lechón y eso estaba completamente destruido».

«En la avenida principal del cementerio -continúa-, un 1º de enero, me encontré que a un señor le dio un infarto a las dos de la tarde y hubo que esperar que los buhoneros se salieran en la madrugada para poder sacar al señor».

Luego de diversas conversaciones con los comerciantes, se logró su ubicación en mercados que se construyeron para que pudieran trabajar.

Otra innovación que se incorporó, fue la construcción de 216 parques de bolsillo, un elemento que ha traído como resultado la ausencia de basura.

«Si pones el parque, es como si viniera con niños incorporados, pues en segundos son ellos quienes lo ocupan y desaparece cualquier tipo de situación tenebrosa», añadió.

La construcción del bulevar Sociedad Camejo y la recuperación de la Plaza Diego Ibarra son ejemplos emblemáticos de transformación para la humanización.

«Miles de personas han pasado por la plaza Diego Ibarra en los más de 60 espectáculos que se han montado (conciertos de Charly García, Manu Chao; presentaciones de Joaquín Cortés y otros) y no ha habido un solo evento violento, ni uno, en esos conciertos que terminan generalmente a las 11:00 de la noche. Tampoco en la ruta nocturna. Dejaron de ocurrir, dejó de ser el centro de Caracas el punto más peligroso y, por el contrario, uno ve cómo paulatinamente hemos ido repoblando».

El caso de los teatros rescatados y del cine Aquiles Nazoa también son representativos. Rodríguez indicó que en la ciudad sólo había 2.273 asientos de teatro, y por ello Caracas era considerada la ciudad con el menor índice de asientos per cápita.

«En este momento tenemos 14 mil asientos de teatro y aunque todavía falta, actualmente tenemos siete veces más de los que había», enfatizó.

Con relación al Cine radio City, adelantó que al ser recuperado pudiera convertirse en el auditorio de las residencias estudiantiles Livia Gouverneur, otro edificio recuperado que se encuentra en Sabana Grande.

Educar para mantener

Otra gran factor que destaca Jorge Rodríguez en la transformación de la ciudad es la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), que se convirtió en un elemento de inclusión de millones de habitantes que construyeron sus casas en los lechos de las quebradas, sin servicios básicos y en riesgo permanente.

«Había gente que en el sector la Pedrera de Antímano, donde Chávez fue cuando las lluvias de 2009, que tenía 45 años viviendo ahí en infraestructuras provisionales y les dijeron que en dos semanas los sacarían para llevarlos a su apartamento. 45 años tuvieron que esperar a que Chávez fuera. Por eso yo creo que ahí nació la Gran Misión Vivienda Venezuela, en medio del dolor, de la angustia, de la devastación», agregó.

Un total de 19 mil familias, aproximadamente cien mil personas, fueron trasladadas a los refugios y actualmente, muchas de ellas, ya tienen su hogar en las más de 405 mil viviendas que se han construido.

«Poco decimos del impacto que ha tenido la GMVV en la lucha contra la violencia, pero lo cierto es que no hemos tenido un solo homicidio en los urbanismos que se han construido en el municipio Libertador», añadió.

Por último, destacó el cambio de actitud del caraqueño ante la ciudad: «cuando se recupera un espacio, de inmediato los citadinos tienden a cuidarlo y a mantenerlo», dijo.

«Ahora la gente viene a Caracas a verla, antes preferían pasar de largo, pues la consideraba peligrosa o que no había nada que ver. En este momento el gran reto, además de seguir recuperando, es mantener que es mucho más difícil, educar para mantener», concluyó.