Islamistas suspenden las protestas por temor a una nueva represión

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La Hermandad Musulmana canceló la jornada de protestas contra el golpe de Estado en Egipto por temor a una nueva represión masiva, luego de que el gobierno de facto reforzara la presencia militar y policial en el centro de El Cairo.

Télam

El movimiento islamista conservador, que acompañó al derrocado presidente Mohamed Mursi a la Presidencia hace apenas un año, anunció hoy en una conferencia de prensa que las condiciones de seguridad no estaban dadas para evitar un nuevo tendal de muertos, informó la cadena de noticias qatarí, Al Jazeera.

El gobierno de facto, controlado por Abdel Fatah al Sisi, el jefe del Ejército que encabezó el golpe el 3 de julio pasado, había respondido a la nueva jornada de protestas reforzando el control de las zonas por donde marcharían los islamistas, informó la agencia de noticias EFE.

Desplegaron tanques blindados, cortaron calles y avenidas con barreras metálicas y, según denunció la Hermandad Musulmana en la conferencia, colocaron francotiradores en los techos de los edificios.

«En el Ejército y en la policía no somos traicioneros, no complotamos ni traicionamos. Nosotros advertimos sobre el resultado de un conflicto político»
Abdel Fatah al Sisi, jefe del Ejército Al mismo tiempo que el movimiento islamista cancelaba hoy las protestas, Al Sisi defendía en su cuenta de Twitter el golpe de Estado que encabezó.

«En el Ejército y en la policía no somos traicioneros, no complotamos ni traicionamos. Nosotros advertimos sobre el resultado de un conflicto político», escribió el jefe del Ejército que después del golpe se convirtió además en ministro de Defensa y primer vice primer ministro.

El general golpista sostuvo que el Ejército no tiene intención de «tomar el poder» ya que «el honor de proteger la voluntad del pueblo es mucho más honorable que gobernar».

Sin embargo, en los últimos días las cifras de muertos, heridos, detenidos y acusados crecen y se acumulan tras casi un mes y medio de gobierno de facto.

Según informó hoy la televisión estatal, el desalojo de la mezquita de Al Fatah, que se había convertido en un refugio para cientos de islamistas tras el tendal de muertos de esta semana, dejó 385 personas detenidas.

Al mismo tiempo, el gobierno de facto informó hoy que otros 56 dirigentes de la Hermandad Musulmana fueron arrestados en varias provincias del país y que 404 manifestantes islamistas que habían sido detenidos tras la represión en la mezquita de Al Fatah, en El Cairo, fueron formalmente acusados de homicidio.

El argumento de las autoridades de facto es que están luchando contra «terroristas» que intentan presentarse ante la opinión pública mundial como víctimas.

Como prueba de ello, el gobierno de facto informó hoy que en la última semana 70 policías murieron a manos de islamistas y hasta mostraron videos en los que se ve a manifestantes disparando contra fuerzas de seguridad y edificios.

Sin embargo, desde el desalojo violento del miércoles pasado a los dos grandes campamentos de protesta en El Cairo cerca de mil manifestantes murieron.

Según cifras oficiales, 638 personas murieron entre el miércoles y el jueves, y 173 fallecieron el viernes tras el desalojo de la mezquita de Al Fatah y otros enfrentamientos en el resto del país.

Además, 235 cadáveres son aún custodiados de forma muy precaria por militantes islamistas en una mezquita de El Cairo.
Cada día el saldo de víctimas crece en Egipto y con él la condena internacional.

La Unión Europea (UE) anunció hoy que revisará de forma urgente sus relaciones con Egipto y tomará medidas para intentar frenar la violencia en ese país.

Lejos de surtir efecto, el gobierno de facto egipcio respondió a esta nueva advertencia con una amenaza propia.

El canciller Nabil Fahmi adelantó hoy en conferencia de prensa que revisarán toda la ayuda internacional que reciben, especialmente «por esas voces que dicen que retirarán la ayuda si Egipto no hace esto o lo otro».