Irán, Israel y la bomba

41

JIM LOBE | Aunque un Irán con poder nuclear representaría un desafío para Estados Unidos e Israel, un ataque militar preventivo para impedir que desarrolle armas atómicas podría ser un tiro por la culata, advierte un nuevo estudio.

Jim Lobe – IPS

Una acción militar solo debería ser considerada si “Irán hace claros avances hacia el armamentismo”, y si hay una “razonable expectativa” de que ese ataque cause un revés “significativo” en el programa iraní, entre otras condiciones, señala el informe de 55 páginas del Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense (CNAS, por sus siglas en inglés), divulgado el miércoles 6.

Ese centro de estudios tiene estrechos vínculos con el gobierno de Barack Obama. El informe, titulado “Risk and Rivalry: Iran, Israel and the Bomb” (Riesgo y rivalidad: Irán, Israel y la bomba), también señala que tanto el gobierno israelí como el estadounidense deben evitar cualquier medida que limite las posibilidades de un acuerdo con Teherán para que cese su plan de desarrollo atómico.

En particular, no deberían insistir en que Teherán suspenda por completo todas sus actividades de enriquecimiento de uranio, pues eso “probablemente no resultará en ningún acuerdo”, según el estudio, cuyo principal autor, Colin Kahl, se desempeñó hasta enero como consejero sobre Medio Oriente en el Pentágono.

Irán, señala, parece haber adoptado una estrategia de “cobertura nuclear” para desarrollar técnicas propias que le permitan fabricar rápidamente armas atómicas si es que sus líderes lo determinan, pero para ello necesitaría por lo menos un año.

Es muy posible, según el informe, que el régimen quede satisfecho con lograr al menos “un umbral de capacidad cercano a un pleno armamentismo”.

Sin embargo, si desarrolla un arma, indican los autores del informe, entre los cuales también están Melissa Dalton y Matthew Irvine, es poco probable que la utilice, o que transfiera tecnología atómica a grupos terroristas.

“El régimen iraní no es suicida, y es suficientemente racional para la lógica básica de la disuasión nuclear”, señala el estudio, aunque también admite que ese país con armas nucleares probablemente sería “más agresivo y peligroso” que hoy.

Además, probablemente intensificará su rivalidad con Israel y creará “algún riesgo inherente de guerra nuclear involuntaria”.

El nuevo estudio fue presentado en vísperas de la tercera ronda de negociaciones entre Irán y el P5+1 –integrado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia, más Alemania–, que se realizará en Moscú los días 18 y 19 de este mes.

Funcionarios iraníes han expresado su decepción por lo que consideran un fracaso del P5+1 a la hora de ofrecer concesiones a cambio de la suspensión del plan de enriquecimiento de uranio.

En particular, Teherán busca un alivio de las duras sanciones adoptadas por Occidente contra su cada vez más debilitada economía, así como un reconocimiento formal por parte de Estados Unidos y de sus aliados de que el régimen tiene derecho a seguir enriqueciendo uranio si es con fines civiles.

Aunque funcionarios de Estados Unidos y de la Unión Europea sugirieron en los últimos meses que estaban abiertos a esas concesiones bajo las circunstancias adecuadas, aparentemente no lo demostraron en la última ronda de negociaciones, celebrada en Bagdad.

El estancamiento ha dado argumentos a los sectores más belicistas en Estados Unidos e Israel, según los cuales Teherán aprovecha las conversaciones para ganar tiempo y fabricar armas. Estos insisten en que Irán debe ser obligado a abandonar su programa de enriquecimiento de uranio en cualquier acuerdo.

John Bolton, exembajador de Estados Unidos en la ONU durante el gobierno de George W. Bush (2001-2009) y ahora principal asesor de Mitt Romney, precandidato presidencial del opositor Partido Republicano, expresó su alivio de que no se alcanzara ningún acuerdo en Bagdad.

Bolton, actualmente en el neoconservador American Enterprise Institute, insiste al menos desde 2008 en que Estados Unidos debe apoyar un ataque preventivo de Israel contra instalaciones nucleares iraníes.

El informe del CNAS es apenas el último de una serie de estudios y análisis que alertan sobre el peligro de realizar ataques preventivos contra Irán, particularmente a cargo de Israel.

El mes pasado, expertos de la Corporación RAND, centro de estudios vinculado al Pentágono, resumieron las conclusiones de dos de sus últimos informes señalando que un ataque contra Irán “haría más probable, no menos, que el régimen iraní decida fabricar y usar armas atómicas”.

“Un ataque así también haría más difícil, no menos, contener la influencia iraní”, añade.

“De hecho, Medio Oriente luego de un ataque podría terminar en los peores escenarios: Irán con armas nucleares y más determinado que nunca a desafiar al Estado judío, y con muchos menos impedimentos regionales e internacionales para hacerlo”, señala.

Washington “debe apoyar las evaluaciones hechas por exfuncionarios y actuales funcionarios de Israel, que han desaconsejado la opción militar”.

El estudio del CNAS establece cuatro condiciones para que un ataque tanto de Israel como de Estados Unidos pueda considerarse justificado.

Estas son: que se haya agotado la vía diplomática, que haya claras señales de que Irán avanza hacia el armamentismo, que exista una probabilidad razonable de que el plan de desarrollo nuclear iraní será frenado con el ataque, y la existencia de una coalición internacional suficientemente grande para manejar las consecuencias desestabilizadoras de la ofensiva.

El informe señala que un ataque unilateral israelí en el corto plazo no cumpliría con ninguna de esas condiciones.

“Solo Estados Unidos, si ha agotado todas las otras opciones y ha reunido evidencia convincente de que Irán está determinado a fabricar una bomba, podría tener alguna esperanza de lograr una demora significativa en el plan nuclear iraní”, añade.