Irán declara “objetivos legítimos” a 18 gigantes tecnológicos de EE.UU.

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El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) advirtió que un conjunto de grandes empresas tecnológicas y financieras de Estados Unidos pasarán a ser considerados “objetivos legítimos”. La declaración se produjo en respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, que Teherán denuncia como una “guerra de agresión” con un elevado saldo de víctimas civiles.

Según el comunicado difundido por el CGRI, las plataformas de tecnologías de la información, comunicación e inteligencia artificial de estas compañías habrían facilitado la planificación y ejecución de operaciones letales contra mandos y objetivos iraníes. Las autoridades militares iraníes afirman que en las últimas semanas los bombardeos han causado más de un millar de muertos en distintas ciudades del país, en su mayoría civiles, y un amplio daño a infraestructuras sanitarias y residenciales.

“Las empresas estadounidenses de TIC y de IA constituyen el elemento principal en el diseño y seguimiento de objetivos terroristas”, sostuvo el CGRI al justificar la nueva política de represalia contra intereses corporativos. El cuerpo de elite indicó que, a partir de una hora específica fijada en su comunicado, las instalaciones de estas firmas en la región deberán prepararse para posibles ataques y llamó a evacuar al personal en zonas de riesgo.

La lista divulgada por el CGRI incluye a compañías como Microsoft, Apple, Google, Meta, Intel, Nvidia, Cisco, Oracle, IBM, Dell, HP, Tesla, General Electric, Boeing, Palantir y el banco JP Morgan, además de las firmas de ciberseguridad y datos Spire Solutions y G42, con sede en Emiratos Árabes Unidos. Estas empresas concentran operaciones estratégicas en centros financieros y tecnológicos del Golfo, donde gestionan centros de datos, oficinas regionales y proyectos de inteligencia artificial.

La advertencia eleva la tensión en un conflicto que ya ha causado más de 1.200 muertos en Irán desde finales de febrero, según autoridades del país. Analistas consultados por medios internacionales advierten que un eventual ataque contra activos corporativos de este tamaño podría tener repercusiones económicas y de seguridad significativas en todo Oriente Medio.