Irán atacó centro secreto de pilotos estadounidenses en el Golfo

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La Fuerza Naval del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) anunció que ha golpeado “con precisión” un lugar de reunión secreto de ingenieros de vuelo y pilotos de cazas estadounidenses en la región del Golfo Pérsico. El ataque se enmarca en la nonagésima primera oleada de la operación “Verdadera Promesa 4”, con la que Irán mantiene una campaña de represalias contra objetivos de Estados Unidos e Israel.

Según el comunicado de su Departamento de Relaciones Públicas, difundido en la madrugada de este viernes, la Fuerza Naval del CGRI llevó a cabo “intensos ataques contra objetivos militares e infraestructuras pertenecientes a terroristas estadounidenses‑sionistas en los países meridionales del Golfo Pérsico”. Medios vinculados a Teherán señalan que entre los blancos figuraban instalaciones vinculadas a bases estadounidenses y centros logísticos empleados para operaciones aéreas en la zona.

Informes previos sobre oleadas anteriores de “Verdadera Promesa 4” ya habían atribuido a la Fuerza Naval del CGRI ataques contra radares, centros de mando y posiciones en Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y otras localizaciones del Golfo. En esas operaciones, Irán aseguró haber usado combinaciones de misiles balísticos, misiles de crucero y drones kamikaze para dañar infraestructuras militares y económicas asociadas a la presencia estadounidense.

Teherán presenta esta serie de acciones como respuesta a los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre su territorio y sobre fuerzas aliadas en la región desde finales de febrero. Las autoridades iraníes sostienen que el estrecho de Ormuz y las aguas adyacentes permanecen bajo su control y advierten de que cualquier movimiento de fuerzas enemigas será respondido con nuevos ataques.

Las afirmaciones del CGRI no han sido confirmadas de manera independiente y, hasta el momento, el Pentágono no ha ofrecido detalles sobre posibles daños o víctimas en estas instalaciones señaladas por Irán. Analistas regionales recuerdan que ambas partes han intensificado tanto sus operaciones militares como su guerra informativa, lo que dificulta la verificación inmediata de los impactos reales de cada oleada.