Indignados a la calle en Frankfurt

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Miles de personas se manifestaron en el centro de Frankfurt para protestar contra los recortes en toda Europa y contra el poder de los bancos, en medio de un fuerte despliegue policial.

Telam

La protesta reunió entre 20.000 y 25.000 personas, según informaron la policía y los organizadores. La jornada de hoy fue la última de cuatro días de actos convocados por el movimiento de izquierda «Blockupy» en el corazón del poder financiero alemán.

Los manifestantes se encontraron frente la estación de trenes de Frankfurt, recorrieron el centro de la ciudad y terminaron concentrándose cerca de la sede del Banco Central Europeo (BCE), consignó la agencia de noticias DPA.

Las autoridades temían disturbios violentos, pero la jornada transcurrió «en términos generales de forma pacífica», según dijo un portavoz policial. Las protestas se dieron en un ambiente festivo marcado por los disfraces y los lemas contra el capitalismo.

«Veinticinco mil personas dicen hoy alto y claro en el centro bancario de Alemania: esta política de empobrecimiento en toda Europa no se lleva a cabo en nuestro nombre», destacó el portavoz de «Blockupy», Roland Süb.

Otro miembro del movimiento, Werner Rätz, consideró «un gran éxito» que tantos manifestantes viajaran a Frankfurt pese a la «orgía de prohibiciones» en los días previos.

La convocatoria de hoy fue acompañada por fuertes medidas de seguridad, que incluyeron el despliegue de unos 5.000 agentes y el cierre de calles y estaciones de tren y controles adicionales en trenes y autopistas.

Desde el miércoles había habido varios intentos de protesta pese a la prohibición de las autoridades. Durante la semana fueron detenidos más de 600 activistas de forma transitoria, según la policía.

Los portavoces de «Blockupy» consideraron exageradas e innecesarias la actuación de la policía y la decisión de prohibir concentraciones.

También socialdemócratas (SPD) y Verdes, principales partidos de la oposición al gobierno conservador de Angela Merkel, criticaron la actitud de las autoridades.

«Uno teme que aquí no se tome muy en serio el derecho a la libertad de reunión», advirtió la secretaria general del SPD, Andrea Nahles en tanto la parlamentaria verde, Steffi Lemke, consideró exagerado limitar protestas pacíficas.

Por el contrario, el gobierno cristianodemócrata de Hessen, el estado federado donde se encuentra Frankfurt, defendió el despliegue policial y apuntó a lo ocurrido a fines de marzo, cuando una marcha anticapitalista terminó con fuertes incidentes.

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