Hora de (otras) batallas decisivas

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MARCOS SALGADO | El presidente Hugo Chávez será operado en La Habana en las próximas horas debido a la reaparición de células malignas alojadas en la zona pélvica, la misma zona donde le extirparon un tumor hace un año y medio. La decisión surgió luego de análisis que se realizaron por la reaparición de algunos síntomas, como dolores nada desdeñables.

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El vicepresidente Nicolás Maduro queda al frente del gobierno en Caracas, mientras el líder de la Revolución Bolivariana se concentra en dar batalla a la reaparición del cáncer. La intervención quirúrgica y la posterior recuperación conlleva sus ritmos y sus riesgos. Por eso, en caso de quedar inhabilitado para ejercer la primera magistratura será Maduro quien complete el mandato y si tampoco puede asumir para el nuevo período, Maduro es quien deberá ser candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en unas eventuales nuevas elecciones.

Todo lo dicho hasta aquí, tiene una sola fuente: el mismo Chávez, que lo dijo, como siempre, directamente a los venezolanos y las venezolanas, y al mundo todo, en cadena nacional. ¿Qué jefe de Estado dijo alguna vez públicamente que sus dolencias eran de cuidado y que los dolores eran considerables? Chávez le habló con franqueza y responsabilidad a su pueblo, que lo sigue y lo admira y lo legitimó con una votación histórica hace apenas dos meses, para continuar el mandato de catorce años que cambió la cara para siempre a Venezuela.

Allí acaban los reclamos oportunistas de una oposición que festeja con poco disimulo el mal momento del presidente. «Se qué usted está triste», le dijo con tono casi burlón el diputado opositor y activo protagonista del golpe de Estado de 2002, Julio Borges, al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, en la sesión donde se autorizó al presidente Chávez a ausentarse por más de cinco días del país para atender su salud.

Horas después, en el mismo tono, dijo que «lo que nos toca es estar preparados para este nuevo reto que viene y plantearle al país nuevamente una alternativa democrática de futuro», también pronosticó que el oficialismo planteará en el corto plazo unas nuevas elecciones presidenciales. Lo cual, por cierto, no es tarea del gobierno sino del Consejo Nacional Electoral. Sólo le faltó mostrar los colmillos. La oposición sueña ese escenario, como sueña con cualquier escenario que pueda consumar la salida de Chávez.

Lo cierto es que al plantear este pronóstico Borges se salteó varios casilleros, descontando que el Presidente no podrá completar este mandato o asumir el siguiente, lo cual es sólo una posibilidad, no la única. Lágrimas en miles de ojos brillaban con el sol de la tarde en la plaza Bolívar de Caracas, donde el pueblo (también en otras plazas en todo el país) se congregó para poner en común la tristeza pero, también, para mostrar confianza en otra recuperación del presidente. Las caras tristes graficaban cabalmente lo delicado del momento aunque, de nuevo, renacía terca la esperanza.

«Nosotros estamos tristes, sí. Pero no confundan tristeza con debilidad», advirtió Elías Jaua, candidato a la gobernación de Miranda, quien acompañado por los candidatos a gobernadores fue el vocero en un domingo con la emoción a flor de piel.

Los candidatos firmaron un compromiso para «concretar al lado de nuestro heroico pueblo venezolano una esplendorosa victoria bolivariana en los venideros comicios regionales que consolide la Revolución Socialista Bolivariana y despeje el camino de su irreversibilidad».

Mapa electoral

Aunque tal vez el triunfo rojo rojito no alcance todo el país, las perspectivas son más que alentadoras. Según Hinterlaces, encuestadora que renovó pergaminos tras predecir casi milimétricamente el resultado del 7-O, los candidatos de Chávez se impondrían con claridad en Falcon, Aragua, Carabobo, Miranda, Táchira, Anzoátegui, Sucre y Vargas. Además Consultores 30.11 (otra encuestadora con pergaminos renovados) agrega que en Zulia, Nueva Esparta y Amazonas se prevén resultados cerrados pero con tendencia a la victoria del PSUV y habla de ventajas claras en Cojedes, Guárico, Apure, Barinas y Portuguesa, Yaracuy, Trujillo y Delta Amacuro.

Otros cuadros reñidos aparecen en Mérida, Monagas y Bolívar donde la tendencia igual favorecería al PSUV, mientras en Lara la tendencia es para el opositor y alguna vez oficialista Henry Falcón.

Así, se pronostica lo que sería un importante avance del oficialismo en las gobernaciones, con la recuperación de los estados con los centros urbanos más importantes. Un mapa casi por completo pintado de rojo que repercutiría favorablemente en la estabilidad del panorama político e institucional mientras perdure el nuevo round del Presidente contra el cáncer.

En la misma línea de garantizar y transmitir estabilidad, el presidente Chávez mantuvo un encuentro (última actividad oficial antes de embarcarse a La Habana, con los mandos militares. Allí ascendió y puso en funciones al nuevo ministro del Poder Popular para la Defensa, Diego Mollero Bellavia.

«Estoy totalmente seguro de que la patria está segura, por más dificultades que nos toque enfrentar y por más conspiraciones que puedan volver, porque el enemigo acecha desde fuera y desde dentro y cualquier circunstancia que ellos crean oportuna para lanzarse de nuevo como hienas contra la patria para destrozarla no la van a desaprovechar», dijo Chávez.

«Parto de nuevo a La Habana lleno de optimismo. Somos guerreros de la vida, llenos de luz, de fe en Cristo, en Dios, en nosotros mismos, para seguir batallando y venciendo», dijo el Presidente.

Después, ya en las primeras horas del lunes 10, su tren ministerial más Jaua y otros dirigentes lo despidieron al pie del avión en Maiquetía. El presidente se abrazó especialmente con Maduro y Diosdado y subió la escalerilla. En la puerta de la nave lo esperaba una de sus hijas y uno de sus nietos. «¿Qué haces tú despierto todavía?», le dijo al pequeño, que enseguida se escabulló hacia el interior del avión ante el regaño cariñoso de su abuelo, el hombre de decenas de batallas, que libra, ahora, dos definitivas: su salud y la continuidad de la Revolución Bolivariana.

En ninguna de las dos tiene todas las respuestas. En la primera, necesita sabiduría médica, fe y tranquilidad. En la segunda necesita de todos los que aman la Revolución Bolivariana, quienes desinteresadamente y unidos deben actuar con sinceridad, entrega y probidad.

Porque Chávez solo no puede contra todos los demonios.