Guerra en Irán dispara el riesgo de shock energético
La guerra entre Estados Unidos e Irán ya impulsa al alza los precios de la energía y aumenta el riesgo de nuevos saltos si el conflicto se prolonga. Los analistas advierten que el cierre de hecho del estrecho de Ormuz y la interrupción de flujos de crudo y gas pueden desencadenar el mayor shock energético desde los años setenta.
En las primeras jornadas tras el inicio de los ataques, el Brent llegó a subir hasta 13% y tocó máximos cercanos a 82 dólares por barril, antes de moderar parte de la escalada. Aun así, se mantiene alrededor de 78 dólares, con bancos y consultoras que proyectan un rango de entre 80 y 90 dólares mientras continúe la ofensiva.
Varios escenarios contemplan incrementos más bruscos: si el conflicto se intensifica o se prolonga durante meses, algunas proyecciones sitúan el Brent hasta en 120 dólares por barril. Esa “prima de guerra” ya se estima entre 4 y 10 dólares por barril incorporados al precio actual.
El gas natural también refleja el impacto del conflicto, sobre todo por el riesgo sobre el tránsito de gas natural licuado por Ormuz y la decisión de Qatar de suspender parte de su producción. En Europa, el TTF llegó a dispararse más de 25% hasta 40 euros por MWh, y otros contratos futuros saltaron más de 40%, mostrando una fuerte tensión en el mercado.
A corto plazo, el encarecimiento del crudo y el gas presiona al alza los combustibles, la electricidad y la inflación global, pero la magnitud dependerá de la duración de la campaña militar. OPEC+ anunció un aumento moderado de producción, aunque los especialistas consideran insuficiente ese gesto para calmar el mercado en pleno temor a una guerra prolongada en Oriente Medio.