Guerra económica

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ELEAZAR DÍAZ RANGEL|En otras ocasiones he extraído citas de Pinochet: los archivos secretos, el libro donde Peter Kornbluh transcribe, comenta y analiza textos de los 24 mil documentos estadounidenses desclasificados relacionados con la intervención de EEUU para derrocar al presidente Allende.VEN desabastecimiento1Últimas Noticias
Esta vez lo voy a hacer solo con párrafos que tienen relación con las acciones de orden económico, reveladoras de cómo la Casa Blanca las valora en sus propósitos siniestros
En otras ocasiones he extraído citas de Pinochet: los archivos secretos, el libro donde Peter Kornbluh transcribe, comenta y analiza textos de los 24 mil documentos estadounidenses desclasificados relacionados con la intervención de EEUU para derrocar al presidente Allende. Esta vez lo voy a hacer solo con párrafos que tienen relación con las acciones de orden económico, reveladoras de cómo la Casa Blanca las valora en sus propósitos siniestros.

«Los ‘tres frentes de acción’ para la creación de un ‘clima propicio para el golpe’, eran la guerra económica, la guerra política y la guerra sicológica»; como observan, antes que nada, la «guerra económica».
«Desde el primer día del proyecto Fulbert se consideró que la presión económica -real y sugerida mediante amenazas- era un componente fundamental en la estrategia relativa al golpe de Estado» («hacer saltar la economía», frase célebre de Nixon). El primer informe de situación solicitaba a la CIA que comenzase a «determinar de inmediato qué tácticas de presión económica pueden emplearse».
En un cablegrama a Kissinger, Richard Helms (jefe de la CIA) señaló que «el pretexto mas lógico para poner en marcha a los militares sería una repentina situación económica desastrosa».
«Tanto la CIA como el Departamento de Estado lograron el respaldo de las empresas estadounidenses que tenían intereses en Chile» (Anaconda Copper, ITT, Ford, Bank of America; recomendarles, incluso, que abandonaran Chile), y se hizo llegar esta advertencia: «No dejaremos que llegue una sola tuerca o tornillo a Chile si Allende se hace con el poder. Haremos cuanto esté en nuestros manos para condenar al país y a sus habitantes a las privaciones y la pobreza más absolutas».
El embajador Korry «discutió una serie de iniciativas económicas hostiles que podrían contribuir a una rápida desaceleración de la economía y provocar una reacción militar», y después cablegrafió a Washington todo un repertorio de ideas o propuestas: difundir el rumor de un inminente racionamiento «y provocar así una gran demanda de mercancías alimenticias»; solicitar a los bancos estadounidenses que detuviesen la renovación de créditos a Chile; «hacer que las compañías extranjeras establecidas en el país se demoren tanto como sea posible, que aplacen los pedidos, la entrega de piezas de repuestos», y otras recomendaciones que reforzó días después.
Habría que añadir la recomendada difusión de rumores sobre desabastecimiento, la promoción de cacerolazos, la división de los sindicatos y el financiamiento de las huelgas de los camineros, y naturalmente toda la política comunicativa, con El Mercurio en el epicentro.
Como pueden ver, se trata de toda una serie de lineamientos e iniciativas del más alto nivel para aplicar con miras a provocar un golpe de Estado, lo que finalmente lograron. Esto significa que esos mismos organismos de EEUU no son ajenos a las guerras económicas contra cualquier país en momentos determinados.
Por supuesto, las condiciones son totalmente distintas en Venezuela 2013; veámoslas a vuelo de pájaro: a) la Fanb tiene otra formación, de composición social distinta y la mayoría de su oficialidad, de cuadros medios y clases, está identificada con el proceso revolucionario; b) lo fundamental de la economía está controlado por el Estado, pero tiene serias deficiencias en su capacidad de abastecimiento y control de los precios; c) menor dependencia de los organismos económicos internacionales, d) (aunque sea contradictorio), los trabajadores chilenos tenían mejor organización y mayor conciencia de clase; e) existe una mayor capacidad organizativa de los sectores populares, de mujeres y jóvenes, y f) la situación regional favorable, con apoyo de sus principales países y organizaciones.